Tumores exocrinos pancreáticos


El sistema exocrino pancreático consiste en los con­ductos, células centroacinares y acinos. Los tumores que se originan en este sistema pueden ser quísticos, adenocarcinomas pancreáticos o pancreatoblastomas.

Tumores quísticos

Los tumores quísticos del páncreas son relativamen­te raros en los niños. Existen dos formas principales:

Los cistadenomas serosos son tumores multilocu­lados microquísticos, casi siempre pequeños y sin potencial maligno.
Los tumores mucinosos (sean cistadenomas o cistadenocarcinomas) están integrados por quistesmás grandes llenos de material mucinoso espeso.

Los quistes mucinosos se localizan con frecuencia en la cola del páncreas y pueden confundirse con seu­doquistes. Los cistadenomas mucinosos tienen un po­tencial maligno definitivo y pueden crecer bastante.

La imagen por TC y la CPER son los mejores recur­sos para delinear la localización, carácter y relación del quiste con el conducto. En general, debe obtenerse una biopsia de todas las lesiones durante la laparoto-

mía. Los tumores serosos pueden dejarse si no inducen síntomas obstructivos. Los mucinosos deben extirpar­se completos, incluida la cápsula periquística, ya que hay informes de recurrencias carcinomatosas de los cistadenomas mucinosos.

Adenocarcinoma y pancreatoblastoma

Por lo regular, el cáncer pancreático es raro en ni­ños. El adenocarcinoma ductal es la forma más frecuen­te de cáncer pancreático en el adulto. El adenocarcino­ma de células acinares se encuentra más a menudo en niños y su comportamiento tiende a ser menos agresi­vo con un mejor pronóstico. Una variante del adeno­carcinoma que se reconoce en niños pequeños y lac­tantes se ha denominado pancreatoblastoma, que mu­chas veces surge en la cabeza del páncreas y tal vez represente un tumor de células ductales inmaduras. Un tumor de Frantz es una neoplasia papilar-quística que se encuentra en niñas y mujeres jóvenes y su evo­lución es más bien benigna.

El tratamiento de todos estos tumores es la resec­ción quirúrgica. Los adenocarcinomas y los pancreato­blastomas obligan algunas veces a la pancreaticoduo­denectomía, pero el índice de supervivencia general es mucho mejor que en los adultos con cáncer pancreáti­co. En virtud de esta mejor supervivencia parecen in­dicadas las resecciones radicales, incluso con remoción quirúrgica de la vena porta.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Pediatría.




Deja un comentario