¡Termina de una vez con la ansiedad!


Muchas mujeres sentimos la necesidad de comer y comer cuando nos sentimos ansiosas por algo. Ya sea si nos sentimos solas o aburridas, la heladera es el primer lugar que visitamos. Muchas veces ni siquiera sentimos hambre, sólo comemos por comer. Esto puede comenzar como algo de lo que no nos damos cuenta, pero más adelante podemos comenzar a engordar y tener necesidades aún mayores de satisfacer esas ganas de comer.
En los casos más graves, sales de tu casa a cualquier hora para conseguir algo de comer, aunque en tu casa tengas verduras o frutas: sales a buscar papitas chips, dulces o chocolates. Además, cuando se convierte en un hábito, te avergüenzas de ello y comienzas a comer a escondidas, lo que empeora tu condición.
Para salir de este círculo vicioso te propongo algunas ideas a continuación.

Ansiedad oral leve: si te has dado cuenta de que hace poco has empezado a satisfacer caprichos que tienen que ver con comida, entonces quizás estés sufriendo de ansiedad oral leve. Esto es lo más sencillo de tratar. Cuando sientas ganas de comer algo, lo mejor es distraerte. Sal a caminar, llama a una amiga, visita a tu chico, limpia la casa: no importa qué hagas, simplemente, no comas si no sientes hambre.
Ansiedad oral grave: si sales de tu casa a cualquier hora a buscar comida, o gastas mucho en comida durante todo el día, o comes a escondidas, entonces tu ansiedad oral es más grave. Probablemente las herramientas de antes ayuden, pero no mucho. Deberás consultar con un especialista que te ayude a entender que la comida es un medio para vivir y no algo para mejorar tu estado emocional. Quizás debas consultar con un nutricionista y con un psicólogo. Muchas veces las clínicas de obesidad cuentan con estos planes, y no necesitas estar obesa para poder ir, es una forma de prevención.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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