Los peligros de la crítica para la autoestima de los niños


Un concepto central a comprender en relación a la crítica es que muchas veces al hacerla nuestra intención es modificar el comportamiento, pero el resultado es el opuesto porque tiene el efecto de sembrar una imagen personal negativa.

La forma en que los niños se perciben a sí mismos depende de la valorización y la crítica recibida de parte de los adultos. En esta área los padres, además de otros adultos que están a cargo del cuidado de los niños, y los profesores son las personas de mayor influencia.

Mientras más pequeño es un niño o una niña, más negativo es el impacto de la crítica sobre su autoconcepto, ya que no tiene lenguaje ni experiencias que le permitan defenderse de ella. Por ejemplo, si a usted alguien le dice que es “un inútil”, usted ha almacenado en su autoconcepto probablemente muchísimas experiencias que le permitirán rebatir, al menos internamente, esta crítica. Para un niño(a) pequeño, los adultos son casi un marco referencial absoluto, por ello si usted le dice que es flojo o irresponsable, se le grabará con fuerza, y a veces lo acompañará como una programación personal toda su vida.

Por ello es necesario que los padres sean muy cuidadosos con las palabras con que describen a sus hijos. Muchas veces además, la crítica se dice con una fuerza emocional negativa tan intensa, que los niños la viven como un fuerte rechazo hacia ellos, lo que no sucede de la misma manera con el refuerzo que es dicho con menos frecuencia e intensidad. Cuando necesite corregir a un niño no utilice el verbo ser, ya que tiene un alto valor de programación, sino que prefiera el verbo estar. Dé una orientación positiva, más que una crítica negativa. Es mejor decir “haz tus tareas antes de salir”, que “eres un flojo, anda a hacer tus tareas”. Entonces, cuando quiera decir algo positivo, utilice el verbo ser, tiene un mayor impacto decir, “eres tan generoso” que solo decir “qué bueno que convidaste tus dulces”.

Los peligros de la crítica para la autoestima de los niños Psicología y Psiquiatría

Profecía autocumplida

Desafortunadamente la crítica en ciertas áreas se hace crónica y los niños la reciben en forma frecuente y muy intensa, con lo que ella termina convirtiéndose en una profecía autocumplida. Así se logra exactamente lo que se quería evitar; es decir, exacerbar un rasgo negativo. Si se miran los defectos de los niños con una lupa, la percepción de sus defectos será sobrevalorada.

La crítica nada dice del comportamiento que los padres esperan que los hijos realicen, por lo cual difícilmente puede ser considerada educativa, ya que nada enseña. Se enfatiza lo que “no” se debe hacer, existiendo un sinfín de maneras de no hacerlo bien, en tanto solo unas pocas de hacer lo correcto. Por ello no solo es mejor para la autoestima de su hijo, sino también más eficiente en explicitar, mostrar y por sobre todo felicitar al niño ante las conductas esperadas.

No es verdad que los niños “nunca” o “siempre” realicen algún comportamiento. Gran parte del tiempo los niños hacen cosas apropiadas y esperadas, pero parece ser que se tiene más desarrollado el olfato de fiscalizador de lo que no se está haciendo bien. Sea generoso, nada cuesta, y mucho retribuye, el reconocer las capacidades y logros de sus hijos.

El perfeccionismo también puede ser considerado un tipo de crítica, por lo demás muy perjudicial para niños a los que les cuesta perseverar y también para aquellos que son particularmente exigentes consigo mismos. Decir “qué lindo te quedó el dibujo, pero los árboles son verdes”. El “pero” tiene un efecto desvalorizador de lo realizado que no solo disminuye la fuerza del reconocimiento hecho, sino que crea mucha rabia, en la medida en que descalifica lo logrado.

Julieta, una adolescente bastante perfeccionista y con trastorno de alimentación, relataba la rabia que sentía con su mamá porque nunca le encontraba nada completamente bien. “Ella —decía Julieta— es la reina del pero. Si uno le llevaba el desayuno a la cama el día de su cumpleaños, decía ‘rico, pero los huevos podrían haber estado un poco más cocidos’. Así era con todo, si uno se sacaba un 6,0, decía, ‘pero pudo haber sido un 7,0’. Si hubiera aprendido a eliminar los pero, habría sido una madre espléndida “.

Las personas saben y conocen la mayor parte de sus defectos; sin embargo, no se sienten con energía para cambiarlos. Los conceptos recibidos a través de la retroalimentación negativa han formado parte de su imagen personal y les ha restado energía para cambiar.

Desafortunadamente la crítica en ciertas áreas se hace crónica y los niños la reciben en forma frecuente y muy intensa, con lo que ella termina convirtiéndose en una profecía autocumplida. Así se logra exactamente lo que se quería evitar; es decir, exacerbar un rasgo negativo.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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