Cuidados necesarios para nuestros pies


Muchas de nosotras -entre las que me incluyo- solo nos acordamos de darle el cuidado que necesitan nuestros pies solo cuando se acerca un compromiso y queremos lucir una linda pedicure como parte de nuestro look de fiesta. Sin embargo, podríamos ahorrarnos muchos problemas de salud con solo proporcionarles la atención que se merecen.
Cuando los seres humanos aprendimos a caminar en dos pies no nos percatamos de lo importante que podían ser en nuestras vidas. No solo por el hecho de formar parte de nuestro cuerpo, sino también porque con su adecuado estímulo y algunas otras actitudes de prevención podemos garantizarnos una larga y saludable vida.

Basada en mi experiencia de múltiples ampollas e hinchazón podal he recogido información de cómo tener unos pies relajados y cuya buena energía se transmita a otras zonas de nuestro cuerpo. A continuación les remito a algunos de estos sencillos pero prácticos consejos:

Evitemos usar dentro de lo posible zapatos de suela muy delgada y/o con los tacos altos, ya que generan favorecen a la formación de cayos y ampollas que al reventarse impiden caminar con normalidad. Así mismo, nuestra columna y riñones nos lo agradecerán.

Practiquemos deporte con calzado especial para cada tipo de actividad. Pero en líneas generales deberán tener una suela gruesa con agarre, a fin de que resistan el impacto de los movimientos.

Una vez que nos levantamos y cuando lleguemos a casa procuremos caminar delcazos o con medias por un lapso de 5 a 10 minutos, a fin de absorber la mayor cantidad de energía positiva para empezar el día y terminarlo sin tensiones.

Al finalizar nuestra jornada laboral y/o de estudio sumerjamos durante 15 minutos los pies en un lavatorio con agua tibia con sal, a fin de que se desinflamen. También podemos añadir unas gotas de timolina o esencias florales para que el efecto sea aún más relajante.

Una vez que sequemos los pies debemos limar las plantas y ponerles crema para luego seguir con la aplicación de suaves masajes antes de dormir. La idea es que los masajes caseros sean diarios (cinco minutos bastan) y se complementen con sesiones mensuales de masajes de reflexología, que mediante la estimulación de puntos en las plantas combate las dolencias de otras zonas corporales.

Cada vez que tomemos una siesta aprovechemos para poner los pies en alto, por ejemplo, en uno de los brazos del sofá o encima de un par de cojines. Así propiciaremos una mejor circulación, previniendo la aparición de várices y el síndrome de piernas cansadas.

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Categoría: Belleza.




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