Peleas entre hermanos


Los conflictos entre los hermanos se originan por múltiples razones. Las siguientes son las más frecuentes:

La utilización de los recursos

Los recursos habitualmente son un bien escaso y los conflictos surgen cuando dos o más hermanos quieren el mismo juguete o algún otro objeto como por ejemplo la televisión o usar el computador.

La frustración de necesidades psicológicas

Cuando la necesidad de reconocimiento, aceptación o bien de expresión se encuentra insatisfecha, puede ser fuente de conflictos. Los sentimientos de injusticia, de in-equidad y los resentimientos son un factor que afecta las relaciones entre hermanos. Los niños afectados por esas situaciones ven menoscabada su autoestima y esta baja de la autoestima tiende a generar comportamientos agresivos. Por ejemplo, cuando el hermano mayor no quiere jugar con el más pequeño, a un hermano le interesa mucho el deporte y a otro no le gusta, y no quiere jugar con él o acompañarlo a competencias deportivas.

Los padres tienen que ser lo más justos posibles, ya que si inclinan la balanza hacia uno de los hermanos, se crearán rivalidades que pueden afectar la relación entre ellos, además de dañar la autoestima del niño que se siente menos querido.

Peleas entre hermanos Psicología y Psiquiatría

A veces en las peleas es más sabio separarlos, sin averiguar el culpable y prohibirles jugar juntos, que tomar una decisión que pueda perjudicar a alguno. Frente a los conflictos recurrentes una solución puede ser hacer un espacio de mesa redonda, en el que con la cabeza fría, se diriman las dificultades.

Por ejemplo, la familia Ibáñez que tenía tres hijos y un solo computador, que era casi siempre utilizado por el hermano mayor sin dejar espacio a sus hermanos menores. Ellos sentían que siempre perdían en las peleas y que sus padres no los apoyaban. Uno de ellos tenía una fuerte sensación de exclusión que disminuía mucho su autoestima.

A la conversación cada una de las personas de la familia debió llevar una proposición que consideraba justa para repartirse las horas en que era posible usar el computador. Como todos estaban con la cabeza tranquila, pudieron negociar adecuadamente. Los más pequeños tuvieron la sensación de ser escuchados y ello los hizo sentirse importantes y disminuyó, especialmente en el menor, el sentimiento de exclusión.

Para que un sistema familiar respete los derechos de todas las personas, tiene que fomentar la justicia y la lealtad, dos componentes esenciales de una familia saludable. La injusticia y la deslealtad son características de familias disfuncionales.

¿Cómo lo resolvemos?

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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