Mastitis lactacional: ¿Cómo prevenirla?


Alrededor del 10% de las mujeres desarrolla mastitis en la etapa de lactancia, generalmente, en los tres primeros meses. Esta desagradable afección es una inflamación aguda o crónica de la glándula mamaria. Aunque puede darse en ambos pechos, habitualmente, afecta sólo a uno.

Uno de los síntomas más comunes es la fiebre, que puede llegar rápidamente, sobre 39 o 40°C. Además, puede haber calofríos y compromiso del estado general. Las mamas aumentan de tamaño, duelen y se enrojecen durante la lactancia.

La mastitis lactacional se produce por el ingreso retrógrado de gérmenes al sistema de conductos, donde encuentran condiciones apropiadas para su multiplicación, como la leche retenida. Esto último es frecuente cuando no se extrae eficazmente. “Lo más eficiente para evitarla es con una técnica de lactancia adecuada, es decir, asear la región areolo-pezón antes y después de dar pecho, para que no se formen fisuras por la inflamación secundaria a residuos lácteos y así evitar el ingreso de gérmenes. Además, es importante vaciar ambos pechos después de cada episodio de lactancia”, afirma el doctor Eduardo Cunill, ginecólogo de Clínica Alemana.

El especialista recomienda consultar cuando da fiebre, calofríos o enrojecimiento con dolor por más de 6 horas, para que no derive en la formación de absceso. Una vez producida, la mastitis lactacional es tratada por un especialista, según su etapa de presentación. “En caso de enrojecimiento focalizado con dolor, pero sin signos de infección (fiebre, calofríos), se puede tratar de revertir con extracción de leche por esa mama en todas las mamadas, dejándola vacía en todas las oportunidades. Además, hay que aplicar compresas frías después de amamantar, descansar y beber líquido”, dice el doctor Cunill.

En el periodo inicial puede tratarse con antibióticos y antinflamatorios, habitualmente por no menos de 10 días. Es importante dejar claro que, siguiendo el tratamiento, las mujeres que desarrollen mastitis lactacional no necesariamente, deben suspender la lactancia, ya que ésta no es dañina para el recién nacido lactante. Pero, si hay un absceso, se debe realizar un drenaje quirúrgico. Posteriormente, se hacen curaciones periódicas hasta que la cavidad cierre desde los planos profundos.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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