Si su hijo no duerme a su debido tiempo


Éste es un problema muy extendido y la mayoría de veces se cree que la causa es que el bebé toma el pecho y se lo pone en la cuna cuando ya está dormido. Muchos padres no saben que, en los primeros tres o cuatro meses, es lo más razonable. Más tarde llegará el momento de los horarios fijos.
En este post puede usted aprender cómo ayudar al bebé a desarrollar cierto ritmo que se adapte al del resto de los miembros de la familia. Hasta ahora el ritmo de su hijo había exigido que fuera usted quien se adaptara.
Algunos padres pasean al bebé durante más de dos horas cada noche para dormirlo. Pero el niño sencillamente no está cansado. Todo lo que conseguimos paseándolo es que adquiera malos hábitos. Si no se le inculca al mismo tiempo en el reloj interior la necesidad de seguir el ritmo adecuado de día y de noche, a veces no es suficiente con desacostumbrarlo.
Como consuelo: las dificultades para dormir a un niño son tan fáciles de superar como molestas para los padres mientras persisten. Una vez superadas, éstos se preguntan por qué las han tenido que soportar tanto tiempo.

Desplazar los horarios del sueño
El hecho de no poder cambiar de repente nuestros horarios de sueño tiene su explicación en el ritmo biológico de cada uno. Incluso cuando el ritmo del niño nos parece caótico, su cuerpo continúa organizándose en fases de vigilia y fases de sueño. Estos ritmos son los responsables de que a una hora determinada el niño se duerma y se despierte o de que en otros momentos —por ejemplo, cuando usted opina que debería dormir— no esté en condiciones de hacerlo. La cuestión no tiene nada que ver con el hecho de que él no quiera dormir, lo que ocurre es que no puede hacerlo.
Si lo único que hacemos es llevar al niño a la cama todos los días a la misma hora, no habremos, por desgracia, ganado denlasiado. No cuenta que los padres sean muy estrictos o intenten ayudarle a que se duerma. El niño no puede dormir mientras su reloj interior continúe marcando una fase de vigilia. Si quiere cambiarla, no sólo tiene que fijar la hora de irse a la cama. Debe procurar, sobre todo, que el niño se despierte a una hora determinada tanto por la mañana como durante el día. Normalmente, también se deben cambiar los horarios de las comidas. Los cambios del horario cotidiano se pueden lograr con facilidad si se desplazan todos los horarios de manera progresiva según un esquema establecido de antemano. Por ejemplo, cada día diez minutos, o bien quince minutos cada dos días, hasta que se haya conseguido el ritmo deseado.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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