La formación de la imagen personal en los niños


En una entrevista —publicada en un diario santiaguino el 20 de julio de 2003—, al escritor Roberto Bolaño le preguntaron si era posible inventarse a sí mismo. Con esa claridad e intuición que solo los poetas pueden tener, respondió: “No, no lo creo. Puede que alguna vez lo creyera, pero ya no. Uno puede aprender miles de cosas, puede —y esto es lo más importante— aprender a ser mejor, más bueno, puede adquirir modales, puede convertirse en un ser más civilizado, puede aprender a sumar y dividir, pero no se inventa a sí mismo. Te inventan, es posible a hachazos una o dos ocasiones a lo largo de tu vida. Te iluminan en forma misteriosa y casi nunca te das cuenta; en ocasiones eres tú el que da la lección, pero inventarte a ti mismo, no”. Siguiendo la metáfora de Bolaño, son los padres los que esencialmente “inventan” el autoconcepto que los hijos y las hijas se forman de sí mismos.

Quizá una de las preguntas centrales que los padres deben plantearse como educadores es: ¿qué imagen personal estoy transmitiéndole a mis hijos?

Los padres somos como un espejo en el que los hijos y las hijas se ven reflejados. Esta imagen que a veces puede ser muy realista y positiva, en otras ocasiones puede estar muy distorsionada o centrada en aspectos conflictivos por diferentes factores, y por lo tanto, tener un efecto muy negativo para el desarrollo de la personalidad en los niños. Los niños van introyectando en la cotidianidad la idea de quienes son.

La formación de la imagen personal en los niños Psicología y Psiquiatría

Cuidado con el ridículo

Es necesario que los padres tengan conciencia de los efectos que sus gestos y sus palabras tienen para el autoconcepto de sus hijos, ya que muchas veces sin proponérselo un padre o una madre puede generar una percepción de sí mismo que puede limitar el desarrollo del niño en un área.

Francisca, una adolescente de 14 años, relata que cuando tenía 4 años llegó a su casa muy contenta del jardín infantil porque había aprendido una canción en inglés. Sus padres le pidieron que la cantara y cuando ella lo hizo, ellos se rieron de su pronunciación. Desde ese día ella no quiso cantar más y se negaba a repetir palabras en inglés. Hasta ahora cuenta ella “no me gusta cantar, a pesar de que me encanta la música, porque tengo una sensación de ridículo y de hacerlo mal”. Por cierto los padres de Francisca, que son excelentes personas, no querían dañarla y probablemente sus risas constituían una expresión de alegría, pero el efecto sobre la niña fue sentir que lo hacía mal y que su comportamiento era risible.

La formación de la imagen personal se origina en gran medida en la imagen que los adultos significativos —padres, abuelos y profesores— le entregan al niño(a). Las opiniones acerca de sus características y sus comportamientos, de sus éxitos o de sus fracasos y los métodos que utilizan para enseñarles, influyen en la imagen que el niño se va forjando de sí mismo.

Los juicios y prejuicios con que los adultos se relacionan con el niño, pueden ser decisivos en sus conductas. Por ejemplo, cuando alguien trata de irresponsable a un niño(a), lo más probable es que reaccione como tal, en cambio si alguien piensa que es inteligente, posiblemente el niño ponga en marcha toda su energía y creatividad para confirmar este juicio.

El modo en que una persona se ve a sí misma afecta su relación con los demás. Cuando los niños y las niñas tienen una imagen positiva de sí mismos(as), se sienten valiosos(as), sentimiento que se refleja en una actitud positiva y abierta, que les permite establecer buenas relaciones interpersonales y exponerse a situaciones nuevas.Viviana, de 12 años, quien ha sido muy valorada por su aptitud matemática, cuando le pidieron que fuera a una olimpíada de matemáticas por su colegio aceptó sin dudarlo y lo vivió como una oportunidad, sin tener miedo a un posible fracaso.

En cambio una imagen negativa de sí mismo, se traduce en los niños en relaciones interpersonales insuficientes con sus compañeros. Muchas veces presentan una actitud defensiva y en ocasiones tienen manifestaciones de hostilidad hacia los demás. También pueden presentar temor frente a las situaciones nuevas y falta de confianza en sí mismo.

Gastón, quien tenía una extraordinaria habilidad para el fútbol, se quedó fuera del equipo de su colegio porque cada vez que no lograba meter un gol, se alteraba de tal manera que entraba en conflictos con sus compañeros y se ponía muy agresivo. El quedar fuera del equipo le produjo más resentimiento hacia sus compañeros y decidió no jugar más al fútbol, lo que sin duda era bastante autodestructivo.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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