Un enemigo oculto: Depresión en la tercera edad


La particularidad que tiene la depresión en el adulto mayor es que es infradiagnosticada y subtratada. Según la doctora Carolina Montiel, psiquiatra de Clínica Alemana que actualmente realiza un Magister en psicogeriatría en España, tanto los estudios como la experiencia clínica demuestran esto.

Los factores que se asocian a este fenómeno son:

– Los adultos mayores centran sus quejas en molestias de tipo somática y tienden a minimizar aspectos emocionales.
– La depresión en la tercera edad no es bien detectada cuando se utilizan los criterios diagnósticos de los sistemas de clasificación de enfermedades.
– La creencia de que es “normal” y “parte de la vejez” que los ancianos tengan depresión.
– La presencia de deterioro cognitivo.

En cuanto a los medicamentos, hay que tener en cuenta que los adultos mayores frecuentemente están polimedicados y existen fármacos cuyo uso puede precipitar o mantener una depresión, como los hipertensivos, esteroides, analgésicos, los utilizados para el Parkinson, neurolépticos, benzodiazepinas, interferón y sulfonamidas, entre otros.

Al igual que en la población más joven, la depresión se produce por la interacción de factores bio-psicosociales, pero en el adulto mayor cobran una especial relevancia los siguientes:

-Eventos vitales estresantes, como la pérdida de seres queridos o de la propiedad, dificultades económicas, jubilación, pérdidas funcionales e institucionalización.
-Enfermedades crónicas y discapacidad.
-Deterioro cognitivo.
-Falta de apoyo social.
Aunque no existe un consenso sobre si hay síntomas específicos y diferenciales en la depresión del adulto mayor, los ancianos suelen presentar ciertos una sintomatología aumentada:
– Quejas somáticas.
– Hipocondriasis (miedo de padecer alguna enfermedad física).
– Síntomas psicóticos.
– Alteraciones psicomotoras.
– Insomnio.
– Aumento del riesgo de suicidio (tienen una mayor proporción de suicidios consumados, 1 de cada 4 intentos versus 1 de cada 20 y, por lo general, utilizan métodos más letales que las personas más jóvenes).

El grupo de más riesgo son las mujeres, quienes tienen antecedentes previos de depresión, los ancianos institucionalizados, aquéllos con enfermedades físicas invalidantes y crónicas, los que abusan del alcohol y drogas, y quienes tienen enfermedades neurodegenerativas como demencia y Parkinson.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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