El misterio y realidad de la muerte perinatal


“Stillbirth” es el término en inglés para definir el fenómeno de la muerte perinatal del feto. La definición más extendida engloba todas las muertes que se producen dentro del útero desde la semana 28 de gestación hasta los fallecimientos provocados por problemas durante el parto. Este tema es abordado a cabalidad en la última edición de la revista científica británica “The Lancet”, tras el trabajo de dos años que realizaron más de 70 especialistas.

En sus páginas revelan que este tipo de tragedia infantil cobra 2,6 millones de víctimas anuales en el mundo (7.000 muertes de este tipo al día) y especialmente sucede en países de escasos recursos, donde tienen lugar el 98% de los fallecimientos perinatales. Sin embargo, los países desarrollados no están libres del todo de esta tragedia, en la que un 30% de los casos siguen sin tener una causa conocida.

La principal razón de este fenómeno en los países en vías de desarrollo, es una mala atención al embarazo o bien por infecciones maternas. En los países con mayores recursos, en cambio, los factores son muy diferentes: la edad materna por encima de los 35 años, la obesidad, el tabaco o el alcohol pueden causar la muerte fetal en el último trimestre de embarazo.

Según comentó en una entrevista el neonatólogo de la UC, doctor José Luis Tapia, “en el mundo hay una tendencia de los últimos años a aumentar la prematuridad por muchas razones como, por ejemplo, que la edad fértil de las mujeres se ha retardado y también porque hay muchos embarazos por fertilización in vitro que tienden a ser embarazos múltiples que son más prematuros y, por ende, más complicados”.

El completo análisis de la revista inglesa destaca que de los 2,6 millones de muertes, 1,4 millones tienen lugar en el útero materno, y los otros 1,2 millones se producen por complicaciones durante el parto. Si bien este escenario ha sido prácticamente erradicado en el primer mundo, aún siguen existiendo casos marginales.
La tasa de mortalidad perinatal en los países desarrollados ronda los cinco casos por cada 1.000 nacimientos y, aunque excede el número de niños víctimas de la muerte súbita infantil, este fenómeno recibe poca atención y dedicación. Ante esto, una de las autoras, Janet Scott, califica el fenómeno como “uno de los últimos tabúes” e insiste en que los padres y madres que atraviesan por esta tragedia se merecen atención, dedicación, reconocimiento y más investigación destinada a desentrañar definitivamente las últimas causas del fenómeno que aún siguen siendo un misterio para la ciencia.

La situación chilena

El doctor Tapia asegura que si bien nuestro país está en vías de desarrollo, en esta área se avanza cada vez más. “En este momento la neonatología chilena está en muy buen pie, las cifras neonatales son bastante buenas en el sentido de que la mortalidad neonatal tiene una cifra similar a la de países desarrollados. Si bien es cierto que todavía hay brecha entre algunos centros, en Sudamérica somos de lo mejor en mortalidad infantil. Sin embargo, yo creo que es especialmente necesario que los especialistas tengan una educación continua en esta área porque los avances son muy rápidos”.

Por su parte, el doctor Eduardo Bancalari, chileno que actualmente se desempeña como jefe del servicio de Neonatología del Jackson Memorial Hospital de Miami, Estados Unidos, comentó en una entrevista que “las unidades en Chile, especialmente las del sector privado que tienen los medios necesarios, están al mismo nivel que las unidades norteamericanas. Quizás con un poco más de limitaciones, tienen que hacer más sacrificios, trabajar más duro porque no hay el número de enfermeras o terapistas respiratorios que tenemos en allá, pero los resultados son muy semejantes. O sea lo hacen muy bien. En el sector público, lo mismo. Hay gente valiosísima y muy bien entrenada. Desgraciadamente ahí los recursos son más escasos y por lo tanto no se puede dar el mismo tipo de cuidado que se da en otras unidades”.

Este positivo avance de la pediatría en nuestro país se puede ver reflejado en el libro “Angelitos Salvados” escrito por el pediatra y ex Ministro de Salud, doctor Jorge Jiménez de la Jara. En la obra, el autor se propuso abordar las políticas de salud infantil en el Chile del siglo XX, las que permitieron salvar las vidas de miles de niños antes de la erradicación de la pobreza. De hecho, el autor declaró orgulloso que “cada vez que Naciones Unidas quiere demostrar que es posible salvar niños antes de llegar al desarrollo económico, citan el caso de Chile”.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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