El lado positivo de la timidez


La timidez se ha definido como un patrón de conducta caracterizado por un déficit de relaciones interpersonales y una tendencia estable y acentuada de escape o evitación del contacto social con otras personas. Ese miedo crónico procede de la falta de confianza en sí mismo y en los demás y del miedo a crear una opinión no favorable de su persona, es decir, en la persona tímida se da una especie de desdoblamiento del “yo” entre un actor y un observador.

La característica esencial de este trastorno es el miedo persistente y acusado a situaciones sociales o actuaciones en público por temor a que resulten embarazosas. La exposición a estos estímulos produce casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional. Aunque los adolescentes y adultos que padecen el trastorno reconocen que este temor resulta excesivo e irracional, puede que esto no suceda en los niños.

En la mayoría de las ocasiones las situaciones sociales o actuaciones en público acaban convirtiéndose en motivo de evitación, si bien otras veces el individuo puede soportarlas aunque experimentando sumo terror.

Los estudios sobre el tema siempre se han centrado en describir las características negativas de este trastorno, que todos hemos tenido a ratos: rubor que invade las mejillas, sudor frío en las manos y la frente, latidos que se aceleran, un nudo en la garganta, mandíbulas apretadas, molestos gases en el aparato digestivo, temblores, algunos tics y un sin número de síntomas difícilmente controlables que invaden con frecuencia a los tímidos más problemáticos cuando se encuentran ante otras personas.

Sin embargo, recientes estudios se han centrado en buscar el lado positivo de esta fobia social y es así como se ha descubierto que los tímidos perciben el mundo de una manera diferente. Científicos estadounidenses y chinos sostienen que las personas tímidas pueden asociar percepciones visuales y sensoriales en forma más profunda: prestan mayor atención a los detalles, lo que los diferencia claramente de las personas que son extravertidas.

Durante una de las investigaciones, se seleccionaron 16 personas a las que pidieron que examinaran los detalles de dos retratos similares al tiempo que se analizaba su cerebro a través de una resonancia. Los introvertidos observando las imágenes por más tiempo y mostraron una actividad elevada en las áreas cerebrales que se ocupan de asociar percepciones visuales y sensoriales. En definitiva, su cerebro no sólo elaboró la percepción visual, sino que se activó para una elaboración más profunda de la información, concluyeron los científicos.

Las áreas del cerebro que se activan en los tímidos están relacionadas con la valoración de estímulos socialmente relevantes: la amígdala, la corteza, el pre frontal medial e insular y el estriado ventral. La causa es la sensibilidad que muestran hacia los estímulos sociales negativos o nuevos, que son considerados como amenazantes. Esta alerta constante hace de cualquier interacción una experiencia más intensa debido a que analizan con más profundidad la información que reciben.

Luego de analizar los mecanismos que regulan la introversión, los científicos de la Stony Brook University de Nueva York y de la Academia de China de Ciencias, descubrieron que el cerebro de las personas tímidas percibe el mundo exterior de distinta manera gracias al rasgo que los caracteriza: sensibilidad para la percepción sensorial.

“Resulta que aproximadamente el seis por ciento de la población mundial se comporta de manera inhibida y eso es porque quien nace con esa predisposición es más sensible que la media a los estímulos, necesita más tiempo para reflexionar y para tomar decisiones. Un rasgo que los haría más creativos”, dijeron los investigadores.

Si bien, actualmente la ciencia está intentando explicar muchas conductas a través de procesos biológicos, no es suficiente para entender del todo al ser humano, pues no hay que dejar nunca de lado que éste se construye en un contexto social, algo que resulta ser mucho más complejo que un conjunto de puras neuronas y conexiones eléctricas.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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