Anomalías asociadas a la enfermedad de Hirschsprungher


Se refiere que el 3% de los individuos con EH pade­ce el síndrome de Down, que es cuatro veces mayor respecto de la incidencia de la población genera1. En la serie de los autores, 6% de los sujetos con EH tenía síndrome de Down. El estreñimiento en los pacientes con síndrome de Down también puede deberse a hipo­tiroidismo, hipotonía o retraso mental. En consecuen­cia, las dificultades para el diagnóstico diferencial del estreñimiento en los niños con síndrome de Down pro­pician una alta incidencia de enterocolitis. Además de la trisomía 21, hay otras anomalías cromosómicas rela­ donadas con la EH, como deleción de los cromosomas 2, 10 y 13 y trisomías parciales 11 y 22.

Los ganglios simpáticos del tubo digestivo se origi­nan en las células neuroectodérmicas. Estas células de la cresta neural, en especial las de los somitas 4 y 5, migran del tubo neural al intestino y contribuyen al sistema nervioso entérico (SNE). La cresta neural cau­dal al somita 3 es el origen principal de la formación del sistema nervioso entérico en el colon. Los estudios indican que los precursores del SNE podrían migrar a lo largo de la vía ventrolateral, mientras que las células de la cresta rombencefálica hasta el límite caudal del somita 3 migran sobre todo por las vías dorsolaterales hasta los arcos faríngeos.También existe cierta evi­dencia de vías de migración diferencial entre la cresta neural anterior y la vagal posterior. Mientras migran a su posición final en el intestino, las células de la cresta neural reciben señales del microambiente entérico, las cuales les indican cuándo y dónde detener la migra­ción y formar ganglios. Uno de estos factores podría ser la laminina, una molécula de la matriz extracelular que habitualmente está presente en la membrana basal de la mucosa y el epitelio de la serosa, así como en las células del músculo liso intestinal. Las células de la cresta neural adquieren un receptor para laminina mien­tras migran al intestino. La interacción de la laminina y su receptor puede determinar el destino de las célu­las de la cresta neural, pero se desconocen los factores que interfieren con la formación de la célula ganglio­nar.

El síndrome de Waardenburg se caracteriza por anomalías de la pigmentación ocasionadas por el he­cho de que casi todas las células de la cresta neural dan lugar a melanocitos. El síndrome incluye sordera por alteraciones del oído interno y anormalidades fa­ciales. El síndrome de Shah-Waardenburg es la combi­nación del síndrome de Waardenburg con EH y tal vez se deba a la mutación del gen SOX 10. El modo de herencia propuesto del síndrome de Waardenburg es autosómico dominante.

Además del síndrome de Shah-Waardenburg, hay informes de varios otros árboles genealógicos y fenoti­pos. La EH con microcefalia, retraso mental y dismorfis­mos faciales (hipertelorismo, megalocórnea, cejas den­sas y orejas en anteversión) representa un síndrome que se relaciona con la variante Ser 305 Asn del EDNRB.La EH con síndrome de hipoventilación cen­tral congénita (síndrome de Haddad) tal vez se vincu­le con penetrancia incompleta de mutaciones GDNF y RET, como las que se observan en la EH y la mutación del gen EDN 3 en el síndrome de hipoventilación con­génita, “maleficio de Ondine”. El 27% de 161 casos con síndrome de Ondine en la bibliografía se relacio­naban con EH. La neoplasia endocrina múltiple tipo II (NEM-II) es una entidad integrada por carcinoma medular de la tiroides, feocromocitoma, neuromas mucosos múltiples, fenotipo característico y, a veces, enfermedad de Hirschsprung. La relación de feocro­mocitoma, carcinoma medular de la tiroides, hiperpa­ratiroidismo y enfermedad de Cushing se conoce como síndrome de Sipple.La relación del carcinoma medu­lar tiroideo, feocromocitoma y ganglioneuromas múlti­ples se denomina NEM-IIA y la combinación sin enfer­medad paratiroidea, pero con estreñimiento grave por ganglioneuromas intestinales o aganglionosis múltiples, es el síndrome de NEM-IIB. Aún no se conoce el de­fecto genético de estos síndromes familiares.

Anomalías relacionadas del intestino

La atresia congénita del intestino delgado o grueso, íleo por meconio y ano imperforado se relacionan al­gunas veces con la EH, hipoganglionosis o displasia neuronal intestinal. En 1994, los autores publicaron los casos de 19 pacientes con EH y atresia del intestino delgado. Cinco de ellos también presentaban hipo­ganglionosis y dos DNI. En un estudio reciente, un poco más de la mitad de 52 personas con malformaciones anorrectales tenía trastornos en el sistema nervioso entérico: nueve presentaban aganglionosis en las pie­zas del saco rectal, 11 mostraban hipoganglionosis, cuatro sufrían DNI tipo B y tres disganglionosis. Sólo en dos individuos (4%) se reconocieron patrones de inervación normales en la fístula o saco rectal. Otro informe de 30 niños con atresia intestinal con EH sub­raya esta relación.

Otras anomalías relacionadas

Se ha notificado que las anomalías urogenitales re­lacionadas alcanzan una frecuencia del 23%. En la serie de los autores, la incidencia fue de 11%.36 Sin embar­go, resultó evidente que son frecuentes los problemas para la micción en sujetos con dilatación rectal impor­tante, ya que comprime el cuello vesical, con la obs­trucción y megalocistis consecuente. La función vesi­cal en estos individuos es similar a la de las personas con lesiones espinales y en ocasiones es difícil retirar­les la sonda urinaria en el periodo posoperatorio.

La incidencia de anomalías cardiacas en la EH se refiere en los límites de 2 a 8%, en comparación con 0.5 a 1% de la población normal.Esto no sólo se re­fiere a los niños con síndrome de Down, que a menudo tienen defectos en el cojinete endocárdico. También hay una incidencia de 12% de alteraciones oculares conco­mitantes, como microoftalmía y anoftalmía.40 Los auto­res trataron a un paciente con EH intestinal total que también presentaba glaucoma en ambos ojos.

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Categoría: Pediatría.




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