Autoestima e identidad: la clave narcisista


Cuenta el mito que Narciso era un joven adolescente de gran belleza a quien todos admiraban. Su hermosura era casi tan grande como su indiferencia por los demás. Él, lleno de vanidad y orgullo, despreciaba y rechazaba a todos sus amantes, tanto mujeres como hombres. La ninfa Echo estaba perdidamente enamorada de él y cuando Narciso la rechazó, ella se consumió en su dolor hasta quedar transformada en una simple voz. Un muchacho, a quien Narciso había despreciado del mismo modo, pidió a los dioses que se amara a sí mismo sin descanso. La diosa Némesis escuchó sus ruegos e hizo que Narciso se parase a beber en un manantial en la cima del monte Helicon. Cuando vio su propia imagen reflejada en el agua se enamoró inmediatamente de ella, pero no podía abrazarla, porque cada vez que lo intentaba la imagen se desvanecía con el movimiento de las aguas. Sin poder poseer el objeto de su pasión, se quedó contemplándolo y allí se consumió y murió. En ese mismo lugar apareció una flor, el narciso.

Este mito es el que hace que el narcisismo se identifique, sobre todo, con el aspecto físico, con la imagen que proyecta, cosa homologable dentro de la sociedad contemporánea, que puede definirse con propiedad como narcisista, pues vive en el éxtasis de la imagen: la televisión, las gigantografías y carteles publicitarios que saturan la ciudad, son los espejos del Narciso actual, donde las personas se observan con la ilusión de encontrar en los rostros y cuerpos de los modelos de belleza, un reflejo de la apariencia que les gustaría tener.

El universo de los objetos, las imágenes, la información y los valores hedonistas, permisivos y psicologistas asociados, han generado nuevos comportamientos y modos de vida que algunos expertos han llamado la “segunda revolución individualista”, que no es más que la consecuencia y manifestación del proceso de personalización y símbolo del paso del individualismo ‘limitado’ al individualismo ‘total’.

Grandiosidad, necesidad de aprobación, falta de empatía y descortesía hacia la pareja son algunas de las características de la personalidad narcisista, que cada vez se está observando más en los adolescentes de todo el planeta.

Este trastorno, que es más común en los hombres, suele desarrollarse hacia los nueve o 10 años, llegando a su punto crítico en torno a los 14. Generalmente, demandan una admiración excesiva; poseen una autoestima casi siempre frágil; tienen una necesidad constante de atención y admiración; carecen de empatía y tienen dificultades para reconocer los deseos, las expectativas subjetivas y los sentimientos de los demás; tienden a hablar de sus propios intereses con una extensión y un detalle inadecuados; pueden parecer ajenos al daño que pueden hacer sus comentarios; suelen envidiar a los demás o creen que los demás los envidian a ellos; los comportamientos arrogantes y soberbios caracterizan a estas personas; y frecuentemente presentan actitudes snobs, desdeñosas y altivas.

El doctor Otto Kernberg, miembro titular de la Sociedad Psicoanalítica Americana, ha definido su teoría del narcisismo como “un sí mismo integrado, pero patológico y grandioso y, dentro de esta línea, se encuentran de menor a mayor gravedad: el trastorno narcisista, el narcisismo maligno y el trastorno antisocial. En el primero se observa un sí mismo irreal e idealizado con algún grado de conducta antisocial; se transforma en narcisismo maligno cuando aparecen conductas como crueldad, sadismo u odio y tendencias paranoides. Y el estado más grave es el trastorno antisocial, donde no existe la capacidad de sentir culpa o preocupación por otros”.

Es probable que muchas veces haya tenido que lidiar con un narciso, porque hay miles: en la familia, en el colegio, en la universidad y, por supuesto también, en la vida laboral. Si le ocurre nuevamente no pierda la calma, respire hondo y resígnese. Todas las situaciones tienen un lado positivo, pese a lo agotadoras que puedan ser las actitudes, compartir con un narciso puede transformarse en una gran experiencia de crecimiento personal.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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