¿Cuándo se habla de reflujo infantil patológico?


Que un lactante tenga frecuentes regurgitaciones de leche ingerida varias veces al día, con o sin vómitos, es un proceso fisiológico. La mayoría de estos episodios dura menos de tres minutos y no causa molestias. Esto se denomina reflujo gastroesofágico (RGE) madurativo o fisiológico, y es reconocido como un hecho funcional que no constituye patología o enfermedad.

En estos casos, los niños suelen estar contentos, se alimentan sin problema, suben de peso y crecen adecuadamente. Se les ha denominado “regurgitadores o vomitadores felices”. Si bien deben recibir el mismo cuidado que los demás lactantes, es conveniente que los padres y cuidadores conozcan técnicas de alimentación y manejo postural durante los periodos de vigilia, sueño y mudas.

También deben ser controlados periódicamente por su pediatra para pesquisar señales de enfermedad o aparición de otras manifestaciones. Los síntomas disminuyen progresivamente, a medida que el lactante crece, hasta desaparecer entre los 12 y 18 meses de edad.

El reflujo gastroesofágico madurativo se distingue de la condición patológica, conocida como enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) o RGE patológico, en que este último produce repercusión en el desarrollo pondoestatural (curva de peso estacionaria o descendente), aparición y frecuencia de síntomas como dolor, irritabilidad, llanto, anemia, rechazo de la alimentación y episodios de hiperextensión cervical. Además, se puede relacionar con manifestaciones extradigestivas, como cuadros bronquiales a repetición, neumonías recurrentes, tos crónica, síndrome apneico y laringitis crónica.

Si bien el diagnóstico de la ERGE es esencialmente clínico, en ocasiones se requiere evaluar con exámenes como pHmetría esofágica, impedanciometría multicanal intraluminal con pHmetría y endoscopía de esófago, estómago y duodeno con biopsias.

Se trata con medicamentos antisecretores gástricos como los bloqueadores H2 y bloqueadores de la bomba de protones, agentes que inhiben la producción de ácido gástrico y mantienen el pH intragástrico sobre 4 (lo normal es que sea ácido, es decir, entre 1 y 2).

Con respecto a la alimentación, es fundamental la posición (semisentado), y el fraccionamiento de la leche materna o mamadera, es decir, dar volúmenes menores, pero con mayor frecuencia.

Otra medida de manejo del reflujo gastroesofágico patológico es la cirugía, indicada para pacientes con enfermedad crónica y sin respuesta al tratamiento médico adecuado o en quienes tienen aspiración pulmonar de contenido gástrico refluido.

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Categoría: Pediatría.




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