Madres aprensivas: Amor que agota


Si bien ser mamá es una de las experiencias más lindas de la vida, no es una tarea fácil y menos aún cuando se es aprensiva, es decir, cuando se está constantemente anticipando eventuales peligros que puede enfrentar el hijo, ya sea una enfermedad o situaciones de riesgo.

El deseo de estas madres es cumplir a la perfección su labor, por eso, dedican tanto tiempo al cuidado de su hijo, lo que puede terminar agobiándolo. Además, esta devoción hace que las mamás dejen de lado sus intereses y se olviden hasta de su pareja. Además, pueden perjudicar con sus miedos el entorno familiar.

La doctora Alejandra Rodríguez, psiquiatra de Clínica Alemana, explica que el rol de madre se relaciona con cuidar y proteger. “Al contactarse con la fragilidad del hijo se sienten tremendamente responsables y aflora el deseo de controlar el ambiente que lo rodea, sintiendo como parte de su rol el anticiparse a los peligros y protegerlo a toda costa, asociado a la culpa que genera el no haber previsto el daño”.

Con los nuevos hijos, esta actitud tiende a repetirse. Sin embargo, la imposibilidad de estar tan encima por tener la atención dividida en más niños, las obliga a relajarse un poco. La experiencia también puede ser correctiva si las enfermedades o accidentes se han sorteado sin mayores complicaciones.

El excesivo cuidado y control puede transmitir a los hijos la sensación de que el mundo es amenazante y hay que cuidarse de él, por lo que resulta más fácil que estos niños sean temerosos y más inseguros.

Asimismo, puede tener consecuencia en la relación con la pareja, ya que es probable que el otro sienta coartada su libertad. Además, puede replicar una dinámica de madre-hijo, donde se infantiliza a la pareja.

¿Cómo evitarlo?
Una forma de prevenir esta actitud es que las mamás tengan claro que lo que los niños necesitan es una madre suficientemente buena y no perfecta. Es parte de la infancia explorar, necesario para promover la curiosidad. Ese también es parte importante del rol: permitir a los niños crecer, disfrutar y jugar.

Lo normal es que las madres se preocupen por alimentar, vestir y asear a sus hijos cuando son pequeños; por llevarlos a la escuela, inculcarles valores y corregirlos. Si esto ocurre y se maneja debidamente el desarrollo y crecimiento de un hijo, se le da la oportunidad de aprender, pero a la vez de crear su propia personalidad y ser capaz de tomar sus propias decisiones.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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