La amistad y la autoestima de los niños


La amistad tiene un potencial enorme en la creación de una identidad positiva en los niños, debido a que ella genera un enriquecimiento mutuo. De alguna manera, los amigos permiten descubrir partes importantes de sí mismo, por ello es de la mayor importancia que la familia y el contexto escolar creen instancias de encuentro entre los niños, que favorezcan el desarrollo de la amistad. Las amistades constituyen una parte muy significativa de las redes personales que son aquellas a las cuales las personas recurren cuando están en dificultades.

García Márquez, en una de sus novelas, atribuyó a Julio César la siguiente frase: “Es imposible no terminar siendo como los otros creen que uno es”. Sin duda, esta aseveración encierra un concepto central acerca de la influencia de los otros en la generación de la imagen personal. Mientras más significativa es una figura para un niño(a), mayor es la influencia que tiene en la representación personal. Para los niños, los amigos son como un espejo que les muestran distintas facetas acerca de sí mismo, además de mostrarles mundos posibles y en ese sentido ensancharles su contacto con la realidad.

La amistad entrega estimación recíproca, lo que hace que los niños se perciban como queribles. El recuerdo de amigos entrañables en la infancia es uno de los mayores tesoros que pueda tener una persona y sentará la base para el establecimiento de amistades en el futuro. Los amigos se alientan a explorar en los dominios en que comparten intereses, lo que produce un incremento en los intereses comunes. Al mismo tiempo, cada nuevo amigo muestra al niño un aspecto de la realidad que a lo mejor de otra forma no hubiera descubierto.

Como la amistad es elegida, el niño que tiene amigos en la medida en que es escogido, se siente valorado y aceptado; en cambio el que no lo es, se siente rechazado y poco valorado. Sentirse valioso es uno de los componentes fundamentales de la autoestima.

Los padres y los profesores pueden favorecer a través de los trabajos de grupo o de encuentro entre los niños, los espacios en que es más posible que se generen relaciones amistosas. Tener la casa abierta para que los niños puedan invitar a sus amigos y acogerlos con una actitud amistosa, pueden ser buenas alternativas. Cuando un niño es especialmente tímido, invitar un compañero y planificar alguna actividad en que puedan entretenerse juntos, crean lazos entre los niños que se van a transferir al colegio.
Los profesores a través de trabajos grupales asignados “al azar”, pueden poner a niños más tímidos con niños más sociables que sean acogedores, de tal manera que los niños más aislados se sientan más pertenecientes.
Es poco estratégico castigar a un niño(a) con la supresión de la vida social, como no ir a cumpleaños o a casas de amigos, porque se podría ir quedando aislado. Además, es posible que, por ejemplo, si lo castigaron por su rendimiento escolar, termine odiando el colegio no solo porque le va mal, sino porque es la causa de no poder estar con sus amigos.
La opinión de los amigos da seguridad a los niños más que la de los adultos, porque es la voz de su generación y da las claves que enseñan al niño cuáles son los comportamientos que producen aprobación y cuáles producen rechazo por parte del grupo.

La amistad ciertamente hace sentirse acompañado y es el mejor antídoto contra la soledad. Constituye un poderoso recurso para los niños en situaciones de crisis, ya que los ayuda a elaborar sus emociones, encontrar soluciones, y les entrega nuevas perspectivas en relación a los problemas.
Cuando un niño o una niña se sienten sin amigos, tiene una gran sensación de soledad y tristeza, generándole dudas muy profundas acerca de su atractivo personal.

Los padres de María Luisa, de 10 años, la cambiaron de un colegio donde se sentía querida a otro en el que la mayoría de los niños pertenecía a un nivel económico superior al de sus padres. Ella experimentó un descenso brusco de su autoestima cuando vivió el rechazo de sus nuevas compañeras de curso, quienes la aislaron y no le permitieron integrarse. Sus padres, haciendo un gran sacrificio, la habían puesto allí para que aprendiera inglés. Pero la experiencia fue muy dolorosa para María Luisa, quien presentó trastornos alimenticios y fobia al colegio debido al rechazo de sus compañeras. El cuadro desapareció cuando volvió a su antiguo colegio. Los padres la pusieron en un instituto para que aprendiera inglés, que era el objetivo original del cambio de colegio.

La capacidad de hacer amigos está relacionada con la inteligencia intrapersonal e interpersonal. Las personas que se conectan con sus sentimientos y preocupaciones tienen una mayor capacidad para entender e interpretar las emociones de los otros. Por su parte, la inteligencia interpersonal les permite hacer un adecuado análisis social y conectarse con facilidad con los otros. No tener amigos y sentirse marginado puede ser una de las situaciones más dolorosas en la vida social de un niño, ya que dificulta su inserción social y no tiene con quién amortiguar el impacto que los eventos estresantes del colegio tienen sobre él.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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