Antibióticos e infecciones en la apendicitis


q   El uso de antibióticos para apendicitis cambió mu­cho en los últimos 30 años.23•2o Antes del uso de estos fármacos había una incidencia de 10 a 20% de infec­ción de la herida y absceso intraabdominal, tanto en la apendicitis aguda como en la perforación apendicu­lar.El uso preventivo del esquema antibiótico triple redujo la incidencia general de infección en más de la mitad.

Los microorganismos más frecuentes relacionados con la apendicitis son Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Enterococcus, Bacteroides y Streptococcus viridans, casi siempre en combinaciones. El Bacteroi­des y Clostridium welchii son los microorganismos que se cultivan con más frecuencia en la herida de la apen­dicectomía. Dado que todos los patógenos frecuentes quedan cubiertos con el esquema antibiótico triple, no es probable que el cultivo de pus abdominal ocasione muchos cambios en el tratamiento. El cultivo de la herida puede revelar algún microorganismo raro, como Yersinia enterocolitica.

    Complicaciones posoperatorias

Las infecciones posoperatorias de la herida deben drenarse y no cerrarse nuevamente. Las raras, pero devastadoras, fasciítis necrosante y miositis o mione­crosis de la pared abdominal anterior son infecciones polimicrobianas por estreptococos del grupo A, Sta­phylococcus aureus, patógenos anaerobios (p. ej., clos­tridia, bacteroides) y E. coli. Es posible que un cirujano pediatra la vea una o dos veces en toda su vida profe­sional, pero es crucial reconocerla porque la acción rápida puede salvar la vida del paciente,31,32 La infec­ción se desarrolla en una etapa temprana del periodo posoperatorio; es posible que no haya fiebre ni crepita­ción. La taquicardia, palidez, piel moteada, diaforesis y enrojecimiento notables de la herida indican la gra­vedad de la infección. El dolor en la herida es impre­sionante. La gangrena cutánea es un hallazgo ominoso. Una cuenta de leucocitos inmaduros (bandas) muy alta indica fasciítis necrosante en lugar de una infección inicial en la herida. Se necesitan grandes volúmenes de soluciones intravenosas para la reanimación y co­rrección de la oliguria. Es indispensable retirar todo el tejido necrótico. Existe un plano edematoso caracterís­tico entre la fascia de Scarpa y la fascia muscular pro­funda. La extensión de este plano puede determinarse por la disección digital suave. La piel afectada no san­gra cuando se corta y debe desbridarse hasta llegar a bordes sangrantes. La grasa subcutánea necrótica e in­fectada tiene apariencia granular y gris y sólo sangre en proporción mínima. Este proceso también puede afectar el músculo y los tejidos blandos suprayacentes. La tinción de Gram transoperatoria identifica el micro­organismo causal. Las consultas con especialistas en enfermedades infecciosas y cirugía plástica ayudan al tratamiento con cobertura antibiótica y reconstrucción, respectivamente. Es probable que el defecto de la pa­red abdominal resultante del desbridamiento sea ex­tenso y requiera una operación reconstructiva mayor. Si la infección se origina dentro del abdomen a partir del sitio de la apendicectomía, también son necesarias la resección intestinal con derivación. Aunque este pro­blema es raro, deja al individuo con una gran morbili­dad y riesgo de muerte.

Los problemas infecciosos intraabdominales después de apendicectomía son la formación de un flemón y absceso. Un flemón puede tratarse con el mismo régi­men antibiótico triple que se utilizó al principio. Un absceso debe drenarse, tarea que realiza el radiólogo intervencionista o el cirujano a través de la herida o el recto. No es correcto esperar el drenaje espontáneo.

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Categoría: Pediatría.




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