Para que el bebé duerma de un tirón


Las tomas nocturnas provocadas por el hambre «aprendida» —es decir, hambre por costumbre a una edad en la que el niño debe haber comido ya lo suficiente durante el día— son la segunda razón por la cual os niños tienen problemas de sueño. A menudo su origen está en hábitos erróneos adquiridos para dormirse como, por ejemplo, tomar el pecho de la madre o el biberón antes de irse a la cama.
El pecho o el biberón son, sin duda, la manera más sencilla de tranquilizar al bebé o al niño pequeño por la noche. Y si a usted no le importa darle el pecho al niño por la noche no hay ninguna razón para dejar de hacerlo. Mientras a usted no le moleste que su bebé se despierte durante la noche, no hay motivo para privarlo de ese placer; su hijo dormirá lo suficiente, y esperamos que usted también.
Sin embargo, llega un día en que el organismo del bebé se ha adaptado a estas tomas. Para que no ingiera demasiadas calorías, su reloj interior regulará el apetito. Durante el día disminuirá y el bebé se continuará despertando por la noche porque tiene hambre, aunque, en realidad, ya podría dormir perfectamente de un tirón. Si su bebé ya es mayor insistirá en mantener el hábito, y será difícil desacostumbrarlo en el momento en que a usted ya le parezca necesario hacerlo. Aunque, en realidad, conseguirlo es posible.
Aproximadamente a partir del tercer mes, usted debe dejar de reaccionar de inmediato ante cualquier manifestación ruidosa del bebé. Quizá esté intentando «cantar» para conseguir dormirse solo. Esto también vale cuando el bebé no se duerme después de la toma de la noche. Usted se dará cuenta enseguida del momento en que el bebé se empieza a poner de un mal humor que le costará quitarse de encima.

¿Hasta cuándo debe alimentar al bebé por la noche?
En los primeros dos meses de vida los bebés tienen que ser alimentados a todas horas, con pequeños intervalos, de dos a cuatro horas. Este rimo cambiará pronto.
De los tres a los cuatro meses, los bebés ya están en condiciones de aguantar hasta seis horas por la noche sin alimento. De los seis a los siete meses, la pausa nocturna sin alimento se habrá doblado hasta llegar a las once o doce horas. El cambio se produce a veces muy lentamente, pero a menudo ocurre de forma repentina: el bebé abandona de pronto la toma de la noche sin necesitar ningún sucedáneo.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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