La inteligencia emocional en los niños


El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, motivándonos y manejando bien las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones interpersonales. Las personas que tienen una buena inteligencia emocional, dado que sus padres y el contexto escolar han tenido la preocupación por desarrollarla, como se llevan bien con las personas van construyendo una autoestima positiva. El concepto de inteligencia emocional fue propuesto por Salowey y Meyer, y luego adaptado y popularizado por Goleman (1996), y considera cinco aptitudes básicas, todas las cuales son importantes en el logro de una autoestima positiva. Estas aptitudes son:

Autoconocimiento: Capacidad de reconocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones, así como tener una autoevaluación precisa y una apropiada confianza en sí mismo. Para el logro de estos objetivos, es central que los padres se den espacios y tiempo para conversar con sus hijos.

Autorregulación: Capacidad de manejar los propios estados internos, los impulsos y los recursos, siendo escrupuloso y capaz de postergar la gratificación. Entre los componentes de una buena autorregulación está la capacidad de auto-controlarse, adaptarse a las situaciones y de ser confiable. Todas estas características pueden ser enseñadas a los niños a través de modelos o del reconocimiento lo más explícito posible, cada vez que el niño o niña presenta algunos de estas actitudes.

Motivación: Es lo que guía para obtener las metas. Supone utilizar las preferencias para orientarse y ser efectivo. Influyen en la motivación de las personas: el optimismo, la capacidad de iniciativa, el compromiso en relación a las tareas que emprenden y el afán de triunfo.

La inteligencia emocional en los niños Psicología y Psiquiatría

Empatía: Es la cualidad de captar sentimientos, necesidades e intereses ajenos, tomando la perspectiva del otro y percibiendo lo que siente. Ha sido descrita por Goleman como la piedra angular de la inteligencia emocional. Se relaciona con la capacidad de ayudar a los otros a desarrollarse, con una orientación hacia el servicio y con la sapiencia para aprovechar la diversidad.

Habilidades sociales: Cualidad de interpretar adecuadamente las situaciones sociales e insertarse bien en las redes sociales, estableciendo vínculos afectivos mutuamente beneficiosos. Además, conlleva la habilidad para relacionarse con los otros, siendo capaz de resolver los conflictos, negociar apropiadamente y realizar bien el trabajo en equipo, teniendo una actitud cooperativa. Las personas que poseen buenas habilidades sociales tienen influencia sobre los otros, desarrollan una manera adecuada de comunicarse y son capaces de actuar como catalizadores en las situaciones que requieren cambio.

Otro enfoque en relación a la inteligencia emocional, es el modelo propuesto por Baron (1997), quien define la inteligencia emocional como un espectro de capacidades no cognitivas de competencias y destrezas para lograr éxito, al enfrentar las demandas y presiones del ambiente. Describe el área de las destrezas intrapersonales, las destrezas interpersonales, el manejo del estrés y el ánimo general. A partir de su modelo construyó un test para medir la inteligencia emocional.

Según el autor, las destrezas intrapersonales incluyen la capacidad de ser asertivo, de autoevaluarse, de ser independiente y tener la habilidad para actualizarse. Las destrezas interpersonales abarcan las relaciones interpersonales, la cualidad de asumir la responsabilidad social y las emociones derivadas de las situaciones sociales. Por su parte, el manejo del estrés involucra la capacidad de tolerar el estrés y el control de impulsos. Por último, el estado de ánimo general se relaciona con el nivel de felicidad y optimismo.

Según Mayer y Salovey (1997), lo que caracteriza a las personas con inteligencia emocional es lo siguiente:

En síntesis, la inteligencia emocional se puede desarrollar a través de la educación, enseñándoles a los niños cuáles son las claves para conocernos a nosotros mismos y a los otros, logrando que ese conocimiento les permita relacionarse afectivamente y enriquecer su forma de resolver los problemas de manera creativa. Un niño(a) inteligente emocionalmente es capaz de leer la realidad emocional en forma precisa, de entender las causas de las emociones y de manejarlas, ya que son niños autorreflexivos.

La inteligencia emocional se puede desarrollar a través de la educación, enseñándoles a los niños cuáles son las claves para conocernos a nosotros mismos y a los otros.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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