Evita las infecciones gastrointestinales


He escuchado a algunos amigos decir que fechas tan especiales como el Día de San Valentín les causan dolor de estómago. Y en cierta medida tengo que darles la razón, puesto que durante estas celebraciones -sea por pretexto o verdadera convicción en la festividad- solemos extralimitarnos en el consumo alimenticios para luego padecer las consecuencias nada saludables de nuestra decisión.
No solo me refiero a los excesos de comida, sino a dar rienda suelta a los “antojitos”, aunque ello suponga ingerir alimentos que nos hacen daño o en lugares de dudosa procedencia que nos hacen dudar a simple vista de la salubridad de la carta (si cuentan con ella). De ahí que sea tan común caer víctimas de las infecciones gastrointestinales.

Este tipo de infecciones -que, como su nombre lo indica, afectan al sistema digestivo- tienen su origen en diversos virus, bacterias y parásitos intestinales (la salmonella, escherichia coli y amibas son de los más conocidos), por lo que la resistencia a cada uno de ellos varía de persona a persona.
Sin embargo, podemos reconocer estos padecimientos gracias a su uniformidad de síntomas como la falta de apetito, sensación de náuseas, vómitos, dolor abdominal acompañado de ruidos, cansancio, deposiciones líquidas (con presencia de sangre, cuando la infección es muy fuerte) o estreñimiento, además de fiebre y fuertes dolores musculares.
En la mayoría de casos necesitaremos un tratamiento a base de antibióticos y otros cuidados anexos para reponernos del estado de infección gastrointestinal, que suele durar una semana en promedio. Pero antes de pasar por este mal momento, es preciso aplicar el refrán “más vale prevenir que lamentar”y seguir algunas de las recomendaciones que les mostramos a continuación:

Lavarnos las manos antes de preparar alimentos e ingerirlos y también antes y después de ir al baño.

Alimentarnos un mínimo de tres veces al día, incluyendo frutas y verduras que contengan fibra en cada ración (pero mejor aún si dividimos la misma cantidad en el doble de porciones).

De preferencia, comer inmediatamente después de preparar los alimentos y guardar lo que sobró en el refrigerador para evitar su pronta descomposición.

Beber 2 litros de agua al día. Así mismo, evitar en la medida de lo posible (o hacerlo con poca frecuencia) la ingesta de bebidas con cafeína, alcohol o mucho azúcar, pues ello favorece a la disminución de líquidos corporales.

En caso tomemos agua en establecimientos comerciales, debemos asegurarnos de que sea embotellada.

Descartar terminantemente la automedicación, ya que puede ocasionar resistencia a los medicamentos, dejándolos sin efecto en caso de infección.

Mucho ojo
Según investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT), tratar a tiempo las infecciones gastrointestinales ayuda a revertir los daños ocasionados por el cáncer gástrico. Así que no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy y empecemos por tener más consideración con nuestro estómago a través de actos sencillos, pero muy efectivos. No saben cuánto dolor, tiempo y dinero podemos ahorrar.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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