Las virtudes del juego en los niños


Juego no es sinónimo de juguetes, si bien es cierto que contar con juguetes apropiados para la edad de los niños es estimulante para los chicos, tanto o más importante es la interacción que se establezca con el niño o niña. Permita que el niño tenga cierto control en las instancias de juego, enseñando el juego, dando a conocer las reglas o dirigiéndolo, de manera que sea una experiencia gratificadora y en la cual se sienta competente.

No es necesario que el niño siempre gane, pues una de las tareas del juego es también aprender a perder; sin embargo, es fundamental que cuente con numerosas experiencias de éxito, particularmente cuando recién lo está aprendiendo. Para ello es preciso adecuar el nivel de dificultad del juego a las capacidades del niño o niña y dejarse vencer.

A la mayor parte de los niños les cuesta mucho perder y en general quieren mantener el control y el dominio en el juego. Si bien es una actitud “normal”, cuando es excesiva puede dificultarles la relación con sus compañeros, ya que los niños mandones suelen ser rechazados, por lo que es necesario que aprendan a compartir el liderazgo en los juegos. Una manera de favorecer este aprendizaje es contar algunas historias en relación a niños mandones con los cuales sus compañeros no querían jugar, cuidando siempre que el protagonista de estas historias termine por aprender a respetar los intereses de los otros y no tener un sobrecontrol de los juegos.

Obviamente estas historias deben ser contadas no en ocasión que el niño esté presentando este comportamiento, sino que en situaciones de neutralidad afectiva, donde es más fácil que pueda asimilar las enseñanzas implícitas que quiere transmitirle con estos cuentos.

Las virtudes del juego en los niños Psicología y Psiquiatría

Evite sobreexponerlo a juguetes bélicos e interacciones de juego violentas, que no enseñan contenidos prosociales, sino por el contrario, entregan un modelo de relaciones abusivas en donde los conflictos son solucionados por medio de la agresión y el poder. Prefiera los juegos cooperativos por sobre los competitivos, en los que se gana cuando todos consiguen alcanzar un objetivo común.

Los padres de Fernanda eran muy buenos inventando nuevos juegos para compartir con sus hijos. A Fernanda, que era la menor de tres hermanos, le gustaban muchos estos juegos, a la vez que la ponían muy ansiosa, porque ella solía perder. Se conversó con los padres, quienes acostumbraban a realizar juegos competitivos, para que los cambiaran por un mayor número de juegos cooperativos, lo que no les resultó muy difícil porque eran muy creativos. De esta manera, la familia continuó disfrutando de esta positiva actitud de juego de los padres, disminuyó la competitividad permanente que existía entre los hermanos, se fortaleció el sentimiento de pertenencia y los niños recuerdan con mucho agrado estas instancias de juego.

Todos los efectos del juego en los niños son positivos. Algunos de ellos son:

Los recuerdos contribuyen a la felicidad de las personas. Para los niños jugar es de los momentos que recuerdan con mayor felicidad. De alguna manera, el cómo jugamos es una metáfora del cómo vivimos; aprender a jugar ayuda a vivir. Si un niño o niña, cuando juega, acepta las normas, puede superar los obstáculos, piensa antes de actuar, respeta los derechos de sus compañeros y se involucra con felicidad, sin duda está más preparado para convivir mejor y disfrutar los buenos momentos que le traiga la existencia.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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