Dimensión social de la autoestima


Para los niños esta dimensión es la de mayor significación para sentirse felices o por el contrario, poco queridos: Incluye el sentimiento de sentirse aceptado o rechazado por sus compañeros y el sentimiento de pertenencia; es decir, el sentirse parte de un grupo. Además, se relaciona con el hecho de ser capaz de enfrentar con éxito diferentes situaciones, como por ejemplo, tomar la iniciativa para relacionarse con personas del sexo opuesto y solucionar conflictos interpersonales con facilidad.

La autoestima positiva se caracteriza por la seguridad y confianza en sí mismo y por una capacidad para relacionarse bien con los otros. Un niño(a) con buena autoestima es asertivo y seguro, no teme expresar sus propias opiniones ni lo que siente, piensa al hablar con otros, mantiene la mirada, no tiene problemas para entablar amistades y le gusta trabajar en grupos.

La amistad es un elemento de importante significación emocional, ya que es una vía a través de la cual el niño se siente perteneciente y aceptado por su grupo natural. Según Asher y Parper (1991, citados en Hoffman, 1995), la amistad cumple las siguientes funciones en el desarrollo:

La familia debe crear las condiciones para favorecer la amistad entre los niños, como una forma de estimular su autoestima social. Esto implica ser receptivos cuando llegan sus amigos, irlos a dejar cuando los invitan a alguna casa y darles oportunidades de hacer nuevos amigos.

Dimensión social de la autoestima Consejos para Mamá

Cuando un niño o una niña tiene una autoestima social negativa, puede ser poco asertivo(a); es decir, actuar en forma sumisa y no atreverse a defender sus derechos y ser víctima de hostigamientos. Otra forma de expresión de una autoestima social negativa es rehuir el contacto social con otras personas.

Por ejemplo, Rafael, un niño de 12 años muy brillante intelectualmente, se sentía objeto de burlas de sus compañeros y como no tenía capacidad de defenderse de ellas, había optado por no asistir a ninguna actividad extraprogramática, a ningún cumpleaños y por supuesto, tampoco invitaba compañeros a su casa. A pesar de su sensación de soledad, no lograba desarrollar estrategias para superar su inhibición social. Fue necesario un tratamiento psicológico de terapia grupal, para que recuperara su confianza en sí mismo y lograra establecer vínculos de confianza con sus compañeros.

La autoestima negativa también puede asumir el rol inverso, intentando dominar a los demás y siendo agresivo sin anticipar la consecuencia emocional de sus actos. Esta conducta suele ser producto de los rasgos impulsivos de los niños, que carecen de autocontrol. Esto puede conducirlo a tener problemas con la autoridad y conflictos con sus compañeros.
Un buen nivel de desarrollo de las habilidades sociales contribuye en forma significativa a una buena autoestima de los niños. Goldstein, Sprafkin, Gershaw y Klein (1989) proponen un modelo para el desarrollo de las habilidades sociales que incluye las siguientes habilidades.

Habilidades sociales del primer grupo

Escuchar, iniciar una conversación, mantener una conversación, formular una pregunta, dar las “gracias”, presentarse, presentar a otras personas y hacer un cumplido. Estas habilidades pueden ser desarrolladas por modelos y a través de ejercitación por la familia. Nada beneficia más a un niño que la observación y el contacto con sus pares que tengan mejor desarrollo en esta área.

Habilidades sociales del segundo grupo

Pedir ayuda, participar, dar instrucciones, seguir instrucciones, disculparse, convencer a los demás. Tal como en las habilidades del primer grupo, el aprendizaje por modelos es un factor que favorece su desarrollo; sin embargo, si el niño presenta dificultades excesivas, un proceso terapéutico puede resultar beneficioso.

Habilidades sociales del tercer grupo

Conocer los propios sentimientos, expresar los sentimientos, comprender los sentimientos de los demás, enfrentarse con el enfado del otro, expresar afecto, resolver el miedo y autorrecompensarse. Esta área, que está más relacionada con los sentimientos, requiere que los padres favorezcan la comunicación afectiva en el plano de las emociones. Se requiere que los padres acepten como legítimos los sentimientos de los niños y a su vez les expresen con frecuencia sus propias emociones no solo en relación a ellos, sino que a los diferentes hechos, situaciones y conflictos que les toca enfrentar. De esta manera el niño o la niña podrá internalizar formas apropiadas de expresión de sentimientos.

Habilidades sociales del cuarto grupo

Pedir permiso, compartir algo, ayudar a los demás, negociar, autocontrol, defender los propios derechos, responder las bromas, evitar problemas con los demás, no entrar en peleas. Este es un grupo de habilidades más complejas, ya que supone negociación y resolución de problemas. Cuando las habilidades sociales no se han logrado, resulta muy difícil el desarrollo de competencias en esta área. Sumadas a las indicaciones dadas en las habilidades sociales de los otros grupos, el cine y los otros medios audiovisuales son un medio para que los niños reflexionen y discutan acerca de modelos alternativos de negociación y resolución de conflictos.

Habilidades sociales del quinto grupo

Formular una queja, responder a una queja, demostrar deportividad después del juego y resolver la vergüenza. Este es un grupo de habilidades que el niño puede aprender a través del modelaje de los padres. Por ejemplo, no manifestar mayor importancia al qué dirán en el caso de la vergüenza, saber perder en los juegos y discusiones sin enojarse excesivamente y reconociendo el triunfo de los otros. Así también, demostrarle cómo reclamar, tomando la perspectiva del otro y haciéndolo respetuosamente.

Aunque la madre o el padre no quieran exponerse, constantemente están en la observación y el juicio de sus hijos, y constituyen un modelo de cómo establecer las relaciones interpersonales. Si usted es amistoso y comparte con las personas que lo rodean, probablemente el niño aprenderá por modelo cómo se hacen y se mantienen las amistades.

Evaluación autoestima social

Se refiere a la apreciación que los niños y las niñas hacen de su capacidad de relacionarse con otros, de sus habilidades sociales y de su capacidad para conseguir aceptación y aprobación de las demás personas. Incluye la percepción que los niños y las niñas puedan tener de sus habilidades de negociación y de resolución de conflictos. Incorpora la valoración que tengan sobre su capacidad de hacer y mantener amigos, así como del grado de pertenencia o exclusión que sienta de parte de su grupo social.

La dimensión social de la autoestima constituye un aspecto de gran importancia tanto en la infancia como en la adolescencia y explica en forma sustancial los sentimientos de felicidad o tristeza de los niños y las niñas en esta significativa etapa del ciclo vital. La familia debe ser muy nutritiva en la imagen de sí mismo que le entreguen al niño o la niña y deben ser muy cuidadosos en las críticas.

Una retroalimentación negativa puede generarle una visión de sí mismo que puede alterar en forma significativa su vida social, creándole mucha inseguridad en relación a la interacción social que establece con sus compañeros.

Hay que evitar descalificaciones en el plano social y especialmente los señalamientos negativos en lenguaje metafórico. Por ejemplo, decirle a un niño “estás más solo que un náufrago”, ya que ello puede dañar su autoestima social con efectos impredecibles sobre la calidad de su vinculación social. También es necesario tener la precaución de no recalcar demasiado los déficits, debido a que una autoconciencia excesiva de sus limitaciones, habitualmente tiene el efecto de frenarlo en su iniciativa social, más que impulsarlo a vincularse con sus compañeros.

Es necesario entregar una imagen positiva de sí mismo(a) al niño, centrándose en sus cualidades. Cuide de no entregar referentes negativos en este aspecto, para evitar programaciones personales en que el niño o la niña se perciban a sí mismo como rechazado o con un insuficiente nivel de competencia social.

Uno de los elementos que hace que los niños sean valorados y aceptados por su grupo de iguales es la cooperación, en tanto que los niños que tienen una actitud competitiva suelen ser rechazados.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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