Reflujo gastroesofágico: Una enfermedad frecuente


El reflujo gastroesofágico ha aumentado progresivamente en la sociedad occidental por múltiples factores, dentro de los que se incluyen la progresiva mejoría nutricional que ha terminado en epidemia de obesidad y factores culturales, entre otros.

Si bien afecta principalmente a hombres, de edad media y con sobrepeso, puede presentarse en personas de cualquier edad y sexo. Su principal síntoma es una sensación de ardor en la parte alta del abdomen, que asciende en forma variable por detrás del esternón; técnicamente se denomina “pirosis”, pero los pacientes frecuentemente la llaman “acidez estomacal”. Otra manifestación típica es la regurgitación ácida, que puede describirse como la sensación de que el contenido del estómago se devuelve, llegando hasta el tórax, el cuello e, incluso, la boca.

Sin embargo, hay distintas molestias que son descritas como “acidez” por los pacientes. Algunos denominan así a la sensación de gusto ácido a amargo en la boca, otros a la sensación de ardor en el cuello o la garganta, o al ardor localizado en la boca del estómago, entre muchas otras.

El doctor Antonio Rollán, jefe del Departamento de Enfermedades Digestivas de Clínica Alemana, explica que “la pirosis y la regurgitación son síntomas tan característicos que permiten hacer el diagnóstico sin necesidad de recurrir a ningún examen o procedimiento adicional”. Sin embargo, hay otras manifestaciones clínicas menos típicas, que pueden deberse a otras patologías y es necesario una evaluación médica acuciosa y, a veces, estudios adicionales, para determinar el diagnóstico.

En general, el reflujo gastroesofágico es una condición crónica y benigna, que requiere tratamiento permanente basado en ciertos cuidados dietéticos, como evitar acostarse con el estómago lleno, que es la medida que ha demostrado mayor eficacia. En muchos casos es necesario el uso intermitente o continuo de medicamentos para reducir la secreción de ácido. En los últimos años se ha avanzado mucho en el desarrollo de fármacos cada vez más efectivos y seguros.

Asimismo, en algunos casos seleccionados, se recomienda cirugía. Esto siempre se hace después de una evaluación médica completa y de un estudio acucioso.

El doctor Rollán asegura que “se ha demostrado que el reflujo gastroesofágico no tratado compromete negativamente la calidad de vida en forma comparable o incluso mayor que otras enfermedades aparentemente más graves, como por ejemplo, la patología coronaria. Además, la presencia de daño esofágico (esofagitis) no controlado puede conducir a complicaciones como estenosis, sangrado digestivo y, probablemente, aumentar levemente el riesgo de desarrollar cáncer de esófago”.

Recomendaciones

Evitar en lo posible cenar tarde en la noche (acostarse 3 horas después de cenar)
Evitar grasas y aliños
Evitar el sobrepeso
Consultar médico en caso de molestias frecuentes (más de dos veces por semana), nocturnas o que obligan al uso frecuente de antiácidos.

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Categoría: Glosario Médico.




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