Entorno escolar y la autoestima de los niños


La decisión de cuál es el mejor colegio para un hijo o una hija es un tema relevante y con razón, ya que el niño o niña va a pasar entre 12 y 15 años en este contexto escolar, donde estará más horas que las que habitualmente comparte con su familia.

Después de la familia, el colegio es la fuente más importante de socialización y que más influirá en la formación de los niños. En él aprenderá, además de los contenidos académicos, a aceptar una autoridad diferente a la de sus padres, a convivir con sus iguales, a resolver conflictos y a recibir retroalimentación evaluativa en forma cotidiana de sus profesores y sus compañeros, quienes serán esenciales en la formación de su autoconcepto.
Lo que el contexto escolar diga de él o ella, irá sembrando de cualidades o defectos su imagen personal. Los conceptos positivos lo energizarán y le abrirán ventanas, a veces no pensadas acerca de sí mismo. Los conceptos negativos muchas veces lo estigmatizarán y en vez de ser un impulso para cambiar, actuarán como un ladrillo conceptual que impide el crecimiento emocional.
El sentimiento de ser aceptado por sus compañeros y por sus profesores lo hará sentirse perteneciente a ese universo, ingrediente básico para la seguridad personal y por lo tanto para la autoestima. Su opuesto, el rechazo, lo hará sentirse marginado y maltratado, generando inseguridad, sentimientos de indefensión y desamparo, favoreciendo los cuadros de ansiedad social que resultan difíciles de superar en etapas posteriores y en los cuales una autoestima negativa es un componente central. Por ello, los esfuerzos que los padres hagan por integrar al niño son muy importantes, como invitar a sus amigos, llevarlo a los cumpleaños, favorecer la participación en actividades extraprogramáticas.

La no satisfacción de las necesidades básicas constituye un obstáculo para la configuración de un apropiado sentimiento de sí mismo. Cuando la sociedad y los adultos le han fallado a un niño, cuando no han tenido un hogar: una familia nutritiva, o cuando han sido abandonados y/o violentados, le faltará el escudo protector de la familia. En estas situaciones, es cuando el contexto escolar se convierte en más significativo, para que el niño encuentre un lugar para sentirse importante, significativo, querido y valioso para sí mismo y para otros.
La etapa escolar constituye un momento crítico para el desarrollo del aprendizaje socioemocional de los niños. Este aprendizaje tiene un efecto decisivo en la capacidad de relacionarse de las personas. La plasticidad del cerebro, que es mayor en las primeras etapas del desarrollo, favorece este aprendizaje, permitiéndole reconocer las emociones en sí mismo y en los otros, así como a entender la causalidad emocional.
Cuando la familia empatiza con las emociones que un niño experimenta en el colegio, escuchándolo, ayudándolo a poner nombre a lo que siente y a tener explicaciones emocionales de lo que sucede, no solo lo ayudará en esta etapa a tener relaciones emocionales positivas, sino que estará favoreciendo mayores conexiones sinápticas. Las relaciones dejarán recuerdos imborrables y las conexiones sinápticas, un aprendizaje debido a que se genera un fortalecimiento neuroplástico de las conexiones entre las neuronas.

Restarles importancia a las vivencias escolares del niño o niña, es perder una oportunidad para desarrollar aprendizaje emocional y de activar estas conexiones sinápticas. Por ejemplo, un modelo de conducta empática y una forma de alfabetización emocional es decir: “Entiendo que estés triste porque tu amigo no quiso jugar contigo, pero a lo mejor eso no tiene que ver contigo, sino con que a él no- le está yendo bien en el colegio”. Los niños que logran buenos niveles de aprendizaje socioemocional se forman una mejor imagen personal, debido a que reciben más retroalimentación positiva y por ende tienen mejor autoestima.
El relato que los niños y los adultos hacen de su experiencia escolar da cuenta del impacto que en la vida de las personas tiene el paso por el colegio. El signo positivo o negativo con que se evalúe la etapa escolar, estará marcada por los eventos que le toque vivir, por la valoración recibida de sus amigos y profesores, además del apoyo recibido de sus padres en las situaciones críticas.
Querámoslo o no, la situación escolar tiene componentes estresantes derivados de las exigencias académicas y de la convivencia social entre los alumnos. La elección del colegio, dada la cantidad de factores que influyen en que la adaptación del niño o la niña sea exitosa, no debiera ser una opción inalterable y debe ser reevaluada. Que el niño o niña presente signos claros de malestar, ya sea por maltrato de los compañeros, por su percepción de que no le es posible cumplir con las exigencias académicas o bien, porque hay sentimientos de ser rechazado por los profesores, son señales claras de la necesidad de una reevaluación de la elección
del colegio.

Aunque el padre o los hermanos hayan estudiado en un determinado colegio, esa opción puede no ser el establecimiento más apropiado para ese hijo en particular, ya que puede estar dañando severamente su autoestima.
Por ejemplo, Miguel, un niño con trastornos específicos del aprendizaje, que cursaba cuarto básico en un colegio bilingüe con un alto nivel de exigencia, presentó una reacción depresiva, con un descenso peligroso de su autoestima. A raíz del componente depresivo, se decidió cambiarlo al año siguiente a un colegio con un menor número de alumnos, con menor exigencia en idiomas y donde había una mayor valoración por el compromiso social, las actividades deportivas y artísticas, campo en el que Miguel se destacaba. En este ambiente más apropiado para las características y talentos de Miguel, reapareció su seguridad personal y florecieron sus talentos.
Si bien nuestra postura es que todos los colegios debieran estar abiertos a la diversidad y tener un enfoque pedagógico centrado en destacar los talentos y competencias de cada niño en particular, más que en un enfoque centrado en señalar los déficits, es necesario que los padres estén abiertos a buscar el lugar donde el niño pueda tener un mejor desarrollo personal. En ese lugar el niño o niña tendrá la sensación de bienestar emocional que da el sentirse acogido y que está desempeñándose en forma competente. La sensación de pertenencia y los sentimientos de autoeficacia son dos ingredientes fundamentales en la autoestima de los niños

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Categoría: Consejos para Mamá.




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