Hernia lumbar y Hernia de Spigel en lactantes


Las hernias lumbares son raras en los niños. Pueden encontrarse en lactantes normales, pero a veces se re­lacionan con síndrome de deficiencia lumbocostoverte­bral. Se forman a través de una o dos áreas de debili­dad potencial: el área lumbar superior o la inferior.

La mayoría de las hernias lumbares congénitas ocu­rre en el triángulo lumbar superior. Este triángulo está cubierto por el músculo dorsal ancho y está limitado por la 12a costilla, el músculo oblicuo interno y el músculo sacrospinal. La penetración del 12° nervio in­tercostal y los vasos de la fascia lumbodorsal en esta área pueden ocasionar un defecto que deriva en el de­sarrollo de una hernia. El defecto es casi siempre pe­queño, pero al final crece y puede inducir síntomas.

Los límites del triángulo lumbar inferior son el dor­sal ancho por detrás, el músculo oblicuo externo en la parte anterior y la cresta iliaca en la parte inferior. El defecto se produce en el sitio de penetración de los nervios abdominogenital mayor, abdominogenital me­nor y lumbar.

Una hernia lumbar se manifiesta como abultamien­to, muchas veces de grasa retroperitoneal. La incarcera­ción o estrangulación son raras. Algunas veces la palpación revela un aumento de volumen suave que se reduce con facilidad.

Si el defecto no es palpable, tal vez sea necesario el ultrasonido o la tomografía computadorizada para iden­tificar la localización exacta del defecto herniario.

El cierre del defecto aponeurótico debe llevarse a cabo sin tensión. En raras ocasiones se necesita mate­rial prostético para permitir el cierre libre de tensión del defecto.

Hernia de Spigel

Las hernias de Spigel se desarrollan en la intersec­ción de la línea semilunar, el borde lateral del músculo recto del abdomen y la línea semicircular, que es la terminación caudal de la vaina posterior de los múscu­los rectos.

Por lo general, el defecto afecta los músculos trans­verso del abdomen y oblicuo interno, pero no los músculos oblicuos externos. En consecuencia, esta her­nia es intraparietal y a veces es difícil de diagnosti­car,20’21 Son más frecuentes en niñas y es más probable que se formen en el lado derecho que el izquierdo.’ La exploración revela una masa sensible, las más de las veces debajo de la cicatriz umbilical.

Aunque es probable que el saco de la hernia sea gran­de, el defecto suele ser pequeño. Con frecuencia hay dolor, al principio intermitente, pero se torna una mo­lestia sorda y constante. El 20% de las hernias de Spigel se manifiesta por estrangulación.2’21 El diagnóstico se facilita si el niño es cooperador y ejerce tensión con los músculos abdominales, lo que reproduce el punto es­pecífico de sensibilidad.

El ultrasonido y las imágenes por tomografía com­putadorizada identifican el defecto fascial dentro de las capas de la pared abdominal. Si el defecto no es palpable, pero se observa en la tomografía o el ultraso­nido, se recomienda marcar el sitio bajo guía radiográ­fica.

El alto riesgo de incarceración o estrangulación hace que la reparación quirúrgica sea el tratamiento de elec­ción. Se practica una incisión transversa sobre la masa o sitio del defecto identificado en el ultrasonido o to­mografía. Una vez que se corta el oblicuo externo se encuentra el saco herniario. Este se diseca y se cierra el defecto fascial. El índice de recurrencia es bajo.

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Categoría: Pediatría.




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