El género y la contrucción de la autoestima en los niños


Ser hombre o ser mujer marca una importante definición de la identidad desde el momento del nacimiento e incluso desde antes. La primera pregunta a una embarazada o luego del parto suele ser: “¿Es niño o niña?”, siendo esta la primera distinción cuando venimos al mundo. Sentirse contento(a) y orgulloso(a) con el propio rol sexual, es básico para el bienestar emocional de un niño y para adquirir una identidad de género apropiada.

Existe evidencia que muestra que una parte importante de los roles de género se aprenden, en gran medida, en la familia. Aunque no se enseñe explícitamente a ser mujer o a ser hombre, muchas veces a través de las acciones y normas familiares se entregan estereotipos y aspectos rígidos de los modelos de rol sexual. Es importante que la socialización de género no los marque en forma estereotipada en su percepción de género. Como casi todas las percepciones, lo que se vea como femenino o masculino dependerá de los anteojos que nos hayan puesto en la infancia para ver y comprender el mundo.

Las diferencias de género influyen en distintas áreas de la autoestima. Josephs, Markus y Tafarodi (1992) encontraron que los hombres se perciben a sí mismos con mayores habilidades cognitivas, en tanto que las mujeres suelen tener mayores niveles de autoestima en la capacidad de relacionarse con los demás. También se han encontrado diferencias en el autoconcepto académico, teniendo los hombres mejores niveles de autoestima en matemáticas y en habilidades físicas, en tanto que las mujeres se perciben como superiores en las áreas verbales, de lectura y rendimiento escolar.

El género y la contrucción de la autoestima en los niños Consejos para Mamá

Se ha planteado que los varones en los niveles de tercero a sexto de enseñanza general básica muestran en promedio niveles más altos de autoestima que las niñas. Las niñas tienen puntaje significativamente más alto en lo que se refiere a la autoestima conductual, lo que es coherente con el hecho de que a ellas se las socializa para que cumplan expectativas y se espera que sean más obedientes que los varones.

La mayor parte de estas diferencias pueden en algún grado atribuirse a la socialización, y por esto el sistema familiar debe promover en los hombres un mejor desarrollo de la afectividad y en las mujeres una mayor valoración de sus sentimientos de competencia intelectual, si se quiere lograr un desarrollo equitativo de la autoestima de ambos sexos. Una manera de equilibrar estas diferencias de género debido a la socialización, consiste en poner especial énfasis en favorecer el desarrollo emocional en los hombres, a través de la pregunta “cómo te sientes?“, en diferentes situaciones. A la inversa, para favorecer una actitud que considere más los componentes racionales en las mujeres, preguntarles en diferentes situaciones sobre lo que piensan.

Nuestra sociedad es aún muy patriarcal, lo que quiere decir que se valora como positivo los valores masculinos por sobre los considerados más femeninos. Este hecho no es trivial, ya que permite la presencia de cifras importantes de maltrato hacia las mujeres y a veces se refleja en comportamientos machistas. En ocasiones las familia, en forma no consciente, otorga más privilegios y oportunidades a los hijos que a las hijas, o bien les imponen a ellas más carga de trabajo en el área doméstica, como hacer camas o cuidar a los hermanos. Estas actitudes producen una merma en la autoestima femenina.

La importancia y lugar que se les da a los modelos masculinos en los contextos familiares y escolares suele ser mayor que el de los modelos positivos femeninos, siendo más utilizados y más valorados. Por ello, es necesario hacer esto consciente y preocuparse de exponer a los niños, y sobre todo a las niñas, a modelos femeninos positivos que sean una inspiración a seguir.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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