Los padres y su rol en la autoestima de sus hijos


Cuando los padres le entregan a su hijo un mensaje que lo hace sentir que sus decisiones son válidas y que además es competente para conseguir lo que desea, están fortaleciendo su seguridad personal. Por ejemplo, a través del reconocimiento de algún interés o habilidad especial. Si el niño dice “quiero ser científico”, al validar su opción y decirle “me parece una buena elección porque tienes las condiciones requeridas” y describirlo como muy observador, el niño interiorizará esta característica como constitutiva de su identidad. Si además se le regala un microscopio, percibirá que se lo apoya y se le da oportunidad para desarrollarla.

La autonomía para pensarse y decidir acompañado da una sensación de apoyo, que en la infancia efundamental para el logro de una buena autoestima. Sentirse capaz de hacer las cosas por sí solo y ser valorado por ello, constituye un pilar de la autoestima.

Uno de los elementos centrales en la construcción de la autoestima es el sentimiento de pertenencia, que se opone al sentimiento de exclusión. La familia es sin duda el primer y más importante núcleo de pertenencia y es el único lugar donde los niños reciben amor incondicional. Una autora española, Rosa Montero, sostenía que “la infancia es la casa donde habitas el resto de la vida”, por lo que sentirse aceptado por la familia es un requisito básico en el logro de una autoestima positiva.

Los padres y su rol en la autoestima de sus hijos Psicología y Psiquiatría

Las normas claras y flexibles ayudan

El que exista en una familia normas claras y explícitas, negociadas en forma democrática y que se cumplen en forma flexible, ayuda al desarrollo moral y a percibirse como un sujeto responsable. Las familias donde padres e hijos interactúan en forma democrática, tienen vínculos afectivos fuertes y por lo tanto logran una buena comunicación, son las más exitosas en la formación de hijos con una autoestima positiva. Es necesario fortalecer a los padres para que puedan ejercer una paternidad y una maternidad que deje una huella profunda en su hijo o Ser un buen padre o una buena madre, es tener una relación con los hijos basada en el afecto y la confianza mutua. Durante la infancia, el sentirse reconocido(a) y valorado(a) por las figuras que tienen una presencia más constante, como lo son los padres, constituyen elementos centrales en la construcción del autoconcepto. Tradicionalmente las madres han asumido la mayor parte de la socialización en la infancia.

El reconocido investigador Boris Cyrulnik (2002) escribe un capítulo cuyo título grafica este efecto. El capítulo se llama “Una madre que recibe apoyo afectivo y tiene sostén social puede ofrecer mejores brazos”, y el subtítulo del capítulo especifica: “La simple presencia del padre modifica el psiquismo de la madre que alberga al niño”.

El clima emocional familiar juega un rol fundamental en el logro de la identidad y de la autoestima, ya que el niño por su inmadurez no tiene un set interno de expectativas y por lo tanto, tiende a asimilar las que le son entregadas por sus padres. Los niños no cuentan durante la infancia con recursos para discutir las opiniones de los padres y es por ello que la programación que entrega la familia durante la niñez, tiene una fuerza que es indiscutible.

Uno de los elementos más esenciales para la generación de una autoestima positiva en la familia, lo constituye la sensación de ser incondicionalmente aceptado por los propios padres. El amor de los padres es sin duda el amor más incondicional que una persona pueda tener. Cuando un niño recibe de sus padres esta seguridad en la incondicionalidad del amor, percibirá una aceptación profunda por lo que él es. Esta aceptación le permitirá conectarse con libertad con sus propios impulsos e intereses, formándose una idea positiva acerca de quién es y quién quiere llegar a ser, definiendo progresivamente su propia identidad.

Para muchas familias educar es sinónimo de corregir y quizá por ello, en muchas ocasiones son más críticos que estimulantes con sus hijos. Un error muy frecuente es el añadir el “pero” después de realizar un comentario positivo. Sin embargo, el clima emocional que exista en el hogar, la expresión del afecto, los espacios para poder pasar juntos momentos agradables, y la forma en que se trate al niño y se lo guíe, van a tener una influencia decisiva en su estabilidad emocional futura. Las investigaciones demuestran que una de las mayores dificultades que existe para lograr un buen nivel de salud mental, es no haber contado con aprobación y afecto en la infancia.

La mayoría de las familias quieren a sus hijos, desean que sean felices y que tengan éxito, pero a pesar de estas buenas intenciones, son muchas las que reconocen tener un déficit en la forma de expresar afecto. No basta con sentir amor, es necesario demostrarlo con acciones. Es importante preocuparse de construir buenos recuerdos con los niños, puesto que son básicos para lograr confianza en sí mismo.

Ciertamente es más fácil para los padres demostrar afecto, si sus hijos les expresan sus necesidades y toman la iniciativa, ya que es muy difícil no responder positivamente a las muestras de cariño de los hijos, por lo tanto son los padres los encargados de fomentar un clima positivo y estimular las expresiones de afecto.

Ser un buen padre o una buena madre es tener una relación con los hijos basada en el afecto y la confianza mutua. Durante la infancia el sentirse reconocido, valorado y bien tratado por las figuras que tienen una presencia más constante como son los padres, constituyen elementos centrales en la construcción del autoconcepto.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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