Tumores testiculares pediátricos


 El cáncer testicular es poco frecuente en los niños y representa 1 a 2% de todos los tumores sólidos pediá­tricos. Los niños tienen un porcentaje mucho mayor de lesiones testiculares benignas que los adultos. La ma­yor incidencia de los tumores pediátricos testiculares ocurre a los dos años de edad, seguido por un aumento menor durante la pubertad.Los tumores de células germinales representan el 65% de los tumores pediá­tricos testiculares.

Un tumor testicular casi siempre se manifiesta como una masa escrotal indolora. El diagnóstico diferencial incluye hidrocele, hernia y tumor. Una neoplasia ma­ligna típica es insensible, no se transilumina y no se acompaña de anormalidades en el análisis de orina. El hidrocele impide el examen testicular adecuado. Un tumor que se origina en una gónada criptorquídica puede sufrir torsión y se presenta con dolor abdominal agudo. Los tumores con actividad hormonal ocasionan a veces síntomas sin que haya una lesión palpable.

El ultrasonido testicular debe realizarse si hay sos­pecha de una masa testicular. Este estudio es muy sen­sible y puede detectar incluso los tumores pequeños ocultos por un hidrocele. El ultrasonido a color y el Doppler son más sensibles que el de escala de grises. La resonancia magnética se utiliza a veces para detec­ tar tumores funcionales muy pequeños de células de Leydig que no se descubren con el ultrasonido. Una vez que se establece el diagnóstico de cáncer testicular, la TC ha sustituido prácticamente a la disec­ción ganglionar retroperitoneal para fines de estadi­ficación, pero la TC tiene un índice de 15 a 20% de resultados falsonegativos. Pueden emplearse la radiografía o la TC para evaluar la enfermedad metas­tásica.

Los niveles séricos de marcador tumoral son valio­sos para el diagnóstico y el tratamiento de tumores tes­ticulares malignos. La fetoproteína alfa es una gluco­proteína que produce el saco amniótico fetal, el hígado y el tubo digestivo, y cuya cantidad aumenta en varias enfermedades benignas y malignas, incluidos los tu­mores del saco amniótico del testículo. La cantidad normal de fetoproteína alfa disminuye considerable­mente en los meses subsecuentes al nacimiento; el nivel normal en el adulto menor a 10 mg/ml no se al­canza sino hasta los ocho meses de edad. La subuni­dad beta de la gonadotropina coriónica humana (13-hCG) es una glucoproteína producida por carcinomas em­brionarios y teratomas mixtos. Su vida media es de 24 horas y el valor normal es inferior a 5 UI/L.

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Categoría: Pediatría.




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