Perforación gástrica


La perforación gástrica es una catástrofe abdominal poco frecuente, casi siempre ocurrida en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Se han propuesto tres mecanismos: traumático, isquémico y espontáneo. La causa específica de una perforación gástrica puede ser difícil de determinar porque los lactantes están por lo regular enfermos y el padecimiento actual aporta po­cos datos.

Casi todas las perforaciones gástricas se deben a un traumatismo yatrógeno.La lesión más frecuente se produce por la colocación vigorosa de una sonda naso­gástrica o bucogástrica. Por lo regular, la perforación tiene lugar en la curvatura mayor y se ve como una herida por punción o una laceración corta. La perfora­ción gástrica traumática también puede ser consecuen­cia de la distensión gástrica grave durante la ventila­ción con presión positiva durante la reanimación con mascarilla y bolsa o la ventilación mecánica por insufi­ciencia respiratoria.

El mecanismo de la perforación isquémica ha sido difícil de descubrir porque estos casos de perforación se presentan en situaciones con estrés fisiológico im­portante, como premadurez extrema, sepsis y asfixia neonatal. Las perforaciones gástricas isquémicas se pre­sentan junto con enterocolitis necrosante. Dado que las úlceras gástricas por estrés se han descrito en lactantes con diversas enfermedades graves, se propuso que es­tas perforaciones se deben a la necrosis transmural de estas úlceras.

Hay informes de perforaciones gástricas espontáneas en lactantes que por lo demás están sanos, usualmente en la primera semana de vida.Una hipótesis señala que estas perforaciones se deben a un defecto congéni­to de la pared muscular del estómago. Sin embargo, no se han encontrado defectos patológicos similares en otros informes.

Los signos y síntomas de la perforación gástrica sue­len ser los de una catástrofe abdominal aguda relacio­nada con sepsis e insuficiencia respiratoria. La explo­ración física es notable por la distensión abdominal significativa, capaz de afectar la ventilación. Una ra­diografía abdominal confirma la presencia de cantida­des masivas de aire en el abdomen. No se necesitan más estudios.

Antes del tratamiento quirúrgico definitivo, durante la evaluación y reanimación del lactante, es probable que se necesite descompresión del abdomen con aguja si la distensión compromete la ventilación. La repara­ción quirúrgica de la mayoría de las perforaciones con­siste en el desbridamiento y cierre del defecto en dos capas. Es posible que se necesite gastrostomía. Deben evitarse las resecciones gástricas significativas. En al­gunos casos raros es difícil encontrar los sitios de per­foración; si es así, resulta necesaria la visualización completa de las curvaturas mayor y menor, así como de la unión gastroesofágica y la pared posterior del estó­mago. La instilación de aire o azul de metileno diluido ayuda a localizar la perforación. Debido a los proble­mas relacionados de sepsis e insuficiencia respiratoria que se encuentran a menudo en los lactantes, los índi­ces de mortalidad para la perforación gástrica son altos y variables, desde 25 hasta 58%.

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Categoría: Pediatría.




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