Información médica: Conferencia para mejorar el entendimiento de ésta


La conferencia TED (Ideas worth spreading) de Thomas Goetz Es hora de rediseñar la información médica, me ha gustado. Lo ha hecho porque se centra en cosas que aparentemente son supérfluas o algunos consideran —como hice yo— que se trata de un mero cambio de apariencia.
Efectivamente, hace unas semanas vi en algún blog unas imágenes de los resultados de unos análisis en color, con la información bien distribuida, clara, etc., pero no leí el contenido del post. Lo que primero pensé fue ¡qué bonito!, y ahí se acabó todo.
Al ver la conferencia de Goetz he atado cabos y sé que lo que vi era el resultado de esta prueba. Es decir, que detrás de un informe médico de diseño atractivo había una reflexión interesante.
La conferencia de Goetz (Editor ejecutivo de la conocida revista Wired y autor de The Decision Tree: Taking Control of Your Health in the New Era of Personalized Medicine), de algo más de dieciséis minutos, que puede verse subtitulada en castellano, explica de forma muy sencilla el proceso. Muchos pacientes —personas dice él— no tomamos en consideración las recomendaciones de los médicos. Algo que todos saben pero que apenas se intenta solucionar con éxito. Sin embargo, pone el ejemplo de la odontología y de un experimento que se llevó a cabo hace tres décdas en Connecticut, del que se dedujo que infundir miedo o lanzar amenazas a los enfermos sobre lo que les puede pasar no produce ningún resultado. Las personas que cambiaban sus hábitos de higiene dental (cepillarse los dientes con frecuencia, por ejemplo) eran las que simplemente sentían que tenían la capacidad de modificar su comportamiento. Lo que les motivaba era el sentido de eficacia. Trasladado a la salud, lo que debe buscarse es un tipo de información que haga ver a los pacientes que pueden mejorar su situación y que les muestre el camino para hacerlo.
Se refiere después a unos ejemplos, a la sobrecarga de información sobre salud que reciben los ciudadanos constantemente y a sus dificultades para acceder, leer o entenderla. Otro inconveniente es que muchos no la relacionan consigo mismos, les resulta ajena. Por tanto, aquello que no sentimos que nos afecta, que está dirigido personalmente a nosotros, tendemos a ignorarlo. De la misma forma, si no se nos ofrece un plan de acción concreto, tampoco sabemos qué hacer. Sin embargo, proporcionar información personalizada para cada paciente supondría elevados costos.
Se refiere después a los estudios de Lisa Schwartz y Steven Woloshin llevados a cabo en la Darmouth Medical School y a sus propuestas, que han funcionado.
A partir de ahí Goetz pensó en lo útiles que podrían ser los informes de laboratorio (de los análisis de sangre, por ejemplo) para rediseñar la gran cantidad de información que proporcionan y la posibilidad de personalizarla para cada paciente. El primer cambio que llama la atención es el uso del color. Después, información de lo qué significan esos valores y qué pueden estar indicando. Finalmente, propuestas de lo que puede hacer esa persona para modificar esos malos resultados. Siguen otros dos ejemplos.
Finalmente se ocupa del coste que esto ha supuesto y señala que sólo es un ejemplo, pero que los médicos pueden mejorar su feedback con sus pacientes teniendo en cuenta que estos quieren conocer cuál es su situación, qué significa; cuáles son sus opciones, qué alternativas tiene, y cómo integra esta información en el curso de su vida.
Está claro que la información para los pacientes es de gran importancia, pero también lo es la forma en que se proporciona. Hay que reconocer que en España, por ejemplo, existen multitud de folletos de tipo informativo destinados a los enfermos y sus familiares sobre enfermedades diferentes que apenas hace unos años no existían. ¿Se ha medido su eficacia?

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Categoría: Actualidad Médica.




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