Dr. Francisco Moraga Mardones: “El desafío en pediatría es entender que el niño es el futuro del país”


El doctor Francisco Moraga Mardones a pesar de haber nacido en la ciudad de Santiago, siente todavía una fuerte atracción por Pumanque, un pueblito ubicado en la Región de O’Higgins que acogió a su familia por muchos años.

El Hospital San Borja Arriarán, donde trabaja actualmente, lo vio crecer como pediatra, porque fue en esos pasillos y salas donde realizó su beca de especialidad de la Universidad de Chile. Años más tarde se especializó en nutrición infantil en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, un centro multidisciplinario y multiprofesional de la Universidad de Chile que presta apoyo técnico permanente al gobierno en la definición e implementación de políticas y programas de nutrición y alimentación nacionales.

De paso por la ciudad de Concepción, accedió a conversar. Con la cercanía y simpatía que lo caracterizan confesó que la realización del Congreso Chileno de Pediatría 2011 en la Región del Biobío es “en realidad es una deuda histórica, porque este congreso lo íbamos a hacer el año pasado acá, pero por las razones que todos conocemos tuvimos que cambiar de lugar. Pero era una deuda que teníamos con la filial y que teníamos que saldar de todas maneras”

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Por eso “estamos hoy acá, porque la idea es que éste sea un gran congreso, no solamente en términos de la conectividad que tenemos con los pediatras, sino que también en el hecho de presentar la declaración del congreso de pediatría, que nos permitirá resaltar algunos de los puntos que debiesen transformarse en hitos del trabajo pediátrico en los próximos años”, dijo.

“El gran objetivo de esta actividad siempre es tratar de llevar la mejor programación científica, para lograr entregar educación continua a nuestros socios. Sin duda que otro de los puntos importantes es el reunir a los pediatras de todo Chile en actividades de camaradería, porque de este tipo de encuentros surgen posteriores cursos e invitaciones a regiones. Y este año tiene además el plus de esta declaración que esperamos que marque una pauta”.

Hitos y futuros desafíos de la pediatría actual

¿Cuáles son los desafíos que se ha planteado asumir como presidente de la Sociedad Chilena de Pediatría?

Actualmente la Sochipe tiene tres grandes rumbos hacia los cuales está apuntando, los que podríamos resumir en facilitar la entrega de actualizaciones permanentes a través de la formación continua, para ello creamos este año la Secretaría de Educación Continua y se le pidió al past presidente que se hiciera cargo de ella. Eso ha permitido desarrollar cursos de formación en línea, mejorar la página web y planificar un curso online que en junio parte su primer módulo.

Otra área muy fuerte que estamos trabajando es la que tiene que ver con apoyar a las autoridades con todo aquello que se relaciona a las políticas infantiles, no necesariamente de salud. La idea es entregarles todo el bagaje científico para que puedan tomar las decisiones más adecuadas. Estamos colaborando con el ministerio público, con la subsecretaría de salud y de redes para enriquecer el plan nacional de inmunización, para establecer una cobertura más eficiente y para aumentar la edad pediátrica hasta los 18 años. Y la tercera área que tenemos que trabajar bien fuerte tiene que ver con cómo estos mensajes se sociabilizan, es decir, cómo logramos avanzar en nuestra relación con la comunidad.

Como representante máximo de todos los pediatras de Chile, ¿cuáles son los temas que más preocupan a los especialistas?

Para nuestro congreso anual queremos sacar una declaración, que consiste en establecer la misión y visión general del para dónde tiene que ir encaminada la pediatría o nosotros como sociedad creemos que debe ir el trabajo de la especialidad. Ese será el plan de trabajo para los próximos 10 años, que nos va a ayudar a enfrentados, con directrices más claras, a solucionar los problemas de la pediatría actual. Por ejemplo, hace más de una década se habló de la importancia de la extensión del postnatal, hoy eso ya fructificó.

Si bien no es un tema que podamos dar por resuelto, porque todavía hay que discutir mucho, es un proyecto que está muy bien encaminado y que sólo está estancado en los detalles. Hoy estamos preocupados de otros temas como extender la edad pediátrica, porque hay un grupo que está quedando muy abandonado.

Cuando se creó la Sochipe, por la década del 20’, la mayor preocupación era la desnutrición infantil. Hoy, ¿cuáles son los principales problemas de salud infantil que a la institución le urge poner atajo?

Es bien complejo ese tema. En año 1922, cuando se formó la Sochipe, las principales preocupaciones se centraron en todo lo que tenía que ver con las patologías agudas respiratorias y digestivas que mataban niños que estaban inmersos en un círculo de pobreza y desnutrición. Hoy, no son las patologías agudas las que nos preocupan, sino que las crónicas no trasmisibles que parten en la edad pediátrica. Yo diría que la visión anticipatoria es lo que estamos adoptando, no el salvar vidas, sino que el mejorar la calidad de ellas. Hoy, más que nunca, los niños son muy valiosos. La tasa de natalidad ha disminuido: hay menos de dos niños por mujer, por lo que estamos bajo la cifra de reposición.

A pesar de ser pocos niños y valiosos, están significando un problema de crianza tremendo para los padres, porque hoy no se le puede negar nada en términos de cosas y distracciones materiales, lo que ha hecho que tengan menos tolerancia a la frustración y cuando otro niño grita más fuerte que él esa frustración se transforma en rabia y esa rabia en bullying, que es la consecuencia natural de lo que estamos criando actualmente. Por eso este tema es un desafío tremendo: cómo hacer para cambiar este estilo de crianza, esa es una tarea de los padres, pero también nuestra, porque debemos ser capaces de entregar herramientas que permitan a los adultos tener la capacidad de enfrentar el proceso educativo de los niños en forma satisfactoria y que el niño tenga sus capacidades desarrolladas para poder enfrentar situaciones nuevas, resolver conflictos en forma adecuada, para asociarse a otros en la búsqueda de respuestas comunes y no del enfrentamiento o de la petición desmedida.

Yo diría que esa es una de las grandes tareas que tenemos en lo que nosotros llamamos pediatría del crecimiento y desarrollo. El gran desafío que tenemos en pediatría es entender que el niño, efectivamente, es el futuro del país. Hay que instaurar una visión más holística de él, no sólo de la enfermedad. Es un problema bien complicado, porque eso significa cambiar la mentalidad.

Las enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad o diabetes, están cada día más presentes en el segmento infantil ¿De qué manera se han propuesto poner este delicado tema en la agenda pública nacional?

La obesidad es un reflejo de esto que estamos hablando. ¿Sabes lo que hay detrás de un niño obeso?, un pequeño que no le cree a sus adultos, un niño que fue criado frente a figuras paternas que le mienten y que el niño ha pillado. Los adultos se defienden diciendo que los niños los manejan o manipulan, esa es una excusa que buscamos nosotros, porque en el fondo somos incapaces de enseñarles lo que debemos hacer como padres.

La obesidad es un reflejo del mal estilo de crianza, es uno de los tantos efectos que vemos adheridos. No es en sí mismo el comer más o hacer menos actividad física. Si yo veo que mi hijo está gordo, para que le regalo el último juego de play, si va a engordar más usando eso.

Al final, el problema no es el niño, sino que de nosotros. Cuando un niño está gordito, los papás dicen que saca la comida a escondidas. ¿Qué significa eso? Por un lado está robando, porque sabe que eso está mal y lo hace igual a escondidas. Le habíamos dicho que no y por tanto está desobedeciendo y tercero le va a negar al papá que saco a escondidas, por lo tanto está mintiendo. Mentir, robar y desobedecer ¿hay alguna falta más grave que pueda cometer un hijo que esa? Y qué hacen los papás frente a eso: nada, a lo más un grito, pero la verdad es que tiene que haber una sanción, una pérdida de privilegios frente a una falta grave como esa. Criar significa ganarse la confianza de un niño, no comprarle ropa, juguetes o llevarlo al mejor colegio, sino que me crea, porque si me cree lo puedo guiar en la vida, le puedo dar un consejo.

Un gran avance para la salud infantil ha sido el tema de la extensión del postnatal, que la Sochipe apoyó desde un comienzo. ¿Cuáles son los beneficios reales de este proyecto?

Más que apoyar fue el impulsor inicial, cuando hace más de una década –a partir de una declaración en un congreso en Pucón- se dio un fuerte impulso a este tema y se encargó un estudio que fue en parte financiada por la Unicef y la Sociedad Chilena de Pediatría, donde se vieron los costos que significaba el implementar esta prolongación del postnatal versus el ahorro que significaba el evitar una serie de condiciones como patologías y ahorro de licencias.

Claramente la evaluación social de esa situación era muy favorable. Ese fue un hecho que no sólo apoyó la Sociedad, sino que impulsó todo este proceso de cambio, cuyo motor fue el doctor Fernando Pinto. Son varias las ventajas, tal vez la principal es que hay literatura suficiente que demuestra que el neurodesarrollo, que al nacer es completamente incompleto, se finaliza en el ambiente extrauterino y que éste, en presencia de apego y lactancia, claramente ofrece una serie de ventajas en relación no solamente a patologías, sino que a salud mental. Esto es un cambio profundo, quizás el más dramático que ha habido dentro de las políticas de salud pública chilena que va a marcar un antes y un después en salud pediátrica, es así de violento.

Que el estado chileno reconozca que la lactancia materna de los primeros seis meses es fundamental para el apego y para un mejor neurodesarrollo es inverosímil, es algo extraordinario y, a veces, siento que los medios no le dan la suficiente cobertura e importancia. En el fondo es un subsidio a la maternidad, por lo que va a tener un gran impacto. Eso mismo ha llevado a que hayan visiones un poquito contrarias en lo que se refiere al plano económico, pero ese no es un tema nuestro, nosotros tenemos que pelear por el que no habla, es decir, por el niño.

¿En que quedó la idea de la Sochipe de ocuparse de la salud de los adolescentes hasta los 18 años?

Hay mucho interés, el que nace en forma indirecta, porque como han aumentado las enfermedades no trasmisibles del adulto y los niños se están enfermando menos y son también cada vez menos, por una cosa de conveniencia de políticas públicas hemos visto necesario enfrentar los temas pediátricos hasta los 18 años. Para nosotros esta ha sido siempre nuestra idea, porque lo que define a la pediatría es el cambio y el adolescente –por definición- está en pleno proceso de cambio no sólo físico, sino que también biológico y psicológico, por lo tanto es mucho más pediátrico que adulto.

Entonces se dio esta conjunción de elementos que hacen que en, este momento, estemos en una situación muy privilegiada para lograr, efectivamente, rescatar esto. Lo más probable es que se logre, porque hay un interés desde las autoridades. Ya están sensibilizadas para hacer el cambio. Se está trabajando en esto, y ya han habido bastantes reuniones al respecto con nuestro comité de adolescencia liderado por la doctora Paz Robledo.

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Categoría: Actualidad Médica.




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