Qué hacer hacer si el niño se pone enfermo durante el método Ferber


Si su hijo se pone enfermo durante el tiempo de adaptación, debe abandonar enseguida el método.
Si ya se había adaptado al cambio, pero cae de nuevo en las antiguas costumbres mientras está enfermo, puede utilizar de nuevo el método Ferber tan pronto como esté segura de que el niño vuelve a estar en perfecto estado de salud. En estos casos, los niños aceptan enseguida el cambio y duermen de nuevo de un tirón sin problemas.
Si su hijo vomita.
Hay niños que lloran con tanta fuerza mientras dura la adaptación que llegan a vomitar. En general, se trata de niños que ya han reaccionado otras veces así ante cualquier frustración. En tal caso, los padres deben tenerlo en cuenta. Aunque se trate de una reacción espectacular, puede estar segura de que no es a causa de un problema de salud. Si fuera así, a la mañana siguiente seguiría vomitando aunque no llorara. Durante la noche haga el menor ruido posible mientras cambia al niño y la ropa de la cuna. Manténgase tranquila y siga inmediatamente con el método. En estos casos, el vómito no representa ninguna enfermedad sino un medio de presión para conseguir lo que quiere.
Si le es posible mantener la tranquilidad y seguir con el método como si nada hubiera ocurrido, habrá ofrecido a su hijo el mejor apoyo.

Si las comidas nocturnas alteran el sueño

Por ser lo más fácil y porque el bebé se duerme enseguida, muchas madres ofrecen a sus hijos el pecho o el biberón cuando se despiertan por la noche. A menudo no se dan cuenta de que su hijo debía haber dejado hace tiempo de alimentarse por la noche, pero nunca han conseguido desacostumbrarlo, hasta que el problema se ha hecho cada vez mayor.
Apunte todas Las noches los intervalos mínimos que debe haber entre las comidas de su hijo. Así no tendrá que pensar por la noche y podrá limitarse a mirar su esquema. Estos intervalos se alargan día tras día, de manera que al cabo de una semana, a lo sumo, estas comidas ya no serán necesarias.
De la misma manera, apunte cada noche cuánto tarda en darle el pecho o las cantidades que el niño toma con él biberón. Conviene también ir reduciendo la comida rápidamente hasta que, como máximo al séptimo día, no tome nada por la noche. Para conseguirlo, cíñase básicamente al método Ferber, aunque usted continúe alimentando a su hijo.

Las comidas de la noche se pueden eliminar de nuevo lentamente en los niños que, cuando eran bebés, ya dejaron las tomas nocturnas. Si se calma al niño bastante tiempo con el pecho o el biberón durante una enfermedad o en una fase de miedo, su reloj interior pronto se acostumbrará a ese ritmo. El hambre durante el día será menor para evitar que coma demasiado. En el momento en que coma menos durante el día, tendrá hambre por la noche. Y antes de que los padres se den cuenta, su hijo ya estará comiendo regularmente todas las noches.
Si su hijo sólo come muy poco por la noche, se le puede desacostumbrar sin buscar ningún sustituto. Es el caso de un bebé de siete meses que no toma más que medio biberón repartido durante toda la noche. O bien el de un niño de tres años que se agarra al pecho sin mamar de verdad. El aumento de calorías no tiene ninguna importancia. El niño comerá lo suficiente durante el día. También estas pequeñas comidas nocturnas podrán eliminarse siguiendo el método Ferber.

El consejo también vale para niños mayores de dos años que por la noche comen en abundancia. Su organismo se puede readaptar en tres días, cuando estas comidas se eliminan El niño comerá automáticamente más durante el día. Aunque primero usted podría hacer una prueba, algo que, sin duda, se recomienda para los niños pequeños.
Muchos padres piensan que van a tener que dedicar toda una semana al proceso de adaptación y, en cambio, al cabo de cuatro o cinco días a lo sumo, ya no tienen que volver a alimentarlo por la noche.

Si su hijo llora cuando se ha acabado la toma, cuando el biberón ya está vacío o si se despierta antes de que sea la hora de la toma, no tiene que alimentarlo. Sólo así se readaptará de verdad su reloj interior, que se ocupará de que coma más durante el día. Piense que ya es lo suficientemente mayor para pasar la noche sin alimentarse. Sólo debe ayudarle a superar un mal hábito, provocado por la sensación momentánea de que necesita ingerir algo.

Su bebé debe aprender dos cosas: a cambiar sus hábitos al dormirse y a reorganizar la ingestión de alimentos. Decida a conciencia si para su hijo es más fácil conseguir las dos cosas a la vez o bien si será mejor avanzar poco a poco. Si decide empezar corrigiendo las comidas nocturnas, puede consolar más a su hijo de lo que se propone en el método para dormir. Por ejemplo, puede quedarse con él o tenerlo en su regazo hasta que se duerma. Los nuevos hábitos para dormirse Los aprenderá en una segunda etapa, después de que haya aprendido a pasar la noche sin comer. Y lo aprende muy pronto.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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