Dr. Enzo Rivera Torres: “El sueño deficitario es una patología que nació con el hombre”


El sueño es un estado del sujeto en el que la función del SNC cambia sus parámetros habituales de funcionamiento. No se traduce como un cese o desaparición de las funciones que se tienen estando despierto, sino como un estado tan activo o más como lo es la propia vigilia, sólo que con una actividad cerebral, endocrina y metabólica distinta.

Para la gran mayoría de las personas quedarse dormidas y mantener el sueño sin sobresaltos ni despertares durante toda la noche, es parte de un proceso natural. De hecho, la mayoría de los individuos duerme alrededor de ocho horas, lo que significa que pasan aproximadamente un tercio de la vida inconsciente y parte de ella soñando. Pero para otras llegar a este estado representa un tremendo desafío.

Lo que ocurría en este periodo de tiempo y las implicancias que tendría para el bienestar físico y mental del hombre fue lo que llevó al neurólogo de la Universidad de Valparaíso a subespecializarse en este interesante tema.

“Esta es una especialidad relativamente nueva, que tiene mucho que ver con un área que a mí me gusta mucho: la neurofisiología, es decir, con el registro de variables bioeléctricas cerebrales. Dormir es para muchos un placer, pero qué pasa con aquellas personas que no logran conciliar un sueño reparador. El insomnio, la apnea del sueño y la narcolepsia son algunos de los problemas que actualmente están afectando a la población mundial, pero con un buen diagnóstico es posible lograr excelentes avances tanto a nivel diagnóstico como de terapia”, señaló el especialista.

Para hablar sobre este tema, el doctor Rivera con la simpatía y pedagogía que lo caracterizan conversó sobre un tema que nació con el hombre: el sueño.

– Doctor, me gustaría que nos contara en qué consiste la medicina del sueño
– Básicamente, se trata de una especialidad relativamente nueva, no lleva más de 40 a 50 años en la medicina occidental. Debería haber surgido hace mucho más tiempo, porque es paradójico que no haya habido una especialidad que se haya dedicado a estudiar un tercio de nuestra vida, que es la que pasamos durmiendo y en la cual hay patología exclusiva, que es muy desconocida, subdiagnosticada y, no por eso, menos importante. Una muestra de ello es la apnea del sueño: no aparece en el día, pero deja secuelas como cansancio, somnolencia, irritabilidad, falta de concentración y memoria. Nadie pensaría que eso es porque la persona está haciendo apneas en la noche y si un médico no lo sospecha, no lo diagnostica y resulta que esta patología es una parte del síndrome metabólico que va relacionado con diabetes, hipertensión, obesidad, roncopatía y con el aumento del riesgo cardio y cerebrovascular. Recién ahora se está tratando, de hecho el CPAP, que es el dispositivo para manejar este trastorno, lleva 15 a 20 años de desarrollo en una patología que nació con el hombre, porque la apnea del sueño no es una cosa que la haya inventado la medicina del sueño.

– ¿Cuál es la importancia de la calidad del sueño en la vida de las personas?
– Muy importante, porque el sueño tiene una importancia fundamental en los procesos de recuerdo y consolidación de material aprendido durante el día. Es muy cierto ese dicho que dice “los buenos días, dependen de las buenas noches”. Si uno durmió bien, al otro día se le facilita todo. No hay nada peor que levantarse mal anímica, física e intelectualmente. El mal dormir afecta la vida diaria, por lo que hacerlo de buena manera constituye una base fundamental para nuestro buen funcionamiento. El estudiante que duerme mal, por ejemplo, lo va a experimentar, porque no va a rendir bien intelectualmente. Dentro del sueño hay una etapa, que es la REM, donde se consolida gran parte del material que la persona ha aprendido durante el día, si no se logra experimentar esta etapa, al otro día se rinde mucho menos, o sea, el recuerdo consolidado es de menor calidad.

– Y ese buen dormir es directamente proporcional a la cantidad de horas que uno debe dormir
– Sí, es directamente proporcional con la cantidad y calidad de las horas de sueño. Pero aquí hay que hacer una salvedad. No todas las personas necesitan dormir lo mismo. Existen los dormidores cortos, que con cuatro o cinco horas de sueño están bien y que durante toda su vida han dormido poco, eso no es insomnio, sino que biológicamente duermen poco; y los dormidores largo, que necesitan de más horas de sueño, por una diferencia genética. Y el otro plano es el de la edad. A ambos les pasa lo mismo, con los años las horas de sueño se van acortando proporcionalmente: al nacer dormimos entre 16 y 20 horas y en la edad adulta cae bruscamente a cuatro o cinco horas, cosa que no es anormal. La cantidad de horas depende de la edad, de la genética y de las condiciones ambientales. Si no hay un buen ambiente para dormir, el sueño va a ser de pobre calidad y es ahí donde entran a operar las medidas de higiene del sueño: temperatura adecuada, silencio, oscuridad y pocos estímulos ambientales.

– Doctor, hablábamos de las personas que duermen mucho y poco. ¿Las fases del sueño son las mismas en ambos casos?
– Presentan el mismo patrón. Uno tiene más o menos cuatro a cinco etapas de sueño y la REM, representa como el 20 por ciento del total de las horas de sueño. El resto de las etapas son restauradoras, es como que en esa etapa se descansa, se borra el disco duro, se limpia, se produce una fase de eliminación de material no relevante y descanso físico. El sueño no REM uno lo podría asimilar como el descanso físico de la persona, en esa etapa el individuo está en profundo sueño, muy relajado y con funciones vitales en un nivel basal. En cambio, la etapa REM es cuando uno está soñando, electroencefalográficamente es igual que estar despierto, se parece mucho a la etapa de vigilia, incluso hay movimientos oculares y se diferencia es que hay un switch a nivel del tronco cerebral que evita que nosotros saltemos los sueños, que desconecta el resto del cuerpo de nuestro cerebro, cuando eso no pasa se producen algunos trastornos conductuales del sueño REM. Ahora, esas etapas son paralelas, similares, análogas en el dormir largo o corto, sólo que en uno es más largo que en otro. No hay grandes diferencias. Es decir es un patrón de sueño similar.

– ¿Cuáles son los principales problemas o trastornos del sueño que presenta la población nacional?
– Básicamente una patología que es mundial: el insomnio. En series internacionales y latinoamericanas el insomnio es la principal causa de queja del sueño. El insomnio agudo, ese que lleva menos de un mes, afecta entre el 25 y 30 por ciento de la población. Podríamos decir que de las 10 personas que están en la sala de espera, tres están con insomnio. Y el insomnio crónico, que es el que se prolonga por más tiempo, alcanza hasta el 10 y 15 por ciento de los casos de consulta. Lo cual es una gran proporción. Piensa tú que la diabetes está presente en el cinco por ciento de la población, por lo que el insomnio dobla o triplica la prevalencia de la diabetes. Hay muchos diabetólogos en Chile y el mundo, pero hay muy pocos especialistas en sueño, de ahí la necesidad de formar médicos en esta especialista. Otros trastornos relevantes del sueño son las hipersomnias y parasomnias, que son esos eventos motores o de acciones que ocurren durante el sueño como sonambulismo, somniloquia, terrores nocturnos o despertar confusional, patologías propias del niño generalmente, pero que también se pueden dar en los adultos.

– ¿Qué influencia tiene la dieta, el sedentarismo, el tabaco y el alcohol en este tipo de trastornos?
– En muchas cosas. Dentro de los principios que rigen el buen dormir o las medidas de higiene del sueño están varias relacionadas con eso. Por ejemplo, es malo irse a la cama con el estómago muy lleno, porque el digerir es un proceso activo, consume energía y es, por así decirlo, lo mismo que estar trotando con la diferencia que uno está acostado con una maquinaria que está disolviendo y absorbiendo los alimentos, entonces impide el buen dormir. Tradicionalmente se piensa que las bebidas alcohólicas relajan, cosa que ocurre durante las primeras dos horas de consumo, pero la verdad es que el alcohol genera metabolitos que activan a la persona y la hacen despertar muchas más veces durante el sueño. Por lo que es recomendable ni comer mucho, ni beber, ni fumar antes de dormir.

– ¿Cuándo se hace necesario consultar con un especialista en medicina del sueño?
– Cuando hayan pasado más de 15 días sin dormir bien, por cualquier motivo. Las personas tienden a postergar u ocultar la causa del mal dormir. Se debe consultar siempre cuando no se puede obtener un sueño reparador. Las personas que roncan, por ejemplo, en el 50 a 70 por ciento de los casos padecen apnea, lo que provoca un menoscabo en la calidad del sueño en el tiempo. Quien padece de apnea no se da cuenta que con el tiempo y el aumento del peso se va a ir acostumbrando peligrosamente a vivir así: con menos agilidad, menos espontaneidad, menos capacidad intelectual, menos rendimiento laboral, con dolores de cabeza y con cierto grado de desinterés por cosas habituales. La gente no consulta por insomnio o por hipersomnia, sino que consulta al psiquiatra porque están desmotivados, porque no tienen ganas de ir a trabajar, porque se quedan dormidos en las reuniones, pero ellos no lo identifican o asocian con el mal dormir, ya que están acostumbrados a vivir así. La persona que está con cansancio en el día y que no tiene claramente un factor psicológico que desencadene el mal dormir, debe consultar. Las parejas deberían obligar a quienes roncan a consultar, porque la apnea del sueño es una condición riesgosa para la vida.

– ¿Cuál es la principal relación que existe entre los trastornos psiquiátricos y los del sueño?
– Yo te diría que si hablamos de depresión, de angustia o de ansiedad pasa lo mismo que con el dolor: el dolor es como el mal dormir en ese sentido, es como una caja de resonancia. Si yo tengo dolor mi trastorno psiquiátrico se va a empeorar, si yo tengo un trastorno psiquiátrico y duermo mal mi patología va a empeorar y el abordaje va a ser más complicado. En cambio, si yo tengo una depresión que me impide dormir bien y de alguna forma llego a manejar bien el sueño y empiezo a dormir bien se produce un alivio. De hecho es un tema que se debe abordar paralelamente, no se podría mejorar una patología sin tratar la otra, porque hay una cosa psicológica detrás del sueño, no podemos pensar que solamente haciendo dormir a una persona se mejoran los pacientes, no tiene sentido una cosa que tiene que ser atendida simultáneamente.

– Por último doctor, ¿cuáles son las pautas a seguir para lograr una buena higiene del sueño?
– Muchas, pero las principales tienen que ver con: restringir la ingesta de alimentos; establecer horarios de sueño en niños y adultos tanto para acostarse como para levantarse; construir un ambiente adecuado de descanso, el dormitorio deber ser un oasis de tranquilidad donde ir a recogerse, descansar y aislarse de los problemas del mundo; no hacer ejercicio después de las 20:00 horas; y evitar la nicotina, las bebidas con cafeína y el alcohol, porque actúan como estimulantes. Con medidas sencillas es posible lograr un excelente sueño reparador.

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Categoría: Neurología.




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