Los premios y los castigos en la crianza de los niños


La adquisición del autoconcepto experimenta una secuencia evolutiva que se caracteriza por una permanente interacción entre atributos personales y variables ambientales. La disciplina tiene un impacto importante en la autoestima, ya que el componente autoevaluativo de la imagen personal se forma a partir de lo que los referentes significativos nos dicen. Lamentablemente, cuando los padres están molestos por algo que hace el niño y se sienten obligados a ejercer disciplina, muchas veces la intensidad de las críticas que le hacen resulta dañina.

Ello porque están hechas desde el descontrol, están cargadas de generalizaciones y vuelven al pasado; por ejemplo: “Eres un inútil”. “Siempre rompes todo”. “Otra vez te equivocaste”. Y en ocasiones, utilizan adjetivos bastante más descalificatorios. Muchas veces las medidas disciplinarias bordean peligrosamente el maltrato físico o psicológico, dañando severamente la autoestima de los niños.

Entendiendo que los padres también nos equivocamos, la disciplina debe ser puesta desde el autocontrol, la sabiduría y las necesidades de los niños. Asimismo, la intensidad emocional debe ser regulada, de tal manera que no aterrorice al niño(a) y que sea persuasiva para el cambio.

¿Son convenientes los premios y los castigos?

La función principal de los estímulos y los castigos es la de entregar al niño(a) una información que le permita aprender cuáles de sus actos son adecuados y cuáles no; además, de saber cuáles son las consecuencias de ellos.

Los premios y los castigos en la crianza de los niños Psicología y Psiquiatría

En relación a los castigos, las investigaciones de Seligman (1975) han demostrado que cuando una persona siente que no puede controlar los actos, pierde la iniciativa, se da por vencido rápidamente y se vuelve pesimista, desarrollándose lo que se ha llamado “desesperanza aprendida”. Los niños que por sus problemas de aprendizaje deben someterse a situaciones educativas que son para ellos aversivas e incontrolables y/o que reciben criticas, castigos y burlas de sus compañeros por un fracaso, tienden a reaccionar con actitudes que concuerdan con la “desesperanza aprendida”.

Cuando un hijo o hija es expuesto con frecuencia a situaciones de exigencias que no es capaz de cumplir, se sentirá desvalorizado y atribuirá su falta de éxito a una incapacidad y desarrollará miedo a enfrentar esa situación en el sistema familiar por temor a fracasar.

Es importante que las reglas sean justas, claras y explícitas, así como las consecuencias de los actos. Es fundamental realizar exigencias que consideren las capacidades reales del niño y sus posibilidades de desempeño. Para que en la familia esto sea motivante, es necesario que haya clara primacía de los reconocimientos positivos y de los estímulos, por sobre la crítica y el castigo.
Las sanciones en el contexto familiar deben ser usadas con mucha cautela, ya que tienen un potencial importante de daño en la autoestima de los niños y en la relación padre-hijo. Los castigos producen en general intensas reacciones emocionales de frustración y de agresión, así como un deterioro en la relación con la persona que castiga.

Por supuesto el castigo físico no debe ser utilizado, dado que constituye una forma grave de maltrato. Tal como plantea Barudy (2000) en relación a la familia: “Desgraciadamente estas no siempre respetan la integridad y el derecho de los más débiles. Así por ejemplo, ciertos modelos culturales abusivos aún dominantes en la sociedad, tales como el machismo y el adultismo, sirven de base a comportamientos violentos y abusivos de los adultos en la familia”.

Es necesario poner límites sin dañar la autoestima. Cuando una mamá le dice al niño “si ordenas tu pieza podrás ver tu programa de televisión”, está fijando una regla positiva; en cambio si frente a la misma situación, otra madre se descontrola y lo insulta diciéndole “eres un desordenado y solo un cerdo podría vivir aquí”, está dañando la relación y transmitiéndole al niño una pésima imagen de sí mismo. Las metáforas negativas son especialmente dañinas para la autoestima, ya que tienen un efecto poderoso de programación personal.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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