Evaluación de la autoestima afectiva en los niños


Es preciso distinguir entre las emociones de sus hijos, que son normales y propias del ser humano, y el manejo que hacen de ellas que puede ser inapropiado. En ocasiones una dificultad para contactarse con una emoción se traduce 98 en un comportamiento que es inaceptable para la familia. Lo importante aquí es no intentar aplacar la emoción; por el contrario, hay que ayudarlo a identificarla y reconocer qué es lo que puede haberla gatillado. El favorecer un vocabulario emocional más amplio, permitirá a los niños modelar sus emociones, pudiendo expresar sus alegrías y malestares sin verse inundados por ellas. Poder hablar de las emociones es un puente mediador entre lo que el niño siente y su respuesta conductual, pudiendo, comunicar verbalmente lo que lo está afectando.

Esto último es particularmente importante en el caso de los niños varones, que debido a los estereotipos de género se ven más perjudicados en su desarrollo emocional, entregándoles mensajes tales como “los hombres no lloran” o “los hombres tienen que ser fuertes”.

Las relaciones afectivas entre las personas son recíprocas y constituyen círculos virtuosos o viciosos, según sean positivos o negativos. Habitualmente encontramos agradables a las personas que nos encuentran simpáticos. Cuando se encuentra simpático a alguien, se tiene actitudes positivas frente a él o ella, y por supuesto, quien percibe una actitud positiva, ya sea un elogio, un estímulo o un reconocimiento, suele responder de la misma forma. Por eso las personas que se quieren, tienden a mejorarse el ánimo mutuamente y mantienen alta su autoestima en forma recíproca.

Evaluación de la autoestima afectiva en los niños Psicología y Psiquiatría

En cambio, si alguien es antipático con nosotros sucede todo lo contrario, ya que se establecen interacciones negativas al percibir una actitud negativa. Las personas tienden a rechazar y se ponen agresivas, lo que genera algo que se ha llamado una “escalada simétrica” de la agresión, ya que reciben como respuesta más agresión.

Entre padres e hijos es necesario que haya un circuito virtuoso en que ambos se expresen cómo y cuánto se quieren. Ciertamente el papel principal en este aspecto lo juegan los padres, ya que ellos son las personas más significativas para sus hijos.

Sentirse querido es básico para sentirse bien consigo mismo. Sin embargo, es fundamental no olvidar que para ser querido, hay que aprender a aceptar a los otros y ser capaz de demostrar afecto.

Evaluación autoestima afectiva

Se refiere a la apreciación que los niños y las niñas hacen de sus características emocionales y de sus habilidades para expresar emociones. Incluye la percepción y el conocimiento que ellos puedan tener de sí mismos y la valoración que tengan de sus características, así como el grado de aceptación que tengan de sus eventuales limitaciones.

Hay que evitar descalificaciones en el plano afectivo y especialmente el lenguaje metafórico; por ejemplo, decirle a un niño “estás más loco que una cabra”, ya que puede dañar su autoestima afectiva, con efectos impredecibles sobre la salud mental.

Es necesario entregarle al niño una imagen positiva de sí mismo, centrándose en sus cualidades. Cuide de no entregar referentes negativos en este aspecto, para evitar programaciones personales en que el niño se perciba como desequilibrado o con un desarrollo emocional insuficiente.

Es importante que los padres puedan expresar a sus hijos valoraciones que reconozcan las capacidades afectivas de los niños, así como enseñarles a través de su propia forma de expresar sus emociones, un modelo fluido y cálido de expresar afecto.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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