Diagnóstico del íleo meconial


La ultrasonografía fetal no puede considerarse diag­nóstica en el íleo por meconio. El intestino ecógeno que suele observarse en el segundo trimestre de gestación no se relaciona con los hallazgos del recién nacido.

En el neonato con íleo meconial no complicado hay distensión y vómito biliar en las primeras 24 a 48 ho­ras de vida. No se observa salida de meconio por el recto. Algunas veces se detecta o palpa una masa “pas­tosa” en el abdomen El eritema y edema de la pared abdominal sugieren que el paciente tiene íleo por meconio complicado.Los estudios radiográficos son esenciales para esta­blecer el diagnóstico de íleo por meconio y estable­cer la diferencia con trastornos frecuentes con un cua­dro clínico similar: enfermedad de Hirschsprung, sín­drome de hemicolon izquierdo pequeño, síndrome por tapón de meconio, atresia del intestino delgado e inmadurez funcional del intestino. No existe una característica única o conjunto de signos radiográficos patognomónicos del íleo meconial. Sin embargo, este padecimiento tiene una variación más amplia en el ca­libre de las asas intestinales, menos niveles hidroaéreos, más moteado por meconio (apariencia de vidrio moli­do) y menos gas rectal que la enfermedad de Hirsch-sprung neonatal o el síndrome por tapón de meconio.La mezcla del meconio normal y las burbujas de aire da lugar a un aspecto de vidrio molido, pero no es específico de íleo meconial.Los niveles hi­droaéreos típicos de cualquier obstrucción intesti­nal se encuentran en esta anomalía y la perforación con peritonitis por meconio o formación de un seudo-quiste muestra a veces puntos de calcio. Un porcenta­je considerable de estudios no muestra anormalida­des radiográficas en el íleo por meconio no compli­cado.

El estudio diagnóstico más útil es el enema colónico con medio de contraste, que también puede ser tera­péutico. Debe usarse un agente de contraste hidrosolu­ble para el caso de que el intestino se perfore en el procedimiento. Un estudio reciente mostró un índice terapéutico sólo un poco mayor con soluciones hiper­osmolares y agentes humectantes. En el íleo por me­conio se observa un colon pequeño sin usar mientras que en la enfermedad de Hirschsprung neo­natal el colon tiende a ser de mayor calibre y hay una zona de transición. En el síndrome por tapón de meco­nio el colon proximal está lleno de meconio, el recto es más grande y el enema diagnóstico tiene a veces como consecuencia el paso inmediato del tapón, con resolu­ción de la obstrucción.

El único medio confiable y definitivo para la FQ es una prueba de sudor con iontoforesis de pilocarpina. Las concentraciones de sodio y cloro mayores de 60 meq/L son diagnósticas, si se recolectaron por lo me­nos 100 mg de sudor. El recién nacido no responde lo suficiente a la pilocarpina para producir bastante su­dor, por lo que el diagnóstico definitivo de FQ debe establecerse más tarde. Puede formularse un diagnósti­co presuntivo de FQ con base en los antecedentes de los padres, cuadro clínico y estudios radiográficos. Existe un antecedente familiar de FQ en 10 a 30% de los pacientes. El polihidramnios ocurre en 10 a 20% de las ocasiones. Con frecuencia, el recién nacido es pe­queño para su edad gestacional, pero es poco frecuente que sea prematuro.

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Categoría: Pediatría.




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