Desarrollo socioemocional en el entorno escolar


Es innegable el efecto que la experiencia escolar tiene para el desarrollo socioemocional. De ahí la importancia de que los padres hagan una alianza con la escuela orientada a promover el mayor bienestar posible de los niños.
Relatarles a los profesores los sentimientos de los hijos en relación a su rendimiento e integración, puede ayudar a que el profesor asuma una actitud de mayor retroalimentación positiva hacia su hijo o hija. Los análisis de las interacciones profesor-alumno en sala de clases muestran que hay un predominio de críticas por sobre el reconocimiento del profesor hacia el alumno. Desde el punto de vista de la imagen personal, se estima que el entregar correlatos positivos acerca de sí mismo en el contexto escolar contribuye en forma importante a la construcción de una autoestima positiva en los estudiantes, especialmente en el plano académico.
En el trabajo del desarrollo socioemocional es preciso que los profesores se planteen objetivos claros, que debieran ser específicos a las necesidades emocionales de cada niño(a). Algunos objetivos centrales del desarrollo personal en educación son:

Promover una adecuada imagen de sí mismoLos profesores deben conocer las debilidades y fortalezas de cada uno de sus alumnos, estimulando sus capacidades y reconociendo los logros de ellos en diferentes áreas.
Favorecer la adquisición de una identidad de género adecuada. Evitar los estereotipos de género, permitiendo a los niños ejercer distintos roles en las tareas escolares. Presentar a los niños tanto modelos masculinos como femeninos durante la enseñanza de los diferentes temas y sobre todo de destacar a figuras femeninas que sean modelos a seguir, particularmente en el caso de las niñas.
Fomentar una actitud flexible y adecuada frente a las demandas del entorno. Estar abierto a nuevos aprendizajes y experiencias, pero también ser capaz de poner límites si considera que estas demandas son excesivas.
Estimular el desarrollo de una moral autónoma.Que el niño pueda reflexionar en relación a sus acciones, cuáles son los valores que determinan, cómo se comporta, desarrollando su capacidad de elegir en forma valórica.
Impulsar la capacidad de autocuidado. Las personas con buena autoestima saben cuidarse, pero a través de la reflexión educativa deben interiorizarse sobre cuáles son las formas más apropiadas para salvaguardarse en las distintas etapas de la vida escolar. Las necesidades y los riesgos en cada una de estas etapas son diferentes.
Desarrollar la capacidad de gestión. Aprender a planificar, organizarse y llevar a cabo los objetivos que se han planteado, tendrá un impacto significativo en la eficiencia actual y futura de los niños. Esto se relaciona con la autoeficacia, que es un componente esencial de la autoestima.
Afianzar un buen nivel de relaciones interpersonales con los pares y adultos. Velar por los propios derechos y respetando los de los demás, de tal manera que la convivencia social sea mutuamente satisfactoria. Un niño con estas características desarrolla una autoestima social positiva.
Apoyar las destrezas necesarias para trabajar en equipo. El aprendizaje cooperativo es una de las metas de un buen aprendizaje social. En la medida en que los niños participan, cooperan y respetan turnos, logran una mayor eficiencia e integración grupal, lo que determina un buen clima social escolar.
Enfrentar y resolver conflictos. El contexto escolar es una situación privilegiada para el aprendizaje de resolución de conflictos. La tarea no es evitar u obviar los conflictos, sino que entendiendo que son inevitables, buscar soluciones que sean lo más justas posibles, evitando el abuso de poder como manera de enfrentarlos.
Crear redes sociales personales. Tener amigos en el colegio hace que el niño o niña se sienta perteneciente y seguro, elementos que son básicos para el desarrollo de una autoestima emocional positiva. Sentir que hay personas cercanas y disponibles da mucha seguridad.
Desarrollar un nivel adecuado de conducta pro social. La preocupación afectiva por los otros es un elemento esencial para el desarrollo de una buena autoestima. Los colegios que se preocupan de promover esta actitud en sus estudiantes favorecen no solo el desarrollo moral, sino que el desarrollo de una autoestima ética positiva.
Mostrar una actitud de activa responsabilidad por su entorno social. Este punto está muy relacionado con la categoría anterior, pero tiene un componente que supone una mayor comprensión de la situación social que nos rodea. Por ejemplo: la pobreza, las crisis sociales, las guerras, etcétera.
Comprometer una responsabilidad activa por su entorno ecológico. Preocuparse por el entorno supone superar una actitud individualista y entender que preservar el medio ambiente forma parte de una actitud ética frente a la realidad. Por ejemplo, los niños que reciclan se sienten satisfechos con ellos mismos por su aporte al medio ambiente.
Conocer y valorar las diferencias culturales. Esta característica supone no solamente aceptar las diferencias, sino entender que las diferencias nos enriquecen. Un niño seguro no necesita discriminar ni se siente discriminado, y está abierto a aprender lo que las personas de distintos medios y culturas puedan otorgarle.
Hay que entender que una autoestima positiva no es una imagen falsa de sí mismo, sino que se centra en la convicción que cada niño(a) es una persona querible y única, a pesar de los defectos que tenga. Los profesores no deben subrayar y destacar las limitaciones, sino ayudar a sus alumnos a integrar y a vivir con sus dificultades.
Muchas veces los profesores necesitan diseñar situaciones en que sea altamente probable que el niño o niña tendrá éxito, para poder reafirmar rasgos positivos.
Luisa, una profesora de educación física, recibió la siguiente confesión de uno de sus alumnos, llamado Roberto: “Me sentiría tan bien si al menos una vez pudiera meter un gol”. Luisa se las arregló para formar equipos de fútbol de seis alumnos para jugar un campeonato relámpago, y en la primera vuelta puso en el equipo contrario de Roberto un arquero bastante malo y a él lo colocó de delantero. De esta manera, Roberto logró cumplir su sueño de meter un gol y ella reconoció a otra profesora: “Cuesta tan poco hacer feliz a un niño”.

Esto nos demuestra el valor de la conexión emocional que tiene que construirse en la relación profesor-alumno y la importancia de darse el tiempo de escuchar a los niños para ayudarlos a cumplir sus sueños.
Ciertamente la clave de una buena comunicación está en que el niño o niña se sienta realmente escuchado por el profesor. Ahora bien, ello no basta, pues es necesario también que el niño tenga garantías de que la información que entrega será tratada de manera confidencial por el profesor. Una de las exigencias que los niños hacen para tener confianza es que los profesores sean justos, discretos con la información y que acepten que sus alumnos tengan opiniones diferentes.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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