Cómo continuar con el método Ferber: La ayuda del padre


• Cada vez que se despierte por la noche, siga el mismo esquema de espera que al principio. Empiece acercándose a él cada tres minutos exactamente. Después cada siete minutos, igual que la primera vez que se durmió. La próxima vez que se despierte empiece de nuevo con tres minutos, aumente hasta cinco, después hasta siete, etcétera.
La noche se acaba cuando llega la hora establecida para levantarse. Si su hijo ya está despierto, puede dejar de acercársele haya dormido hace muy poco, debe despertarlo igualmente. No varíe el horario cotidiano en más de media hora. Podría desorientar al niño.

Durante las siestas diurnas debe mantener los mismos tiempos de espera que por la noche, pero sin alargar la siesta del niño más de lo normal, aunque no haya dormido nada. Aun en el caso de que durmiera un rato y se despertara llorando, la siesta se ha acabado. Si el niño no se duerme a las horas normales, quizá se duerma más tarde mientras juegue. No es ningún problema porque de cualquier modo, se habrá dormido solo, y eso es lo que cuenta. Tápelo y déjelo dormir media hora —pero no más—, de manera que el ritmo regular no se pierda. Las horas perdidas de sueño sólo debe recuperarlas por la noche.

• La segunda noche, alargue los tiempos de espera siguiendo su esquema. Según nuestro ejemplo, espere primero cinco minutos, después siete y, a continuación, nueve minutos, antes de acercarse a él. Los mismos minutos son válidos para cuando se despierte durante la noche y para las siestas diurnas.
Si es otra persona quien se ocupa de su hijo
• Si usted prevé que la noche siguiente no necesitará ningún canguro, lo mejor es empezar con el método, aunque, en el caso contrario, tampoco está todo perdido. Naturalmente, no puede exigir a la persona que cuida a su hijo que lleve adelante su método. Interrúmpalo, pues, por esa noche. Por una vez no pasa nada. Su bebé no esperará lo mismo de usted que de la persona que le cuida en ese momento. Tan pronto como haya aceptado las nuevas condiciones para dormirse, el canguro también se deberá ceñir a ellas.
• Si su hijo no está con usted durante el día, dependerá de la persona que lo cuide que el método pueda o no aplicarse a las siestas diurnas. Si se trata de una persona que lo conoce bien y, además, se puede dedicar con exclusividad a él, usted podría acordar con ella que siguiera su plan. Si su hijo está durante el día en un grupo donde no es posible imponerlo o no es conveniente para el niño, renuncie a él hasta tener una ocasión mejor.Escoja el momento más apropiado
Debe saber que, cuando siga este plan, las primeras dos o tres noches usted misma dormirá muy poco. La reacción de su hijo dependerá mucho del temperamento que tenga y de la edad. Aproximadamente a partir del año y medio, el proceso de autoafirmación desempeña un papel cada vez más importante en la vida del niño, que se va acercando a la «fase o edad de la rebeldía». En esta etapa que tiene tan mala fama y se prolonga hasta los cuatro años, los niños ofrecen, complacidos, resistencia a sus padres para ponerles a prueba y provocarlos.
La energía dedicada para oponerse al plan de dormir depende mucho de cada niño. Algunos se duermen al cabo de un cuarto de hora en las dos primeras noches; otros lloran una hora, o más, antes de dormirse.
Si consigue ceñirse al plan durante et día y la noche seguro : que, a partir del tercer día, el problema habrá mejorado. : Quizá hasta es posible que haya llegado a solucionarse. Si sigue
este método, el niño no tardará en aprender a dormirse más de una o dos semanas.
Escoger el momento apropiado le puede ahorrar mucha tensión nerviosa y asegurarle un rápido éxito. Cuente desde el principio con unos primeros tres días y tres noches realmente agotadores. No será sencillo.
Si empieza un viernes, podrá combinárselo con su pareja de modo que ambos puedan dormir bien.
• Escoja un fin de semana en el que nada sea más importante; ni visitas ni salidas. Y, si es posible, procure que tampoco haya nada más importante el lunes.
• Tenga en cuenta que se necesitarán de una a dos semanas para que su hijo se haya readaptado del todo. Lo ideal sería que tuviera posteriormente cuatro semanas para estabilizar las nuevas pautas antes de marcharse, por ejemplo, de vacaciones.
• El método es menos enojoso para los hermanos mayores de lo que uno puede pensar. Si pierden horas de sueño por culpa del ajetreo nocturno, las recuperarán después sin problemas.
El método Ferber se basa en que su hijo experimente, mediante el comportamiento de usted y su pareja, que le están ayudando a aprender algo nuevo y a adquirir nuevas costumbres. Lo que más le ayuda es la perseverancia con que usted actúe. Debe ser muy consciente de ello.
En lo que a los detalles se refiere, puede variar tranquilamente el método Ferber para adaptarlo a sus necesidades particulares. Quizá los tiempos de espera le parezcan demasiado largos o demasiado cortos, o prefiera ver antes de nada hasta dónde puede llegar si actúa de manera «radical». Tiene usted el camino despejado en todas direcciones. Lo importante es que escoja la manera de seguir el método de la forma más consecuente.
Un procedimiento menos estricto puede sugerirlo la necesidad de no aplicar el método a todas horas. Las madres que viven solas escogen a menudo esta variante. También es normal en padres que viven en casas de nueva construcción con paredes muy delgadas. El camino hacia el éxito es de esta manera un poco más largo, pero no exige tanta energía de golpe y, además, provoca menos escándalo.
• Acostar al niño por turnos es una buena solución, si ustedes dos están de acuerdo. Si no lo están, tómense un tiempo para confrontar las distintas opiniones y planear cómo quieren actuar. Si hasta ahora el padre casi nunca o nunca ha llevado al hijo a la cama, también podría ser una buena idea que se comprometa a hacerlo hasta que el problema esté resuelto. El niño no dispone de un esquema establecido y asumido con respecto al padre, de manera que le será más fácil aceptar nuevas experiencias
si provienen de él.

Quien tenga «libre» esa noche debe intentar hacerlo lo mejor posible y apartarse del conflicto tanto como pueda. Mirar una película o leer un libro no serán las mejores opciones, pues podrá distraerse con demasiada facilidad. Sería mejor hablar largamente por teléfono con una amiga, sobre todo si está al tanto y le da ánimos.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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