Ya tiene que ir al jardín infantil, ¿o no?


Puede ser a los dos, tres o cuatro años, pero en algún momento, los niños tienen que ir al jardín. El ideal es que estén dos años antes de ingresar al colegio de manera de lograr la madurez necesaria para aprobar el examen de admisión, integrarse al curso y aprender su proceso de autonomía y habilidades sociales.

Si bien no hay una norma de cuándo deben ingresar al jardín, algunas familias optan porque sea lo más tarde posible, para que estén más en la casa, no se enfermen tanto o porque no pueden pagarlo. Por el contrario, otros prefieren que sea desde los dos años o antes para que no se aburran e interactúen con otros niños. Asimismo, algunos padres deben mandarlos al jardín desde temprana edad porque no hay quien los pueda cuidar en la casa.

También influye la salud de los menores, ya que es muy probable que se contagien con varios virus respiratorios. Por esto, se aconseja que los prematuros eviten aglomeraciones en sus primeros años.

Sonia Castro, psicóloga infantil de la Clínica Alemana, destaca que el jardín ayuda a los niños en su “proceso de autonomía, aprenden a respetar turnos y normas, y a socializar. Además, contribuye a estimular áreas del desarrollo como las funciones básicas”.

¿En qué fijarse al elegir un jardín infantil?
Es importante que el establecimiento esté acreditado por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), la que entrega las siguientes recomendaciones:

Infraestructura: Salas y patios amplios, libres de peligros y bien aseados. Buenos servicios de higiene, iluminación, calefacción y ventilación.
Equipamiento: Salas acogedoras, con sillas y mesas correspondientes a la altura de los niños. Material didáctico seguro y suficiente que estimule áreas de desarrollo y crecimiento.
Personal: Que los niños se sientan a gusto con las profesoras. Los padres pueden y deben solicitar documentos que certifiquen los estudios del personal.

Metodología: Funcionamiento y reglas del jardín. Cuántos alumnos hay por parvularia y por nivel. Los cursos demasiado grandes no son recomendables.

Proyecto educativo: Misión, objetivos y metas del establecimiento. Metodologías de enseñanza, ya que los niños se adaptan mejor a unas que a otras. Coherencia con lo que se enseña en la casa. Que permita la participación de la familia, fundamental en el proceso de crecimiento, y que sea abierto y fácil a la comunicación e información con los padres, por ejemplo, que puedan visitar a los niños, sobre todo a los más pequeños.

“Es importante que las profesoras generen y transmitan seguridad a los padres para que sientan que su hijo queda en buenas manos y lugar. La confianza es básica para evitar sentimientos de culpa y que los papás no se recriminen mutuamente porque su hijo debe asistir al jardín”, concluye Sonia Castro.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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