Altos índices de enfermedad renal crónica en el Salvador


Para los habitantes de una zona costera perteneciente a un país centroamericano, el hecho de que sus habitantes mueran uno a uno por un asesino silencioso se ha convertido en algo rutinario.
El lugar de los hechos: Usulután, departamento de El Salvador, específicamente la zona costera conocida como “El Bajo Lempa”. Ésta se ha convertido en el escenario de lo que podría ser el inicio de una alerta tanto sanitaria como ambiental. Que el cementerio de la comunidad tuviera en la  mayoría de sus sepulturas a personas fallecidas por Enfermedad Renal Crónica (ERC) tenía mucho que revelar.
Es entonces cuando entra en acción un equipo coordinado desde la OPS, y formado por el Instituto de Nefrología de La Habana, la Universidad de El Salvador y el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de El Salvador. Este singular esfuerzo de investigación no se gestó de manera espontánea: la alerta inicial la dieron los mismos habitantes de El Bajo Lempa, albergados en un total de 29 comunidades, las cuales a través de la historia se han constituido como una fuerza humanitaria excepcional en todo el país. Hablo de la Asociación Intercomunal de Comunidades Unidas para el Desarrollo Económico y Social del Bajo Lempa (ACUDESBAL) quienes nos dieron la lección más valiosa de todas: solamente unidos seremos capaces de lograr nuestro objetivos. Sin su coordinación valiosísima con líderes comunales, promotores de salud y pobladores hubiese sido imposible llevar a cabo la investigación.
Fue Lilian Núñez, una estudiante de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) radicada en Cuba y originaria de El Bajo Lempa la que ayudó a que se gestionara un equipo de investigación, el cual contó con la asesoría de profesores cubanos especializados en nefrología y dispuestos a internarse en este territorio. El Dr. Carlos Orantes, autor del estudio, salvadoreño de nacimiento y que hasta entonces se encontraba realizando su especialización de nefrología en Cuba, preocupado por la situación de su país contactó a Lilian Núñez siendo así el comienzo de un esfuerzo conjunto y la primera relación alumno-docente que se generó y que caracterizó a todo el estudio.  Es así como nos adentramos durante dos semanas a vivir lejos de nuestros hogares y a mezclarnos con los lugareños, dormir junto a ellos, comer sus alimentos. lo que inicialmente era una investigación médica se transformó en toda una experiencia de vida.

Era la primera vez en la historia de la Universidad de El Salvador que un grupo de estudiantes suspendía sus actividades académicas para trabajar en una investigación en el mismo sitio geográfico de estudio. Siendo la investigación científica una materia pendiente en la Universidad de El Salvador, no hicieron falta las voces de aquellos que pensaron que nuestro trabajo sería una pérdida de tiempo. Sin embargo, quienes asistimos sabemos que en ningún momento nos arrepentimos de haber dejado nuestros hogares para trabajar en jornadas que duraban alrededor de 20 horas continuas, con breves descansos para comer, tomar algunas fotografías y convivir con la que en ese lugar se transformó en una familia. Durante las noches, luego de las intensas jornadas, nuestros agotados asesores cubanos aún tenían tiempo para la docencia. Los Drs. Miguel Almaguér y Raúl Herrera, junto con el coordinador del estudio, el Dr. Carlos Manuel Orantes Navarro, organizaron un curso didáctico para todos los estudiantes que asistimos, completando así el ciclo de: investigación, proyección social y docencia, un modelo que debería ser reproducido en todo diseño metodológico. Y aún luego de las clases nocturnas, rondando la medianoche, la comuna nos regaló una hermosa velada acompañada de música, comida, baile. ¡toda una celebración científica!
El estudio fue bautizado como “Nefrolempa” y es en particular excepcional por sus hallazgos: en análisis preliminares encontramos que, de alrededor de 800 personas mayores de 18 años, la prevalencia de ERC fue de 18%.  Al desglosar por sexo quedó en evidencia una prevalencia de poco más del 25% para el sexo masculino;  1 de cada 4 hombres padece la ERC en cualquiera de sus estadios. Estos hallazgos  contrastan con los reportados por estudios de similares características, que aunque en poblaciones extremadamente distintas, aún así contribuyen a elevar las voces de alerta. Un punto de partida para un esfuerzo que pretende solucionar un problema que consume vorazmente recursos del estado, constituyéndose en la primera causa de consulta en el hospital de referencia de tercer nivel de El Salvador. ¿Qué es lo que está produciendo esta epidemia? Hasta el momento no tenemos respuesta, solamente hipótesis.
Parece que esta podría ser una entidad patológica de características únicas, pero aún es preliminar sacar conclusiones. Llevar este mismo modelo epidemiológico de investigación a todo el país,  aportará los datos necesarios para explicar este misterio. ¿La posible explicación? la hipótesis más fuerte que se maneja es que pueda estar asociada a la exposición de agroquímicos y venenos para plantaciones, suelos impregnados de pesticidas; en el pasado esta zona costera fue productora de algodón donde cada cierto tiempo una avioneta cargada de veneno rociaba en la totalidad de la extensión territorial de las plantaciones bañando incluso a los agricultores. Pero es una teoría que aún deberá ser puesta a prueba en futuras investigaciones. Esperamos compartir más información con ustedes en el futuro próximo.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Glosario Médico.




Deja un comentario