Vólvulo gástrico


Las anormalidades adquiridas o congénitas de la fijación y suspensión ligamentaria del estómago predisponen al niño al vólvulo gástrico. Hay dos formas posibles de vólvulo. En los pacientes pediátricos, el tipo más frecuente es el vólvulo organoaxil, que se presenta cuando la línea de rotación conecta la unión gastroesofágica con el píloro y permite que la curvatura mayor del estómago gire hacia arriba sobre la curvatura menor.

El vólvulo mesentericoaxil es menos frecuente y gira alrededor de un eje transverso que es una línea entre las curvaturas mayor y menor del estómago, lo que hace que el antro y la unión piloroduodenal giren hacia la unión gastroesofágica. En ambos casos se produce obstrucción gástrica. Este trastorno se relaciona a menudo con irregularidades diafragmáticas, como la hernia diafragmática posterolateral congénita, eventración diafragmática, hernia hiatal esofágica y desarrollo de una hernia paraesofágica. Otras anomalías relacionadas incluyen síndrome de malrotación y asplenia (o síndrome de Ivemark).

Vólvulo gástrico Gastroenterología

Desde el punto de vista clínico, es más probable que el vólvulo se presente como un fenómeno agudo en lactantes y niños mayores. Estos últimos, en especial los que tienen alteraciones neurológicas y antecedente de aerofagia, pueden presentar episodios crónicos o recurrentes de vólvulo. Los síntomas del vólvulo agudo son dolor epigástrico súbito y vómito o arqueo persistente. En la exploración física se encuentra distensión abdominal o epigástrica y es difícil o imposible introducir una sonda nasogástrica. El estado de choque o la peritonitis indican necrosis gástrica con perforación. El vólvulo crónico es mucho más difícil de diagnosticar porque los niños pueden presentar vómito intermitente, dolor epigástrico vago, saciedad temprana y síntomas de reflujo gastroesofágico.

En el cuadro agudo, las radiografías abdominales son diagnósticas y demuestran la distensión gástrica masiva, a menudo con un solo nivel hidroaéreo en el epigastrio o en el cuadrante superior izquierdo. El resto del abdómen no tiene gas. El estudio con medio de contraste muestra dilatación del esófago con reducción gradual distal del contorno y ausencia del paso del contraste al estómago. Sin embargo, la apariencia radiográfica de un vólvulo gástrico varía de acuerdo con el grado de obstrucción.

Aunque es un problema raro, el vólvulo gástrico casi siempre se presenta como una urgencia quirúrgica que requiere un diagnóstico, reanimación y tratamiento rápidos. Si no se reconoce a tiempo, la mortalidad llega hasta el 80% por el retraso de la identificación y tratamiento. La mortalidad quirúrgica del 21% se debe a las complicaciones de estrangulación, necrosis y perforación, aunque el vólvulo se trate pronto.

El tratamiento quirúrgico incluye reducción del vólvulo con reparación o resección de cualquier área de necrosis transmural o perforación. La fijación gástrica, ya sea con gastropexia anterior o colocación de una gastrostomía de Stamm, minimiza la probabilidad de recurrencia. Si el lactante tiene reflujo gastroesofágico conco mitante, también se construye una funduplicación. Debe efectuarse una inspección minuciosa de las anormalidades relacionadas en el diafragma y en los pilares. En ocasiones, el vólvulo gástrico crónico puede tratarse de manera endoscópica con colocación de gastrostomía percutánea para fijación o con gastropexia laparoscópica.

 Microgastria congénita

La microgastria congénita es una rara anomalía que se produce por un daño desconocido en el desarrollo del intestino primitivo anterior. La estructura gástrica resultante es un órgano tubular hipoplásico con poca definición y función. Refleja alguna anormalidad fetal temprana del desarrollo mesodérmico y siempre se acompaña de un patrón variable de malformaciones pulmonares, cardiacas, del cayado aórtico, esqueléticas y del sistema nervioso central. Hay informes de varias alteraciones relacionadas con la microgastria, como atresia esofágica, atresia duodenal, malrotación, enfermedad de Hirschsprung, ano imperforado, situs inversus viscerum, anomalías cardiacas, asplenia y anormalidades congénitas.

Los lactantes con microgastria se presentan poco después del nacimiento con síntomas de volumen gástrico inadecuado y reflujo gastroesofágico intratable. Los problemas clínicos relacionados son desnutrición, retraso del crecimiento y falta de desarrollo. En virtud del vaciamiento rápido del pequeño reservorio gástrico, habitualmente hay síntomas de vaciamiento rápido con diarrea. Un estudio con contraste del tubo digestivo proximal revela megaesófago con un pequeño estómago y reflujo gastroesofágico importante.

Puesto que los síntomas de la microgastria suelen aparecer en el periodo neonatal, es efectivo el tratamiento inicial de este problema con alimentación nasogástrica o nasoyeyunal continua. Con el tiempo y el crecimiento, puede intentarse la alimentación oral gradual y aumenta la tolerancia. Es necesario el tratamiento médico intensivo para el reflujo gastroesofágico. En algunos lactantes, el estómago hipoplásico crece al final lo suficiente para permitir la colocación de una sonda de gastrostomía. Sin embargo, si no tolera la alimentación gástrica, puede administrarse alimento enteral mediante una yeyunostomía para alimentación.

Rara vez se necesita nutrición enteral a largo plazo para este problema. Por último, si el estómago no crece, puede considerarse el aumento gástrico. Los mejores resultados se obtienen con la construcción de un saco yeyunal laterolateral de Roux en Y (saco de HuntLawrence) para crear un reservorio gástrico”

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Gastroenterología.




Deja un comentario