Sepa cuántas horas de sueño necesitan los niños


La necesidad individual de sueño viene dada genéticamente; el hecho de que el niño necesite muchas o pocas horas de sueño está determinado por la herencia y no puede variarlo la educación. Donde sí se puede influir es en las horas en las que se desea aplacar la necesidad de dormir. Es posible ayudar a cada niño, a partir de determinada edad, a acostumbrarse a un ritmo que se acople al ritmo del resto de la familia.

Una pequeña desviación suele ser absolutamente normal, ya que rara vez existe un niño promedio.
Los recién nacidos tienen un ritmo de sueño y vigilia completamente distinto del de los adultos: mientras nosotros dormimos unas ocho horas de las 24 que tiene el día, los bebés están despiertos sólo unas ocho horas diarias durante las primeras semanas de vida.

A los tres meses, su bebé ya sólo necesita en total unas 15 horas de sueño al día. Su necesidad de dormir ha disminuido lentamente en una hora diaria. Con el paso de estos primeros meses ha sufrido un gran cambio en su ritmo de sueño.

El pequeño organismo empieza a diferenciar día y noche. En ese momento es posible que el bebé haya desplazado a la noche una de las cuatro o cinco fases más largas de sueño que hay, porque el sistema de digestión ha madurado mucho con respecto al momento de nacer.

El bebé puede ahora alimentarse ya lo suficiente durante el día para no necesitar alimento entre las once de la noche y las cuatro o las cinco de la madrugada. Esto significa que puede dormir de un tirón cinco o seis horas. Podrá disfrutar de este avance, si acaso, a partir del final del segundo mes.

Sepa cuántas horas de sueño necesitan los niños Consejos para Mamá

Entre los seis y los siete meses, los bebés se imponen una costumbre que mantendrán más o menos durante un año: de día, harán dos breves siestas de una hora cada una, por la mañana y por la tarde. El resto de las doce o trece horas de sueño, las recuperarán por la noche perfectamente y de un tirón. Como norma general, pueden recordar lo siguiente: a los siete meses, los bebés son capaces de dormir de un tirón desde las siete de la tarde hasta las siete de la mañana siguiente. Algunos bebés olvidan de repente la comida de las once de la noche o la de las dos de la madrugada, comidas que hasta ahora habían interrumpido su largo reposo nocturno; otros duermen, por regla general, siempre una hora más. A esa edad, los niños necesitan más de catorce horas de sueño diarias Los niños de un año apenas duermen catorce horas, la mayor parte por la noche (hasta doce horas de un tirón). La siestecita de la mañana la dejan más o menos a los 18 meses, lo cual implica que la siesta de la tarde se adelanta.

A los dos años, los niños duermen, por regla general, entre once y doce horas durante la noche y hacen una siesta de un par de horas a primera hora de la tarde.

Entre los tres y los cinco años dejan, en algún momento, de dormir la siesta. Aunque el niño ya sólo duerme por la noche —igual que los mayores—, su necesidad de sueño es aún superior a la de los adultos. A lo largo de estos años, se va reduciendo poco a poco, de las catorce horas del principio hasta las once horas definitivas.

En edad escolar, la necesidad de dormir también disminuye; las noches se acortan lentamente desde las diez horas al principio de la pubertad y durante el desarrollo hasta unas dos horas menos. A los dieciséis años se supone que los jóvenes necesitan, por lo menos, ocho horas de sueño para sentirse realmente bien. Lo mismo puede decirse de los adultos.

No es posible educar a un niño para que duerma más de lo que exige su evolución. No obstante, a veces impedimos involuntariamente que duerman lo suficiente, cuando no sabemos cuál es, en realidad, su necesidad de sueño y no identificamos las señales de que el niño está cansado. Todos los niños, también los llamados «dormilones», tienen a veces épocas en las cuales no hay manera de que se duerman por la noche.

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