Quiste del colédoco


Alonso-Lej fue el que propuso primero la clasifica­ción inicial de los quistes del colédoco en 1959 (fig. 44-6).41 La dilatación quística del colédoco (tipo 1) es la forma más frecuente, mientras que el divertículo del colédoco (tipo 2) o el coledococele (tipo 3) son más raros. Los esquemas de clasificación subsecuentes agre­garon el coledococele con extensión intrahepática (tipo 4) y la enfermedad intrahepática sola, también conoci­da como enfermedad de Caroli. Alguna vez, estas lesiones se consideraron raras, pero se encuentran cada vez con más frecuencia, tal vez por el uso más difundi­do del ultrasonido.

Durante el desarrollo de los conductos biliares hay una fase de canalización que podría explicar la presen­cia de dilatación ductal posterior; sin embargo, esto ha sido difícil de comprobar. Es más aceptada la “teoría del canal común”; en pacientes con quiste del colédo­co casi siempre hay un canal común en la unión del colédoco con el conducto pancreático. Es posible que haya reflujo de enzimas pancreáticas a la vía biliar, donde se activan y causan descomposición muco­sa continua, fibrosis y dilatación quística secundaria. El uso diseminado de la colangiopancreatografía en­doscópica retrógrada (CPER) en la población japone­sa condujo a la creencia en esta teoría. En la ex­periencia del autor, el nivel de amilasa en el líquido dentro del quiste del colédoco siempre es muy alto; además, es frecuente que estos individuos tengan ci­fras altas de amilasa al momento de la presentación, lo que en ocasiones lleva a un diagnóstico erróneo de pan­creatitis. Sin embargo, la teoría del canal común no explica todos los hallazgos clínicos, como la natura­leza segmentaria frecuente de la enfermedad o el de­sarrollo de afección intrahepática. Es posible que los esquemas de clasificación agrupen enfermedades que tienen todo un espectro de orígenes embrionarios y patológicos.

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Categoría: Pediatría.




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