Aprende sobre la lactancia con biberón


La leche materna es el mejor alimento durante los primeros meses de vida. Pero en algunas ocasiones, por motivos personales, sociales o laborales, no se inicia la lactancia materna o si se hace, se suspende pronto. En estos casos se deben utilizar las fórmulas adaptadas que generalmente es un producto derivado de leche de vaca.

Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, un error frecuente de los padres es pensar que cuando un recién nacido llora es porque tiene hambre y eso lleva a ofrecerle un biberón ante la duda de que sea insuficiente la alimentación materna. En este sentido, es importante consultar con el pediatra o la enfermera antes de iniciar la lactancia mixta (leche de madre y fórmula adaptada), pues en muchos casos se puede preservar la lactancia materna exclusiva con algunos sencillos consejos y un poco de paciencia.

En opinión de los expertos, es recomendable extraerse la leche y mantener una pequeña reserva de leche materna congelada en previsión de eventualidades. En este sentido, el sacaleches es un instrumento que facilita la estimulación y la extracción de la leche de forma cómoda y sencilla.
Antes de iniciar la manipulación del sacaleches es necesario efectuar un lavado cuidadoso de las manos con agua y jabón. No es necesario efectuar una higiene específica de las mamas. Después del lavado se procederá a un suave masaje del pecho, desde la periferia hacia la areo
la, para facilitar la salida de la leche por los orificios del pezón. A continuación se recogerá la mama con la copa del sacaleches con un ligero movimiento de abajo hacia arriba logrando una correcta adherencia que facilite la aspiración hasta conseguir un vaciado adecuado de la misma.
Los recipientes en los que se recoge la leche extraída han de ser de plástico porque la estabilidad de las propiedades de la leche materna durante el proceso de congelación es mucho mejor. Además estos no se rompen y son fáciles de transportar. Finalmente, debe anotarse la fecha de extracción en el recipiente.
Hay sacaleches de varios tipos, pero los más recomendables son los eléctricos (red o pilas) y, entre ellos, el modelo que incorpora un sistema de bombeo en 2 fases que simula la succión natural del bebé y asegura una extracción de máximo flujo de leche materna.
Fórmulas adaptadas
Si exceptuamos aquellas leches especiales para niños con problemas específicos, las fórmulas adaptadas se dividen en dos grupos: leches de inicio y leches de continuación. Las leches de inicio se utilizan desde el nacimiento hasta los 5-6 meses de edad. Son leches con una menor cantidad de proteínas y también menos cantidad de hierro que las llamadas “de continuación”, que habitualmente se utilizan desde los 5-6 meses hasta los 12-15. Ambos tipos de leche se pueden adquirir tanto en forma líquida como en polvo. La primera es más sencilla de manejar, mientras que la presentación en polvo es bastante más barata. La composición no varía con la forma de presentación.
A partir de los 12 meses se puede empezar a utilizar leche entera de vaca, es decir la que normalmente toma toda la familia en el desayuno. No se aconseja alimentar a niños menores de 3 años con productos semidesnatados o desnatados.
Biberones
En la alimentación con biberón es importante que la tetina sea lo más semejante al pezón materno; así se garantiza el correcto desarrollo de la mandíbula y la correcta formación del paladar y de los maxilares, adecuándose a las funciones del proceso de succión en la lactancia al pecho.
El agujero de la tetina debe permitir una salida lenta de la leche en forma de goteo continuo, pero no de chorro, lo que disminuirá el riesgo de atragantamientos.
Es aconsejable revisar periódicamente las tetinas y los biberones. Las tetinas pueden romperse con el uso, sobre todo a partir del inicio de la dentición y deberán ser sustituidas.

Cómo dar el biberón
Ponga al bebé en posición semi-incorporada (recostado), es decir, ni sentado ni tumbado. El biberón se debe colocar de tal forma que la tetina esté siempre llena de leche. No debemos empeñarnos en que el bebé tome toda la leche contenida en el biberón; en cuanto rechace la tetina con la lengua, deberemos dejar de insistir. La leche sobrante no se debe aprovechar para una toma posterior, sino que debe desecharse.
Es aconsejable que durante la toma, y sobre todo al final, el niño eructe. Esto es más importante en aquellos bebés que ingieren muy deprisa o muy despacio, porque llenan su estómago de aire con lo que se provoca una falsa sensación de saciedad.
Conservación dela leche materna
• En el proceso de congelación es necesario dejar un espacio vacío dentro de los recipientes que permitirá el aumento de volumen del contenido.
• Debe retirarse el recipiente del congelador 30 minutos antes de la toma y dejarlo descongelar a temperatura ambiente.
• Si se quiere calentar la leche se puede colocar el biberón debajo de agua tibia o al baño maría. No calentar directamente al fuego ni en hornos microondas ya que puede alterar los componentes de la leche materna.
• La leche sobrante de la toma hay que tirarla y no se puede utilizar más tarde porque pueden aparecer problemas gastrointestinales en el bebé.
• La leche que ha sido descongelada no puede volver a congelarse.
• Si la leche congelada ha empezado a descongelarse debe ponerse en la nevera y consumirse antes de 12 horas.
• La leche no debe mantenerse congelada más de tres meses.
• En nevera se conservará a 4 °C no más de 6 días.
Ptreparación del biberón
• Lávese las manos con agua y jabón.
• En caso de leches en presentación líquida, simplemente tendrá que echar en el biberón la cantidad de leche que necesite su bebé y dárselo a la temperatura adecuada.
Si opta por la presentación en polvo, la preparación es la siguiente:
1. Si en su localidad hay buen control sanitario del agua para el consumo humano, tómela directamente del grifo al biberón. Si tiene dudas, emplee agua envasada pero de bajo contenido en sales minerales (poco mineralizada). Es preferible no hervir el agua porque coge mal sabor y se concentran las sales minerales que lleva disueltas.
2. Caliente levemente el agua si fuera necesario a una temperatura templada. No es recomendable utilizar el microondas para calentar el biberón, ya que no lo hace homogéneamente y podrían encontrarse zonas de leche muy caliente que pasaran inadvertidas y provocar así quemaduras en la boca del bebé.
3. Respete las normas indicadas por el fabricante. Casi todas las leches en polvo a la venta están fabricadas para añadir un cacito raso cada 30 cc de agua, o sea que un biberón con 60 cc de agua precisará de 2 cacitos, uno de 90 de 3, uno de 120 de 4, y así sucesivamente.
4. Añada el número de cacitos necesario y agite suavemente la mezcla hasta que se hayan desecho todos los grumos.
5. Una vez que esté preparado el biberón, coloque unas gotas en el dorso de su mano o en la cara anterior de la muñeca para comprobar la temperatura. Si apenas la siente, es que la temperatura es la adecuada.

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Categoría: Pediatría.




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