Consejos para que tu bebé duerma más


Una cuna-mecedora es ideal para los bebés durante su primer medio año de vida.
Si se mece la cuna, el bebé se podrá dormir solo desde el principio. La necesidad intensa y natural de movimientos que los balanceen se mantiene en los bebés hasta bien entrado el primer año de vida, aunque a partir del cuarto mes haya ido disminuyendo progresivamente. Esa intensa necesidad es la razón por la cual hoy, en que las cunas-mecedoras son raras, tantos niños son mecidos en los brazos del padre o de la madre.
Hace un tiempo los científicos descubrieron el porqué de la magia de mecer; una auténtica cuna-mecedora balancea con un ángulo y a un ritmo que recuerdan al bebé su primera «mecedora»: el seno de la madre durante el embarazo. Sorprendentemente, también las más antiguas canciones de cuna tienen un ritmo que coincide con el de la mecedora y un compás que se parece al latir sosegado del corazón de la madre.Todo lo que se balancee puede ser utilizado como sustituto, si no se dispone de una cuna-mecedora. Tradicionalmente, se trataba de una cesta para la ropa, forrada y colgada de la pared.

Hoy, existen las «Swing-O-Matics», sillas para bebé fijables que vibran. Resultan muy útiles cuando uno no puede llevar enbrazos al bebé durante el día. También son estupendas las hamacas especiales para bebés, pues le protegen y son muy acogedoras. Incluso un cochecito de niño es una ayuda que debe tenerse en cuenta para conseguir que duerma en los primeros meses.

Envolver bien a los bebés les recuerda el espacio que ocupaban dentro del seno materno. Por esta razón existe un antiguo truco de comadrona que funciona a la perfección: se envuelve al recién nacido con un tejido suave de algodón hasta el cuello, como si fuera un pequeño paquete. Así, el bebé nota en cada movimiento una ligera resistencia, igual a la que estaba acostumbrado en el seno materno. Cuando sus brazos y piernas se sobresaltan de forma involuntaria, el envoltorio le proporciona protección y evita que se asuste después del primer sueño.

El bebé sujeta la tela con su propio peso, así que no debemos temer haberlo ceñido demasiado. Tenemos que envolverlo ajustando mucho la tela para que ofrezca resistencia a sus ligeros movi-
mientos y sacudidas. No se preocupe si no sabe cuándo su bebé ha superado la necesidad de que lo envuelvan; él mismo empezará a sacudir los pies con fuerza hasta conseguir que la tela ceda. No existen recetas para esta situación, los bebés empiezan a no querer que los envuelvan a distinta edad.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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