Dra. Nina Rojas Soto: “En neuropatía diabética la prevención es fundamental”


Según un estudio realizado por la Asociación de Diabéticos de Chile (Adich), la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y la Universidad de Los Andes, la diabetes tipo 2 afecta a alrededor de 850 mil chilenos, lo que representa el 7,5 por ciento de la población nacional.

Dicha investigación determinó también que el 75 por ciento de los diabéticos no controla su enfermedad de una manera adecuada, y que el 14,7 de los que sufren diabetes desconocen su enfermedad. Una situación bastante compleja si consideramos que en los casos en los que la diabetes no se controla como corresponde, puede desencadenar uno de los problemas más conocidos resultado de la enfermedad: el pie diabético.

Cuando se dan muchos episodios de hiperglucemias, es decir, en los que el nivel de azúcar en sangre es superior al normal, se corre un mayor riesgo de que, con los años, se dañen los nervios y vasos sanguíneos. Este daño en las terminaciones también puede afectar a las arterias periféricas y los nervios del pie, lo que puede provocar una infección, una úlcera, o, en casos más graves, una gangrena.

La doctora Nina Rojas Soto, internista de la Universidad de Concepción y especialista en diabetes de la Pontificia Universidad Católica de Chile y del King College Hospital de Londres, desde 1987 comenzó a interesarse en el tema.

“En el año 91’, después de mi pasantía en Londres, me metí de lleno y formé la Unidad de Pie Diabético en el Hospital Guillermo Grant Benavente. Creo que es la única que hay, al menos, en el sur de Chile”, señala orgullosa.

Desde entonces, se ha transformado en la experta número uno en pie diabético de Chile, miembro de la International Working Group on Diabetic Foot (IWGDF), la International Diabetes Federation (IDF), la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD) y consultora del ministerio de salud.

“Con los años hemos entregado bastante información sobre la enfermedad, lo que ha ayudado a que la gente la conozca y se dé cuenta que con prevención, educación y un adecuado manejo clínico, es posible disminuir significativamente cualquier complicación”, señaló la especialista.

Asimismo, agregó que “nos dimos cuenta de la gravedad del tema y conseguimos que la curación avanzada de heridas provocadas por úlceras en el pie diabético tuvieran cobertura GES, pero es una locura tener solamente la curación. Ahora que tenemos conocimiento y algo más de dinero, mi cruzada está centrada en hacer cumplir la ley para que los pacientes reciban todos los elementos necesarios para enfrentar el proceso de recuperación. Si bien es un tema delicado, es necesario darlo a conocer”, señaló.

La prevalencia del pie diabético se estima entre un 8 a 13 por ciento de la población, considerando variables como la evolución de la diabetes, edad, sexo y el hábito tabáquico. Su trascendencia está relacionada por el elevado número de amputaciones que conlleva. De hecho, esta patología es la primera causa de amputaciones de origen no traumático.

Para conversar sobre este importante tema de salud pública, la doctora Nina Rojas invitó a su consulta privada en la ciudad de Concepción.

– Una de las complicaciones de la diabetes es el llamado “pie diabético”, doctora ¿en qué consiste esta patología?
– El pie diabético es definido por la International Diabetes Federation (IDF) como una ruptura de la estructura, tanto de la parte blanda como ósea del pie. Esto ocurre, aproximadamente, a partir de los 10 años del diagnóstico de diabetes en pacientes básicamente mal controlados. Esto no siempre ocurre, pasa en cerca de un 15 por ciento de los pacientes diabéticos. Hay enfermos que, incluso estando muy mal controlados, no desarrollan esta patología, sino otras. Pero un 15 por ciento de los pacientes diabéticos van a tener un pie diabético.

– ¿Cuál es la incidencia de esta patología en nuestro país?
– La incidencia acumulativa en 5,5 años, mirada al año 2009-2010 por la doctora Roxana Gayoso de Temuco, fue de un 25 por 100 mil pacientes con 2,3 úlceras aparecidas en el año. Esto nos hace concluir que no es llegar y tratar una úlcera y dar de alta, porque hay que estar muy atentos ante la aparición de una nueva úlcera en el pie ya herido o en pie contra lateral, aspecto que hemos registrado en las estadísticas realizadas dentro de los tres años siguientes en nuestro hospital regional.

– ¿A qué se debe esto?
– Parte con un hecho fundamental: que es la neuropatía diabética. Estos datos son nuestros, pero son muy coincidentes con literatura mundial. El 85 por ciento de los pacientes de nuestra Unidad son neuropáticos, más que pacientes con patología vascular.

– ¿Qué pasa entonces?
– El paciente, al caminar y pisar, no se va dando cuenta de la falla de las articulaciones y de cómo pisa, o sea, de la biomecánica de la pisada. Todos tenemos una forma determinada de pisar, donde las articulaciones van cayendo. El paciente, al no tener inervación, falla la condición muscular del pie, cae la parte anterior y no se da cuenta que se va formando un callo, habitualmente en el primer ortejo, que sale igual que la tapa de una botella y deja un orificio que se llama mal perforante plantar, que es muy frecuente. Después de, parte una cadena muy difícil de parar. Por eso en 2005 se incluyó acá, en el ministerio de Salud, la curación avanzada de heridas, lo que es muy bueno, pero nos quedamos estancados en eso. La curación le precede a algo y luego de ese algo hay que preocuparse de toda la rehabilitación del paciente. En 2008, con la ayuda de un ingeniero comercial, hice un estudio económico sobre este tema.

– ¿Y a qué conclusiones llegó?
– Mira, son tantos ceros que son billones de dólares los que en Chile estamos gastando en las consecuencias de esta patología. La edad de la amputación del paciente –aquí en Concepción, que es coincidente con todo el mundo- es de 62,4 años, por tanto si tú sumas la pérdida laboral, lo que tiene que gastar en la hospitalización, lo que se gasta en rehabilitación, lo que deja de trabajar la persona que lo cuida eso se traduce en billones de dólares, por tanto yo diría que anteceder a la tragedia es lo más importante. La prevención es fundamental en neuropatía diabética. Ahora, hay un porcentaje, sobre todo en países más avanzados, de una mezcla de neuropatía con vasculopatía y están llegando casi a igualarse. En cambio, nosotros no y eso se debe a que en aquellos países hay una alta prevalencia de ateroesclerosis.

– ¿Cuáles son los factores de riesgo?
– El mismo hecho de ser diabético es el primer y gran factor de riesgo. Ahora, si el paciente no se controla bien y mantiene una hemoglobina glicosilada sobre siete ya está frente al segundo factor de riesgo y si sobre eso fuma, está liquidado. O sea, firmado ante notario que estará en presencia de un pie diabético.

– ¿Hay signos previos que puedan alertar sobre una posibilidad futura de desarrollar pie diabético?
– Por supuesto, por eso el screening es tan importante. Para ello se ocupan tres elementos que son extremadamente baratos y rápidos. Uno es un monofilamento, que produce una presión de 10 gramos en tres lugares específicos del pie, porque eso es lo que pesa un guijarro. Si el paciente no lo siente, significa que ese guijarro va a dañar y romper el pie. El segundo elemento diagnóstico de screening es el diapasón, que se coloca específicamente en el ortejo mayor. Si el dedo gordo no siente el diapasón ese paciente se va a ulcerar. Y el tercer punto, el que se puede hacer con las manos, es la palpación de los pulsos pedio y tibial anterior. El diagnóstico precoz y la prevención son fundamentales. La doctora Verónica Mujica de Talca nos mostró las estadísticas de esa ciudad, donde el 33 por ciento de la población en la Región del Maule está chequeada, el resto no, o sea, casi un 70 por ciento de diabéticos y fíjate que es un mandato ministerial, una ley y las leyes, que yo sepa, hay que cumplirlas.

– ¿Cómo debe tratarse un pie diabético y qué medidas de precaución hay que tomar?
– Luego del diagnóstico inicial y una vez que aparezca la úlcera, se debe hacer un diagnóstico de su profundidad, de la lesión ulcerativa. Acá, en Chile, usamos la clasificación de Wagner. Eso hay que hacerlo, sino empiezas a nadar en un mar que no sabes dónde te puede llevar.

– ¿Cuál es la rutina de cuidado diario de los pacientes que sufren pie diabético?
– Esa es una pregunta súper importante. El paciente diabético debe lavarse los pies todos los días, secárselos cuidadosamente –dedo por dedo- y mirárselos en la noche, que es el momento del día en el que están más hinchados, buscando si es que hay erosión, alguna piedrecita pegada, si el calcetín salió con alguna mancha o si es que sangró en alguna parte. Ya ocurrida la úlcera, el paciente no puede demorarse en ir al servicio público o a su médico. Esto es como un parto impulsivo, tú no dirías nunca a una mujer que está teniendo a su bebé “señora vuelva más tarde”. Con un paciente que está teniendo una úlcera, pasa lo mismo. Esto es una urgencia. Y ese grupo debe conocer los cuidados estándar, que en nuestro país, están normados desde el año 2005 y garantizados por el GES, pero solamente la curación.

– Y que pasa en el caso de que el paciente deba amputarse
– Existe una ley que otorga un carnet de discapacidad. Con él, el familiar del paciente, debe acercarse a Senadis, antiguo Fonadis, para solicitar aquellos dispositivos necesarios para su recuperación como los zapatos, órtesis, prótesis o los elementos que le faciliten la vida. Pero eso no se está cumpliendo. Y eso se debe, principalmente, a desinformación de los médicos y de los beneficiarios.

– ¿Qué porcentaje de diabéticos llega a sufrir amputaciones?
– La diabetes es la causa principal de amputación, no traumática, en la mayoría de los países occidentales. Se estima que los pacientes diabéticos tienen entre 10 y 24 veces más probabilidad de sufrir la amputación de alguna extremidad inferior que los no diabéticos. Se han establecido factores de riesgo que predisponen a amputación como: sexo masculino, edad mayor a 60 años, pobre control metabólico, tiempo de evolución de la diabetes, antecedente de úlcera, tabaquismo, entre otros. Además, existe una elevada tasa de mortalidad posterior a la amputación, pudiendo alcanzar cifras de hasta un 68 por ciento a los cinco años. En nuestro país, el 15 por ciento de los pacientes diabéticos llega a esta triste realidad.

– Por último doctora, ¿cuál es la eficacia de las intervenciones para tratar las úlceras del pie diabético?
– Como ya te decía, la úlcera, en cuanto a la resolución de ella, es muy buena la curación avanzada de heridas, pero es una locura tener solamente la curación, porque no sacamos nada con invertir mucho dinero en curación, si a la salida del hospital nuestro paciente debe abandonar el recinto con una bolsa de plástico en su pie, porque no cuenta con el calzado indicado para ello. Ahora que tenemos conocimiento y algo más de dinero, mi cruzada está centrada en hacer cumplir la ley, para que se haga entrega a los pacientes de los zapatos adecuados para enfrentar el proceso de recuperación. Es un tema delicado, pero es necesario darlo a conocer.

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Categoría: Diabetes.




3 Responses to “Dra. Nina Rojas Soto: “En neuropatía diabética la prevención es fundamental””

  1. Patricia Dice:

    hola tengo enfermedad de Charcot Marie Tooth, ulcera plantal parecido a pie diabético sin tener diabetes, se que no hay cura pero esta enfermedad ya me sobre pasa. Mi ulcera no hay manera de que cierre, y se infecta de la nada. Espero alguien me pueda ayudar, gracias ! Le saluda, Patricia, Villa Alemana, V Región.


  2. bernarda alvarez Dice:

    buenisimo el articulo,tengo un hermano que el viernes se supo que hay que amputarlo,el solo tiene 57 años,pero no se cuido.


  3. galopando Dice:

    Gracias por la claridad en que presenta el tema. Soy dibética y me preocupa mucho el tema de cortes de las uñas, pues se me están encarnando y se me producen heridas que tardan en cicatrizar. ¿Hay un lugar especialIzado en Viña del Mar o Santiago donde pueda recurrir?. Muy agradecida


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