Fibromialgia: Mucho más que dolor


Las mujeres son las principales afectadas por esta patología, sobre todo, entre los 30 y 60 años. La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por producir dolor, sin que haya un estímulo externo que lo esté produciendo, como una herida, inflamación o enfermedad.

La fibromialgia consiste en una alteración en la percepción del dolor; lo que se traduce en una sensibilidad exacerbada. Así, se perciben como dolorosos estímulos que normalmente ni siquiera se advierten o que sólo se sienten como una incomodidad. Las molestias suelen darse en músculos, tendones y en zonas de inserción de tendones y ligamentos en los huesos y articulaciones.

Además del dolor, los pacientes presentan sensación de rigidez, cansancio general, fatiga y sueño no reparador. Esta enfermedad se asocia, frecuentemente, a otros trastornos psicosomáticos, como colon irritable, vejiga irritable y cefalea. También puede manifestarse con sequedad bucal y ocular, jaquecas y mal dormir. El conjunto de síntomas se traduce, finalmente, en una mala calidad de vida. Estos pacientes también son más sensibles a las temperaturas, y toleran peor el frío y el calor.

La doctora Alejandra Segovia, reumatóloga de la Clínica Alemana, explica que “es una enfermedad que ocurre en el Sistema Nervioso Central (cerebro y médula espinal), por esto y ya que éste se modula frente a distintos estímulos, hay tres tipos de tratamientos que, combinados, dan mejor resultado que cada uno por sí solo. Se trata de actividad física moderada y ajustada a cada paciente, psicoterapia y la prescripción de fármacos, como analgésicos, antidepresivos, anticonvulsivantes y relajantes musculares”.

En más de la mitad de los casos de fibromialgia se ven trastornos depresivos, ansiosos y otras patologías psiquiátricas. En estos casos, el diagnóstico y tratamiento mental es importante. “Algunos autores incluso plantean que depresión y fibromialgia serían expresiones diferentes de un mismo fenómeno a nivel cerebral”, dice la especialista.

Actualmente, no hay medidas de prevención, sólo de manejo de los síntomas. Por esto, es importante educar al paciente, explicándole que su dolor es real, que es molesto, pero que no debe preocuparse por la deformación o invalidez, puesto que las estructuras que le duelen no están comprometidas. En ese mismo sentido es relevante, tanto para el equipo de salud como para la familia, empatizar con la situación del enfermo, y reconocer que no se trata de una simulación, ni una hipocondría. Además, es importante tratar otras condiciones frecuentemente asociadas como colon irritable, sequedad en los ojos y cefalea, entre otros.

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Categoría: Reumatología.




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