E. coli 2.0: la cepa mortalmente desconocida


La Escherichia coli es el organismo procariota más estudiado por el ser humano. Se trata de una bacteria que normalmente vive en el intestino de hombres y animales y, por ende, en las aguas negras. Aunque existen muchas cepas que son inofensivas en su mayoría, hay una variedad, la ‘E. coli’ 0157: H7, que produce una potente toxina (Shiga) la cual a veces ocasiona enfermedades graves como el síndrome urémico hemolítico, que puede acabar en una falla renal o muerte, sobre todo en niños y adultos con sistemas inmunológicos debilitados.

Fue descubierta por el bacteriólogo alemán Theodore von Escherich en 1885, quien un año antes, después de asistir como científico a la epidemia de cólera de Nápoles, había desarrollado en Munich un novedoso método para el examen microbiológico de las heces en los lactantes, que pensaba aplicar al estudio de la microbiota intestinal infantil como causa posible de las epidemias de diarrea.

Los resultados de su investigación, denominada Die Darmbacterien des Neugeborenen und Säuglings (Las bacterias intestinales del recién nacido y del lactante), fueron publicadas en la revista Fortschritte der Medizin, donde apareció descrita, por primera vez, una bacteria hallada en el colon, que él bautizó como Bacterium coli commune.

Durante mucho tiempo los científicos llamaron a esta bacteria Bacillus coli o, en forma común, colibacilo; hasta que en 1919 una reforma taxonómica estableció la Escherichia como género independiente y acuñó oficialmente la denominación binominal Escherichia coli -generalmente abreviada a E. coli- para la bacteria descubierta por Escherich.

El colibacilo ha sido muy investigado por los científicos, sobre todo con posterioridad a la II Guerra Mundial, cuando se convirtió en la bacteria más utilizada en estudios y experimentos de bacteriología, genética y biología molecular.

A pesar de su mala reputación, la Escherichia coli es, en el mundo de las ciencias, una adorada celebridad que hoy está cobrando nuevamente protagonismo ante el inusitado brote de la bacteria que ha causado –al menos- 18 muertes en Europa.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que la bacteria de ‘E. coli’, que está amenazando al Viejo Continente, corresponde a una cepa nunca antes vista, lo que contradice la información entregada por los Centros Europeos de las Enfermedades (ECDC) que señalaban a esta misma cepa como causante de un brote en Corea en el año 2005 y de ocho casos en territorio europeo en 2008.

La secuenciación genética preliminar del patógeno señalaría dos mutaciones en genes claves que la hacen más virulenta y capaz de producir toxinas y que explicarían el por qué el actual brote en Centroeuropa está resultando tan letal.

Se trataría de la cepa 0104, pero de un serotipo nunca antes implicado en brotes de ‘E. coli’, que ha adquirido secuencias específicas, similares a las implicadas en la patogenicidad y colitis hemorrágica y en el síndrome hemolítico urémico. Compartiría un 93 por ciento de similitudes genéticas con otra variedad de ‘E. coli’ denominada EAEC 55989, aislada hasta la fecha en África central y relacionada con casos graves de diarrea.

Asimismo, las técnicas de ADN también han revelado que la mortal cepa porta varios genes que le confieren resistencia a los antibióticos, incluidos los aminoglicósidos, macrólidos y beta-lactámicos, todo lo cual está dificultando –en gran medida- el tratamiento.

Hasta la fecha, la cepa en cuestión ha infectado a más de 1.500 personas en nueve países de toda Europa, casi 500 de las cuales han desarrollado complicaciones renales. Todos ellos, incluidos los tres afectados que también ha registrado Estados Unidos, habían viajado recientemente a Alemania, donde parece ubicarse el epicentro del problema. Aunque ya está descartada la ‘culpabilidad’ de los pepinos españoles, los investigadores siguen tratando de localizar en qué alimento se encuentra el origen del brote.

Cabe destacar que, en los últimos días, han surgido nuevas teorías. Se piensa que el foco infeccioso puede estar en el agua o que la posible contaminación podría atribuirse no sólo a los animales, como fuente de dicha contaminación fecal. Es posible que los propios seres humanos hayan sido los responsables de la eliminación de este patógeno a través de sus heces.

Se estima que puede haber habido una transmisión persona a persona, o bien que la bacteria haya sido eliminada a través de las heces de una persona, llegando a las aguas residuales y, posteriormente, haber entrado en contacto con algún alimento o el agua.

Por ahora, este brote es considerado el tercero más grave de la historia, aunque puede ser el de mayor mortalidad. En el año 1996, 12 personas fallecieron en Japón por una cepa diferente de esta misma bacteria, que infectó a más de 12.000 japoneses. Por otro lado, en el año 2000, el mismo patógeno causó siete víctimas mortales en Canadá.

Sin la Escherichia coli, la revolución científica más importante del siglo XX, la era de la genética, jamás hubiese ocurrido. En esta bacteria se ha descubierto mucho de lo que conocemos sobre el funcionamiento de la maquinaria genética de la célula: de qué están compuestos los genes, cuál es el código genético, cómo se replica el ADN, los mecanismos de reparación de ADN, cómo se controla la expresión de los genes, entre muchos otros descubrimientos.

Hoy no sólo mantiene su popularidad como modelo experimental, sino que se ha convertido en una herramienta indispensable para la biotecnología y la ingeniería genética. Por lo que, sin duda, una vez que pase este brote, las ciencias se verán aún más fortalecidas, gracias a esta histórica bacteria.

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Categoría: Salud Pública.




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