Apoyo nutricional antes de un trasplante renal


La necesidad de un apoyo nutricional vigoroso para el lactante con uremia está bien documentada por el retraso del crecimiento que se observa en los lactantes y niños con ERET. Las causas del trastorno del creci­miento son multifactoriales e incluyen anorexia que conduce a la deficiencia de proteínas y calorías, osteo­distrofia renal, toxicidad por aluminio, acidosis urémi­ca, alteración de la actividad de la somatomedina y resistencia a la hormona del crecimiento e insulina. Puesto que el periodo de crecimiento más intenso abarca los primeros dos años de edad, es esencial el apoyo nutricional cuidadoso durante esa etapa.

A pesar de los esfuerzos nutricionales extensos, el peso promedio al momento del trasplante para todos los pacientes fue -2.2 desviaciones estándar (DE) por debajo del promedio ajustado a la edad y sexo para niños normales en el reciente North American Pedia­tric Renal Transplant Cooperative Study (NAPRTCS). Las deficiencias de talla fueron similares.86 Esta defi­ciencia de crecimiento fue mayor (-2.8 DE) en niños menores de cinco años. El trasplante suscitó un incre­mento de 0.8 DE del crecimiento durante el primer año después de la operación; no obstante, este crecimiento acelerado llega a una meseta estable. Después de dos o tres años, los valores promedio de peso fueron compa­rables a los de niños normales.84 Los niños de seis años o más no muestran mejoría de la deficiencia de talla cinco años después del trasplante. Estas limitaciones para “recuperar” el crecimiento subrayan la necesidad del trasplante temprano en los pacientes jóvenes con ERET. Si las epífisis ya se cerraron (edad ósea > 12 años), muchas veces no se logra un crecimiento óseo adicional.Es raro que se logre la normalización del crecimiento con la introducción de hemodiálisis o diá­lisis peritoneal.

La relevancia de los esfuerzos para normalizar los parámetros nutricionales se destaca por el impacto ad­verso de la uremia sobre el sistema nervioso en desa­rrollo del lactante. La importancia de este problema se delineó en un estudio en el que 20 de 23 niños con ERET antes del primer año de edad desarrollaron ence­falopatía progresiva, retraso del desarrollo, microcefa­lia, hipotonía, convulsiones y discinesia Todos estos sujetos padecían deficiencia significativa del crecimien­to. Se sugirió la vigilancia del perímetro cefálico para identificar a los lactantes con riesgo, con la intención de iniciar la diálisis, apoyo nutricional o trasplante, si este parámetro se desvía de la curva.

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Categoría: Pediatría.




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