Para que al bebé le apetezca irse a la cama


A los bebés les gusta el olor de la madre. El sentido del olfato está muy desarrollado en los recién nacidos y el olor de la madre significa seguridad. Dé, pues, al bebé una prenda de su ropa y póngasela debajo del colchón. Puede ser una camiseta interior o de calle que usted haya llevado puesta un par de veces. No escoja nada con tirantes con los cuales el bebé podría ahogarse. El truco sólo funciona si la ropa desprende el olor del cuerpo de la madre, no el olor fresco de una crema o colonia.

Un cielo de color púrpura encima de la cuna-mecedora sumerge el mundo del bebé en luz rosada. Este color tranquiliza a los recién nacidos y protege especialmente bien su sueño. Un estudio científico lo ha comprobado. Se supone que les recuerda el tono rosado del seno materno. Pediatras antroposóficos recomiendan una cubierta roja en la cama para evitar el raquitismo: para ello se ponen dos trozos de tela translúcida, una encima de la otra; una color púrpura y la otra, azul celeste. También puede pintar las paredes de la habitación de color rosa, colocar cortinas rojas, o forrar las paredes de la cuna con tela.
Los ruidos repetitivos tranquilizan a tos recién nacidos, sobre todo aquellos que recuerdan los latidos, las pulsaciones y los burbujeos que los rodeaban antes de nacer. Por esta razón, es una ayuda para los padres poner en marcha un aparato y tranquilizar al bebé con los zumbidos, los barboteos y el ruido de un humedecedor de aire, un aspirador o un secador de pelo. Un acuario, asimismo, puede cumplir esta función. Incluso existen cintas que reproducen los latidos y pulsaciones que el bebé ha conocido en el seno materno.

Unos cuantos peluches son una compañía estupenda que, sencillamente, «viven» en la cuna del bebé. Comparten su mundo y hacen de la cuna un sitio muy especial, que no está vacío y carente de vida, sino habitado por estos compañeros preferidos de sueño.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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